Alumno enamorado

La incertidumbre estaba en el aire o más bien el amor, él ese año ya no sería un novato mas de los tantos que empezaban la carrera universitaria, aunque  para él esa situación era como una de las peores novatadas que podría recibir cualquier estudiante de aquella universidad en su primer año, todo esto traducido a uñas comidas, el cuaderno lleno de poemas y  el pupitre garabateado con corazoncitos emborronados o tachados, pues tenía que disimular ante los colegas, bien es cierto que la profe era la más joven del campus y quizá hasta la mas guapa, la comidilla entre los alumnos con sus chismorreos de que si estaba buena y demás, ¿quién no ha dicho alguna vez que el de mates o la de geografía sea guapo o guapa?

¿Sería él un alumno más? ¿Se habría fijado en él? eran muy frecuentes las fantasías que le venían en clase a la cabeza, menos mal que tenía las tutorías para aclarar las dudas, ese era el momento para abordarla, en que le pertenecía por unos momentos, en los que preguntaba miles de cuestiones pero ninguna de tipo personal, tenía miedo a que se sintiera incomoda y se enfadara, ademes tenía que ser muy discreto para no ofenderla y a la vez evitar la vergüenza y el sonrojo que suponía estar con ella.

Una vez, de tantas las tutorías a las que asistió, se le cayó el lápiz y ella fue a cogerlo y abrió las piernas para poder alcanzarlo, dejando las bragas a la vista, ella que se dio cuenta dejó que el lápiz se cayera de nuevo abriendo aún mas las piernas para que el pupilo lo viera bien claro a la vez al agacharse también dejó el escote a la vista con lo que pudo recrearse bien la vista, se acercó al oído y le dijo que sabía que la miraba atentamente y que eso la excitaba mucho, aprovechando el acercamiento fue a introducir la mano en su bragueta, ¿sería cierto lo que estaba sucediendo?.

¡Martínez despierte! ¡Martíiiiiinez!

Greguerías

  1. Las letras son las hormigas del papel.
  2. la imaginación es una invasión al cerebro.
  3. El cuerpo tiene que estar pegado a la piel.
  4. El hombre, un armario de órganos.
  5. La persona al igual que un avión, anda por las nubes y luego aterriza.
  6. Político: Tertuliano de la tele, con la diferencia de “sus” promesas.
  7. La vida es un acto prolongado.
  8. Las venas las carreteras del cuerpo, y las arterias las autopistas.
  9. La leche, el zumo de la vaca.
  10. Internet un mar para navegantes.

Melancolía

Noche cerrada, altas horas de la mañana, ya muchos de los bares, cafeterías y restaurantes habían cerrado en la ciudad, sólo aquella se mantenía abierta, aunque habían estando recogiendo, en ella se encontraba el camarero, gordo con bigote y denotaba no sólo por su cansancio de que el día había sido muy duro, además tenía manchas en el mandil y sudor por la camisa, posiblemente rondase los 40 si no los tuviera ya, el otro hombre, prácticamente de la misma edad más o menos, con gabardina gris oscuro, los ojos enrojecidos, debido a las copas de más que había tomado esa noche, sentado en el taburete rojo, con la luz tenue de la barra pues el resto estaba todo apagado, de fondo estaban radiando una canción que procedía de una pequeña radio que tenían en la cocina colgada en un clavo, aquel hombre mantenía el vaso de wiski en la mano, los cubitos de hielo flotaban, de vez en cuando agitaba el vaso haciendo círculos o hundiendo un dedo en él, por lo demás era todo tranquilo, nadie hablaba, alguna vez se oían lamentos, maldiciones y pestes del hombre hacia las mujeres, el camero, de vez en cuando le intentaba consolar, a la vez le intentaba persuadir para que dejara de beber, pues no ganaba nada de esa manera, además también le intentaba hacer ver que ya era tarde, ya era hora que ambos se retirasen, el camarero tenía que cerrar, a pesar de todo el hombre seguí a lo suyo, pasaron largos minutos, hasta que aquel hombre por fin se dignó a marcharse, como pudo sacó la cartera, pagó y en silencio se levantó, fue a la puerta, se giró, e hizo un reverencia al camarero, despidiéndose con un a dios, volvió a girarse salió se echó mano al bolsillo cogió la cajetilla de cigarros, encendió el pitillo, le dio un calada y marcho tambaleándose, al final de la calle la oscuridad le envolvió.

Noche calurosa

Estoy en la cama, intento dormir, pero este calor no me deja pegar ojo, estoy prácticamente empapado en sudor, sin más, me levanto, voy al baño, me lavo la cara intentando refrescarme, salgo, me dirijo a la cocina, cojo el ron cubano, me lo sirvo con un hielo, le doy un sorbo, mmm, que recuerdos más extraordinarios me trae de mi viaje a Cuba, por cierto, los habanos, voy directo al cajón de la cómoda, donde los tengo guardados, enseguida echo mano y lo enciendo, noto que el humo entra y sale de mis pulmones, pongo la radio, una pequeñita que suelo poner en cualquier rincón para escuchar la música, procuro que no esté alta para no molestar a los vecinos, suena una canción de Celia Cruz, Azúcar!!!  Me siento en la mecedora de mi abuela y en un momento me sumerjo en la Habana Vieja, dónde la conocí, a ella, María, mulata, esbelta, buenas curvas, generosos pechos, pelo negro, brillante, ondulado y ojos de gata, mis pies me llevan bailando a ella, nos abrazamos, sus labios carnosos con sabor a miel se juntaron con los míos, doy otra calada, cierro los ojos y al abrirlos, estoy de regreso, en el balcón, sentado en la mecedora, su perfume se me escapa, sopla una ligera brisa, alzo el vaso a la luna y brindo, mi pensamiento habla por mí, hasta la victoria siempre!!!  Viva Cuba!!!

¿Nervioso? No, lo siguiente

Guillermo es un joven de unos 30 años, delgado en apariencia, pero fuerte, alegre, muy laborioso. Criado en  las montañas de Asturias, trabaja en Oviedo, en unas oficinas de telecomunicaciones, no solo llevaba los asuntos de la oficina, también se encargaba de la informática de su sección, ponía apunto todos los ordenadores, las impresoras, etc.

En la oficina todo el mundo le conocía como “el correcaminos” pues no paraba ni un minuto, siempre de un lado para otro con prisas, guille arréglame esto!!!, guille arréglame lo otro!!!, guille necesitamos papel para imprimir los documentos!!! le ordenaban, además tenía el peor jefe que podría tener cualquier empleado, Guillermo tienen que estar las facturas para ayer!!! Espetaba, al pobre, no le permitía cometer ningún error, a la mínima le obligaba a ir al despacho para que enmendara el estropicio y pensara en ello, tras una bronca monumental que temblaba hasta las paredes.

Cuando llegaban las vacaciones siempre se marchaba con su familia en las montañas, lejos del estruendo y alocada vida de la ciudad, pero un día un amigo suyo de la infancia, vecino de la casa que había un poco más abajo de la casa de sus padres, le recomendó que en vez de veranear en las montañas se fuera a otro país, recomendándole que podría si quisiera ir China, que sería un viaje de lo más cultural y atractivo, así que le hizo caso, preparó las maletas y compró unos billetes de ida y vuelta, Oviedo-Madrid-Pekín y Pekín-Madrid-Oviedo.

El día del viaje, Guillermo no solo temblaba como un flan de lo nervioso que estaba, le sudaban las manos a chorros, bueno también la frente y el sobaco, en la aduana pitó por el detector de metales le hicieron quitar el cinturón y el pantalón como le caía se lo agarraba como podía con una mano, mientras con la otra enseñaba la documentación y tiraba del equipaje de mano, ya en el avión  fue algo más tranquilo, aunque los nervios no se le iban, lo peor fue sufrir la fuerte turbulencia al llegar a China tras haber soportado no sé cuántas horas, cuando por fin en el avión pudo aterrizar, peor fue buscar la salida ya que no entendía los letreros, una veces por intuición y otras preguntando y encima afuera llovía que parecía que tiraban calderos de agua, tras la encrucijada de llegar a una parada de bus y comprar un billete, el autobús no es que fuera malo, es que como mínimo era de segunda o tercera, extremadamente pequeño e incómodo, hasta el punto en que estaban todos apretados y había un hombre que llevaba una gallina que le estuvo picando la cabeza todo el recorrido hasta que llegó al hotel, bueno si eso se podría llamar así, le dieron una habitación de mala muerte, que olía a vómito y estaba plagado de mosquitos y otros insectos, así que de los nervios, se le puso un tic en una ceja, y la cama era dura como el demonio.

Al día siguiente reclamó y le pusieron en un bungaló, en la playa conoció a una joven muchacha, era un poco más joven que él, trabajaba para los misma agencia, además  se hospedaba en un bungaló un poco más allá, se llamaba Chun Lee.

Favor

-¡Manos arriba! Rrrg –lorito- grrrg- -¡joder que susto! ¡puto loro!- siempre que entro a su casa me pasa igual, no sé cómo hago para asustarme tanto, todo porque me comprometí a cuidar del jodido loro de los cojones y las malditas plantas, si además sé que siempre dice lo mismo cuando entra alguien, no sé por qué me altero, si es que de buenazo soy tonto, me quedo como un gili mirando sus tetas y claro no se decir que no, SSSS si- termino diciendo siempre –que mono, gracias vecino- mientras me acaricia el pelo, bueno en fin que hago lo que tengo hacer, regar y darle pienso al loro, que ya voy algo tarde para ir con los colegas a tomar unas birras que ahora con este calor entran de puta madre, bueno tarea cumplida, salgo por la puerta -¡manos arriba!- Coooño con el loro- grrrg- lorito- ¡pum!.

ERTE

ERTE aquí, llegó lleno de alegría, ilusión y optimismo, saludando a sus compañeros de trabajo como solía hacer todos los días y más aún después de haber estado en confinamiento por largos días debido a un virus, el coronavirus, conocido como covid-19, sufriendo un ERTE junto con otros empleados de la empresa.

Pero todo se esfumó cuando su querido y estimado jefe, su hermano, lo llamó a la oficina con la misma hostilidad y sequedad que le caracterizaba, así sin más, ni los buenos días ni hostias en vinagre, ¿para qué?

Así que sin remedio alguno subió como manso corderito, sabía que no le esperaba nada bueno, la verdad nunca fueron positivas sus charlas y menos cuando se reunían en el despacho donde le hostigaba sin piedad, cruel destino, ¿qué le ampararía ahora?

De la misma manera que una metralleta dispara sin piedad, soltando dardos envenenados, quejas y más quejas, que no había trabajado nada, sin haber hecho ninguna de las tareas encomendadas durante esos días en los que sufrió el ERTE, sus palabras salían sin parar, crueles, llenas de odio e histeria, acusándole de mentiroso, de faltar la verdad, mientras que pensaba, -¿si haber publicado cuatro artículos en la web de la empresa? Y más aún estar en contacto con el padre de ambos para hacer un quinto y un sexto artículo para la página en la que trabajaban, si eso no era currárselo ¿qué coño era? Además que estaba en un ERTE, no tenía ni la necesidad ni la obligación de hacer nada y aun así se molestaba en realizar dichas tareas, joder para eso mejor se hubiera tocado los huevos a dos manos y entonces ahí sí, ahí si le podría dar la razón, siguió hablando sobre que otros trabajadores siguieron trabajando aun estando en ERTE, que era un vago y mentiroso.

Se sentía contrariado, confuso, la garganta seca, con ganas de llorar, no sólo le humilló en lo profesional, también en las cuestiones personales, diciendo, -aún sigues con esa mujer, tengo pruebas de que estáis juntos, ya no pudo más y respondió, -¿es un delito? ¿Por qué me tratáis como un delincuente? ¿Dónde está escrito que sea un delito? ¿Pruebas? ¿Es que me espías? ¿Qué pruebas? Demuéstralo, no tienes nada, ni puta idea de lo que hago, a lo que el jefe añadió, -hasta en eso me mientes, si me da igual lo que hagas, pero di la verdad, replicando- si miento demuestra esas pruebas y sino cállate y déjame en paz, así que se hizo un silencio, él salió por la puerta del despacho dolido y apenado, pensando lo triste que ese monstruo de jefe fuese su hermano, pues compartían la misma sangre.

Abducido

Me habían dado unos días de vacaciones de verano en la oficina, así que decidí que mi destino tendría que ser uno donde me encontrase aislado por completo y tendría que ser paradisiaco con playa, no se caribe o algo por el estilo, así que preparé las maletas, destino: relax total.

Me levanté pronto, tomé mi billete de avión que busqué por internet, me fui en el coche hasta el aeropuerto, subí al avión y rrrrrruuuuummmmmmmmbo al paraíso, ya estaba saboreando mi libertad, aaaaaaahh.

Cuando llegué, ya en la casa que estaba a primera fila de playa, con una tumbona entre las palmeras y totalmente para mí, que descanso, decido tumbarme, cierro los ojos, oigo como el sonido de un avión, abro un ojo, parece que esta la luna, pero aún es de día, se ve muy cerca y muy grande veo unas luces en cielo, algo oculta el sol, es redondo, ¿cómo? Pero… ¡si es un OVNI! ¿Eh? ¿Qué es esto? Una luz me ilumina, de repente me encuentro en el aire, flotando, volando, las palomas pasan muy cerca, pierdo el sentido.

Abro los ojos, a mi alrededor hay unos seres, parecen unos espermatozoides largos del tamaño de una persona, con piernas y brazos, en medio de la cabeza un gran ojo, es una mirada intensa, no sé porque miro fijamente y se me cierran los párpados, noto que me cogen, noto sus dedos largos y blandos, me ponen en algo rígido y también algo que se mueve, para y y y … no noto nada sé que el tiempo pasa, solo oigo el latido de mi corazón pom pom, pom pom.

Finalmente abro los ojos, estoy tumbado en la misma tumbona, no sé qué es lo que me han hecho, sé que he sido abducido y seguro que me han analizado, pero.. ¿A quién se lo cuento? Además huelo a wiski barato, puaf que peste, nadie me creerá.

¡Que vacaciones!