Ojo vago

Cuando era pequeño, entró en clase un niño con una gran  tirita que le cubría el ojo, no sabíamos qué le pasaba, unos incrédulos y comparecientes le preguntaron qué le pasa porqué tenía el ojo así, otros se reían de él, yo me quedé al margen y mi imaginación que vuela “hasta el infinito y mas allá” como diría guz light year, pues me imaginé como un temido pirata, y jugamos a eso, a ser barbarotas o barba azul, a falta de barbas, un cruel corsario, siempre en busca de algún tesoro y aunque no os lo creáis, en ese juego lo encontramos, si,  si,  tal cual, a día de hoy lo seguimos conservando, uno de los grandes tesoros.

La amistad.

Los sueños

Sueños,

dulces sueños.

Sueños,

irracionales, desordenados, alborotados.

Sueños,

donde yo cierro los ojos,

donde yo me tumbo,

donde yo duermo.

Atrapado por Morfeo,

me embarco viajando,

a todos los lados,

a ninguna parte.

En ocasiones terrible pesadilla,

donde yo corro y corro,

donde yo caigo y caigo,

donde yo grito y grito.

Sueños,

con los seres queridos,

con vivencias del pasado,

con el presente y

el futuro más lejano.

Sueño.

Nada, en blanco y negro, en color.

He soñado que soñaba.

Actualidad

Modas, grupos, drogas,

política, fútbol y sexo.

Eso es lo de hoy.

Skins, punks, rapers,

alcohol, cubatas y borracheras.

Eso es lo de hoy.

Juventud, noches, fiestas,

guerras, accidentes, violaciones.

Eso es lo de hoy.

Sexo y violencia, estudio y paro,

hoy gobierna uno y mañana otro.

Eso es lo de hoy.

Sólo eso, no hay más, eso es lo de hoy.

Visita nocturna

Estaba tranquilamente viendo la televisión, era un sábado por la noche y ese día me quedaría en casa pues hacía mucho frío afuera.

Al principio no hice mucho caso a los ruiditos, no sabía qué podría ser y de donde podría venir, pensé que era cuestión de la película que estaban dando, luego cesó, y más tarde cuando fui a la cocina a beber un vaso de agua, regresaron los ruidos, toc toc, toc toc, sonaba una y otra vez entonces decidí investigar, fui por todas las habitaciones para averiguar qué eran esos ruidos, pero sonaban en diferentes sitios, hasta que…

Ahí enfrente, lo vi, nos miramos perplejos, con esos ojos, mas o menos redondo y con gran plumaje, así que alcé los brazos y se marchó volando, en la oscuridad, adentrándose en el bosque que había enfrente, no muy lejos.

El bolígrafo

“Esa noche, cuando el escritor comenzó a escribir, algo extraño le ocurrió: El bolígrafo no transcribía lo que él estaba pensando”…

Las palabras corrían fluidas, se agolpaban formando frases, las cuales en un principio no tenían sentido alguno, luego ordenándolas adquiría un significado, pero ¿dónde le llevaban? ¿Qué era lo que estaba escribiendo?

Había fragmentos que le eran conocidos, como si de una autobiografía se tratase, aunque algo maquillado, por otra parte algo inexplicable, misterioso, por alguna razón el bolígrafo le estaba mostrando un camino, si saber a dónde le llevaba, parecía la trama de una novela policiaca, había intriga, suspense y un cadáver.

Acaso, lo que estaba relatando ¿había sucedido de verdad? Y… ¿Cuándo? , decidió abandonar a su suerte  y que el destino demostrara la verdad, fuera cual fuese, dejando que el bolígrafo le diera más pistas, así que escribió y escribió y escribió…

Silencio

Nace con la calma

Se pronuncia de una vez

Se hace poco a poco

Es el todo y la nada

Un crujir

Un llanto

Un latir

Respuesta a una incómoda pregunta

Sosiego, paz, tranquilidad.

De día,

De noche,

Según qué momento.

Se pide,

Se ruega,

Se suplica.

Puede darse o ¿no?

Grande, enorme, inmenso.

Chissss, silencio, se rueda.

Silencio inmediato.

Silencio incomodo

Silencio, por favor.

Silencio.

Los mellizos

Esta historia ocurrió ya hace mucho, mucho tiempo, se trata de una verdadera historia de amor imposible, en un Oviedo en tiempos de una Guerra civil española, dos hermanos mellizos separados al poco de nacer. ¿Se terminarán reencontrando?

Todo empezó con Antonio, vivía en Oviedo, perteneciente a una familia acomodada, pues sus abuelos habían hecho las américas, consiguiendo hacer fortuna mediante un negocio de compraventa de productos comestibles, sobre todo de productos asturianos, ahora Asturias se conocía en gran parte de Latinoamérica, Cuba, Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú entre otras.

No conforme con eso hicieron una fábrica de sombreros y después para rematar y ampliar su fama y dineral, construyeron una tabacalera, muchos años después decidiendo regresar a España, a su tierra natal, e instalar una casa colonial en Salinas para más tarde trasladarse a la capital, Oviedo.

Pues bien, no sólo tenían mucho poder adquisitivo, además tenían varias sirvientas y un ama de llaves, traídas ambas de aquellos países tan lejanos como exóticos, el ama de llaves de Ecuador, y las demás sirvientas entre otras del Perú, entre ellas se encontraba María de las Mercedes, una mujer tan importante como transcendental en la historia del joven Antonio.

Era el veinte cumpleaños del joven Antonio, transcurría pues como todas las fiestas, muchas risas, familia, amigos, un sinfín de comida y otro tanto de bebida, se respiraba júbilo por donde pasaras, esa noche fue más larga de lo habitual, ya muchos de los invitados habían marchado, los padres se habían retirado a dormir dejando al cumpleañero con algunos de los mejores amigos y algunas sirvientas, entre ellas la joven María de las Mercedes, María, la llamaban de un manera más coloquial y cariñosa.

Antonio se sentía atraído por María, pero debido a la posición de su familia, intentaba en lo posible esconder sus sentimientos, aunque era imposible no darse cuenta, pues su mirada lo decía todo, la cuestión era que la joven muchacha tenía también ojitos hacia el señorito, por mucho que lo intentase disimular era evidente su enamoramiento.

Cuando tenían la fortuna de estar a solas aunque fuera unos míseros instantes, para hablar sin censura alguna, apartados de miradas inquisidoras, con frases amables, llenas de amor y ternura, incluyendo halagos varios.

Ese día de su cumpleaños lo prepararon todo para poder estar juntos esa noche y poder amarse lo que no podían hacer en el tiempo que pasaban bajo el mismo techo, pero aunque la familia quería mucho a la joven muchacha, nunca permitirían algo semejante, ella una mera sirvienta sin aspiraciones y estudios, extranjera y extraña a ojos de cualquiera, demás era por así decirlo, morenita, si es cierto que era evidente su hermosura, era cariñosa y muy servicial, además en lo posible la trataban como a una igual, pero siempre sería una empleada más, él era de familia bien, adinerada, blanco y español, no podía permitirse esos caprichos.

Hubo más reuniones secretas a la luz de la luna en los meses siguientes, habiendo consentimiento por ambas partes por igual, tal fue así que la dejó en cinta, lo intentaron ocultar, pero pasaron los meses y era imposible ocultar la realidad, lo evidente y la pareja para no enfurecer a la familia de Antonio echaron la culpa a un fulano inexistente, que actuando de artimañas y crueles tetras, sedujo a la joven María para que hiciera cosas indecorosas y así intentar apaciguar la ira de la familia y que por el contrario se apiadasen de ella.

Pasados los nueve meses, la joven María dio a luz a dos hermanos, un par de mellizos, el primero en salir era del color de la madre, al que pusieron de nombre Antonio, pues era el primogénito, el segundo, blanco como el padre, le pusieron de nombre Alejandro, -Alejandro el magno- bromeó el padre.

Por desgracia en 1936 la joven pareja decidió separarse pues España estallaría en una guerra civil, antes de que Oviedo fuera sitiada y bombardeada, la madre se iría con el pequeño Antonio de regreso a su patria, su amado Perú, por el contrario, el padre se haría cargo del otro bebé, Alejandro.

Varios días antes de la despedida un amigo del señorito, Alfredo, un compañero del trabajo y fiel amigo, les había hecho una foto, una de los cuatro juntos, para luego partir la foto por la mitad, él se quedaría con la  imagen en la que está María y su hijo Antonio y la otra parte sería para la madre, ambos guardarían dichas mitades como oro en paño, con la promesa de reencontrarse.

¿Qué sería ahora de los hermanos?…

Atardecer y manifestación

La tarde estaba haciendo presencia, se notaba ahí donde mirases, la puesta de sol era espectacular, el cielo empezaba a cambiar de color, con una pincelada de naranja claro, era pleno otoño, a mediados de noviembre, el naranja se expandía no sólo en el cielo, sino también en los árboles, aunque algunos verdes, en su mayoría predominaba dicho color, junto con diferentes tonos de marrón, algo de rojo y amarillo, así pues aproveché para salir a pasear, me cambié de ropa, una vez preparado y bien abrigado, abrí la puerta y paso a paso fui a la calle, mi momento de libertad.

Corrían tiempos difíciles, de crisis y cambios, en la calle miles y miles de personas todas ellas unidas en un solo grito, cánticos de protesta y esperanza, me armé de unas buenas y calentitas castañas asadas, mmm… que ricas, fui uno más del infinito gentío que se agolpaban manifestándose, romper así las cadenas de la opresión del pueblo, ya casi al anochecer decidí retirarme a casa, había sido fantástico.

Música

Nacen con el sol

Por el carril del pentagrama van

Entran en el túnel del oído

Con parada en el corazón

De ahí veloces al cerebro.

Un impulso que mil cosas hace

Desde un tatareo

Pasando por el silbido

Un tímido canturreo.

Una voz, o varias.

Un instrumento, o varios

El trinar de un pájaro

Llenan tu cuerpo de sentimientos

Alegres, tristes, enérgicos.

El tiempo no pasa

Tu siempre estas

Do, re mi, fa, sol.

Nos haces bailar

Un pie mover

Saltar, brincar, desplazar

Al ritmo de las notas

Acorde a un compás

Ya sea bien o mal

Lento o rápido

Tienes duende

Flow, color, calor

Alma de soul

Alma de blous

Alma de rock

Espíritu libre, ganador

ganamos al oir cada letra

ganamos por leer cada canción.

Nos transportas a un mundo mejor.

Dicen

Dicen por ahí que

“El que tiene boca se equivoca”

Dicen por ahí que

“rectificar es de sabios”

Y las balas…

¿Se equivocan?

Y la muerte…

¿Rectifica?

“la gaviota se equivoca, se equivocaba”

Y…

La violencia, la metralleta, las bombas,

¿Se equivocaban?

¿Quién rectificará?

Si…

Gritamos, vociferamos, manifestamos

¡Paz!

¡Basta ya!

¡Luego diréis que

Somos cinco o seis!

¿Qué pasa?

Que “por la boca muere el pez”

¡Si a la vida!

¡Si a la libertad!

¡Siiiiiiiiiii!