Epitafio

Este epitafio es a todos los seres que hemos dejado atrás por el sendero de la vida, derivando en el sendero del más allá, un nombre, un rostro, unos sentimientos, esos hechos que en vida nos hicieron reír, otras que sin querer nos hirieron, siempre hemos resaltado su bondad, su sonrisa, la alegría, las ganas de vivir, sueños rotos, sueños cumplidos, sueños por hacer.

Es un epitafio que no tiene edad, o que tiene todas.

Este epitafio, es para guardar mediante la memoria en nuestros corazones y que nos acompañe de esta manera hasta que nuestras vidas llegan a acompañar a nuestros seres queridos, ya sea un familiar, una amistad, nuestro amor, mascota.

No sabremos cómo se truncó esa vida que ahora no está, ya sea asesinato, cualquier tipo, pederasta, violencia de género, etc., también por un accidente, una terrible enfermedad o simplemente que era su hora.

Es posible que afloren las lágrimas debido a su falta, esa ausencia que nos entristece, pero siempre procuramos no rendirnos a la melancolía, luchamos y sacamos a relucir los mejores momentos, cuando nos abrazamos, cuando nos hizo sacar una sonrisa o una carcajada, un te quiero o que mejor que un gracias.

Desde el recuerdo

Que bonito es recordar.

Mientras las sábanas me cubren,

me abrazan y me atrapan.

Hoy la pereza me arrastra,

mientras mi mente se evade,

se evade y me trae recuerdos,

recuerdos que se agolpan,

agolpan imágenes,

imágenes del ayer,

de un ayer veraniego,

de un ayer muy presente.

Donde somos dos.

Donde no estoy sola.

Donde él me enamora.

Imágenes de playas y olas

Del sol,

de la luna.

Donde amanece,

donde atardece,

donde anochece.

Imágenes aún vivas.

Donde aparecen velas y estrellas,

donde aparecen miradas y caricias,

donde aparecen abrazos y besos.

Imágenes del pasado,

tan presentes,

tan tangibles.

Desde la cama,

desde el presente,

digo:

Que bonito es recordar.

Noche calurosa

Estoy en la cama, intento dormir, pero este calor no me deja pegar ojo, estoy prácticamente empapado en sudor, sin más, me levanto, voy al baño, me lavo la cara intentando refrescarme, salgo, me dirijo a la cocina, cojo el ron cubano, me lo sirvo con un hielo, le doy un sorbo, mmm, que recuerdos más extraordinarios me trae de mi viaje a Cuba, por cierto, los habanos, voy directo al cajón de la cómoda, donde los tengo guardados, enseguida echo mano y lo enciendo, noto que el humo entra y sale de mis pulmones, pongo la radio, una pequeñita que suelo poner en cualquier rincón para escuchar la música, procuro que no esté alta para no molestar a los vecinos, suena una canción de Celia Cruz, Azúcar!!!  Me siento en la mecedora de mi abuela y en un momento me sumerjo en la Habana Vieja, dónde la conocí, a ella, María, mulata, esbelta, buenas curvas, generosos pechos, pelo negro, brillante, ondulado y ojos de gata, mis pies me llevan bailando a ella, nos abrazamos, sus labios carnosos con sabor a miel se juntaron con los míos, doy otra calada, cierro los ojos y al abrirlos, estoy de regreso, en el balcón, sentado en la mecedora, su perfume se me escapa, sopla una ligera brisa, alzo el vaso a la luna y brindo, mi pensamiento habla por mí, hasta la victoria siempre!!!  Viva Cuba!!!