Desde el recuerdo

Que bonito es recordar.

Mientras las sábanas me cubren,

me abrazan y me atrapan.

Hoy la pereza me arrastra,

mientras mi mente se evade,

se evade y me trae recuerdos,

recuerdos que se agolpan,

agolpan imágenes,

imágenes del ayer,

de un ayer veraniego,

de un ayer muy presente.

Donde somos dos.

Donde no estoy sola.

Donde él me enamora.

Imágenes de playas y olas

Del sol,

de la luna.

Donde amanece,

donde atardece,

donde anochece.

Imágenes aún vivas.

Donde aparecen velas y estrellas,

donde aparecen miradas y caricias,

donde aparecen abrazos y besos.

Imágenes del pasado,

tan presentes,

tan tangibles.

Desde la cama,

desde el presente,

digo:

Que bonito es recordar.

El universitario

¿Quién era Esteban Martínez? Pues bien era un cincuentón, que además cojeaba de la pierna derecha, su familia era de lo más moderna, quizá demasiado, sus valores eran de los que cualquier hipee pudiera tener, ambos habían estado en diferentes comunas, y en unas de ellas fue donde se conocieron y concibieron a Esteban.

Era una persona sorprendente pues su personalidad era la de Doctor Jenkins y Mr. High, ya que pasaba de un ser perezoso, especialmente a la hora de ponerse a estudiar, pues era universitario, de ahí que le llamaran el universitario, si cierto, cincuentón y universitario, pero prefería esto a tener que estar en la tienda de sus padres ayudándoles, eso sí, no era su primera carrera, además solo era cuestión de tiempo, al principio, una vez que empezaba era trabajador, además estaba aficionado a hacer cualquier tipo de maquetas por muy difíciles que estas fueran.

Un día estaba con una de sus tantas maquetas, hasta que sus padres, ya que aún vivía con ellos, le mandaron a por un periódico, tal era su pereza que casi llega tarde al quiosco de Carlos, con la suerte de que compró el último, como siempre pasaba a comprar ahí se saludaron efusivamente, charlaron de esto y lo otro, el tiempo, los padres, la tienda de ellos, y por supuesto de la universidad, Carlos y Esteban se despidieron con un cordial estrecharon de manos mientras se decían adiós y hasta pronto.

Y así era Esteban y su vida.

Del amor

Late mi corazón junto al tuyo.

Late mi corazón por ti.

Late mi corazón por amor.

Me gusta ver amanecer.

Ver lo hermoso de las cosas,

compartirlas contigo,

saben mejor.

Me siento a tu lado, a ver el mar.

El mar está en calma,

en calma, como un plato,

un plato irrompible, como nuestro amor.

Haces que me sienta tranquilo.

Haces que me sienta sosegado.

Haces que me sienta romántico.

Un paisaje idílico,

por un lado el mar,

al otro los olmos.

Los olmos se elevan en el monte.

Nuestro amor se eleva por el horizonte,

En medio los dos, juntos.

Tú y yo.

Raro

La sangre caía a borbotones. ¿Quién podía haber hecho semejante barbarie? Era un edificio en ruinas, con escombros y polvo, los cuerpos yacían descuartizados y la sangre había formado un enorme charco de color rojizo oscuro, con tonos granates, oscurecido por el paso del tiempo, aunque no había pasado mucho desde aquel suceso.

Uno de mis compañeros estaba, por así decirlo, asombrado y repugnado, el otro no pudo soportarlo y se retiró a tomar aire; le daba nauseas aquel lugar tan siniestro y el esperpento que acontecía ante nuestros ojos. De repente un ruido nos puso en sobre aviso, una sombra crecía de la nada y le dimos el alto, pero aquella cosa, o quien fuera  hizo caso omiso, se movía rápido, y se abalanzó sobre nosotros, no hubo más remedio que echar mano a nuestras armas, disparando nuestras metralletas sin cesar, en nada nos habíamos separado, les perdí de vista, pero la sombra me seguía ávida, yo corría, me costaba despistar a aquella cosa, las piernas me pesaban más de lo normal, todo estaba lejos aquella noche tan negra como sombría, me desesperaba, sudaba, mi corazón se aceleró, mi respiración era frenética, acelerada, quería gritar pero el miedo me atenazaba y no podía.

Había un callejón, al fondo la luz de la calle, cuando al fin pude salir y alcancé a mezclarme entre la multitud, había quien me miraba raro y susurraba, la mayoría me ignoraba, intentaba pedir auxilio, pero de mi boca apenas pude articular palabra alguna, al menos que fuera legible, me puse la mano en el corazón intentando tranquilizarme y estar más calmado, pues no podía más que balbucear, hasta que me controlé e intenté contar lo sucedido a las personas que empezaban a formar corrillo a mi al rededor, pero ninguno de los ahí presentes me creyó.

Salí de esa calle a la avenida principal, intenté que alguien me pudiera llevar lejos de aquel lugar, intentando hacer autoestop, hasta que un descapotable rojo paró a mi lado, conducía una chica, con un simple gesto de cabeza me indicó que podía subir, me lo repitió también con la mano, así que monté en el coche, le di las gracias cuando ya me hube sentado, le conté lo sucedido, tenía que regresar al cuartel e informar, saber si mis compañeros seguían vivos.

No sé si se había tragado la historia, pero era verdad, ¿qué otra cosa podría decir? La cuestión era que me miraba fijamente, apenas parpadeaba, asintiendo todo el rato, la verdad era que aquella chica era joven, rubia, con los labios pintados de un rojo intenso, además tenía unos pechos prominentes.

Me dijo que tenía que ver a una amiga por el camino, así que pasados unos minutos paramos por una calle menos transitada; la amiga estaba esperando, tenía un macaco en el hombro izquierdo, yo me sentía como aquel simio, algo ridículo.

Hablaron apartadas, muy discretas, la chica del coche  le dio un dinero a su amiga y ella a su vez una bolsa, que luego comprobé que era fruta, la amiga marchó y la chica que me acogió en su coche me dijo que antes de reanudar la marcha podíamos tomar un café en una plaza no muy lejos de ahí así que acepté de buen gusto.

Fuimos paseando hasta la cafetería, ella me contó que se llamaba Daniela, era brasileña, tenía treinta y tres años, tenía una hija viviendo con ella y llevaba poco tiempo  en España, tenía estudios, y era abogada por eso se podía permitir ciertos lujos. Yo me presenté, aunque no con mi verdadero nombre, pues desconfiaba, sería cosa de la profesión o quizás de lo que me habían inculcado mis padres, quien sabe, y sin cómo estaba besando sus labios carnosos, la invité al café como buen caballero y educado, nos fuimos agarrados de la mano. Entramos en una tienda de antigüedades, miramos muchos objetos de lo más raro que pudiéramos imaginar. Ahí encontré a un amigo de la infancia, tenía una novia que era mayor que él, pero quienes éramos nosotros para juzgar nada.

Salimos los cuatro de aquella tienda, fuimos hasta unos bancos y nos sentamos, mi amigo y yo nos quedamos de pie, mientras que ellas estaban sentadas.

Me di cuenta que por el tipo de suelo me podía deslizar como si patinara, mi amigo que también, me  retó a echarme una carrera, así que acepté de buen modo.

En seguida le saqué la delantera, pero al llegar a una curva el suelo era diferente, ya no resbalaba, luego había unas escaleras que bajaban y otras que subían, nos metimos por ellas, ahí me adelantó y luego le perdí de vista, al terminar de subir me di de bruces con mis padres, les quise presentar tanto a mi amigo como a la chica que  había conocido, pero les había perdido de vista, mis padres  me siguieron de primeras, aunque más tarde también les di por perdidos, me sentía frustrado por no encontrarlos, especialmente a aquella chica, sin la menor pista, ni si quiera un número de teléfono para poder llamarla, pero nada. Me metí en un callejón en donde había diferentes puestos de comida casera, incluso deliciosos postres, era inquietante, todo se había tornado raro, confuso, todo me daba vueltas, no sabía qué pudiera estar pasando, no entendía nada y estaba cada vez más nervioso, hasta que…

Desperté sobre saltado y confuso, ¿por qué había tenido ese sueño tan raro?

En la luna

Corrían tiempos difíciles, pero no para el pequeño protagonista de esta historia, un intrépido joven que fue justo en estas fechas cuando nació,  hacía un año de la gran depresión, el jueves negro lo llamaron, el Wall Street sufrió un gran revés, con varios suicidios, desempleo, huelgas y manifestaciones, fue una crisis a nivel mundial, había terminado la I Guerra mundial en 1918, y ahora 1930, ya entrando y sin saberlo, en los comicios de la II Guerra Mundial.

Hijo de un auditor, estaban siempre de un lado para otro, su padre siempre le llevaba a ver Carreras Nacionales Aéreas, Su interés se intensificó a los seis años cuando realizó su primer vuelo en un aeroplano, aficionado como estaba a la aviación, a las naves espaciales, a los marcianos y cohetes.

En una noche cuando por 1938 a la edad de 8 años nuestro aventuro entusiasta del espacio, estaba escuchando la radio, Orson Wells desde el Teatro Mercurio, bajo el sello de la CBS, radiaba una versión de “La guerra de los mundos” novela de ficción de H. G. Wells. Los hechos se relataron en forma de noticiario, narrando la caída de meteoritos que posteriormente corresponderían a los contenedores de naves marcianas que derrotarían a las fuerzas norteamericanas usando una especie de “rayo de calor” y gases venenosos.

En la radio se oía:

Señoras y señores, esto es lo más terrorífico que nunca he presenciado… ¡Espera un minuto! Alguien está avanzando desde el fondo del hoyo. Alguien… o algo. Puedo ver escudriñando desde ese hoyo negro dos discos luminosos… ¿Son ojos? Puede que sean una cara. Puede que sea…

El muchacho absorto por la gran aventura que estaba escuchando por la radio, no oía que su padre le estaba llamando para que fuera a la mesa a cenar.

El padre de tanto que le llamó se enfadó y apagó la radio, venga hijo a cenar, parece que estés en la luna.

Hoy es 21 de Julio de 1969, me llamo Neil Alden Armstrong, a bordo del Apolo 11, voy a ser el primer hombre en pisar la luna.

“Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad” (Neil A. Armstrong).

Ojos

Espejo del alma.

Son dos,

Pueden ver o no.

Saltones, vagos o bizcos.

De iguales colores o diferentes.

Iris, pupila, cornea.

Tan frágiles como necesarios.

Miran, sospechan, observan.

Leen

Libros, entrelineas, tu boca.

Ojos

de gata.

felinas, sensuales, seductoras.

vista

de halcón, de águila, de pájaro.

Miradas,

fijas, vigilantes, inquietantes.

Lágrimas

Tristes, vidriosas, melancólicas.

Ojos

sinceros, enamorados, alegres,

por y para ver,

por y para contemplar,

por y para admirar tu belleza.

Que cuentan historias

historias de miradas

miradas mezcladas

mezcladas con las tuyas

las tuyas que son las nuestras

las nuestras, de los dos.

Iniciación

Era mi primer día y estaba totalmente nervioso, no sabía qué me esperaba en ese lugar, me apunté a la escuela porque era lo que quería, o más bien lo que creía saber que me convenía, pues estaba verde, con dieciocho años recién cumplidos.

De lo que tenía miedo eran las novatadas, lo que me pudiesen hacer, había oído autenticas barbaridades, que te asaltaban cuando menos te lo esperabas, pero yo estaba decidido a esforzarme, quería ser político, mi sueño desde la mas tierna infancia.

Cuando me despedía de mi familia, me enseñaron donde estaban todos los recintos, comida, duchas, aseos, etc. Dormíamos en literas.

A la mañana siguiente, bien temprano, nos pusieron a formar, con chándales, era humillante, un banquero y un obispo pasaron lista, el banquero era el que mas gritos daba, al que teníamos que reponer con un “señor, si señor”, se acercó a uno y le preguntó el nombre, a lo que respondió “Mariano, señor” a lo que el banquero nos ordenó que le llamáramos “austeridad”, a un tal Zapatero nos mandó llamarle “Talante”, me acuerdo de otros compañeros como Aznar y González.

Todos los días igual, nos enseñaron a prometer y discutir, pero llegó ese momento al que tanto temía, mis miedos si hicieron realidad, fue una noche, las fatídicas novatadas llegaron, lo pasamos muy mal, estábamos tiritando de frío y de nervios, nos insultaron, nos llamaron de todo, buenas personas, humildes, honraos, serviciales, bueno un sin fin de adjetivos,  además nos pusieron trajes de trabajadores, enfermeros, butaneros, taxistas, albañiles, no quedó empleo por mencionar, nos dijeron que trabajaríamos con el sueldo mínimo o menos, que no seríamos ni mileuristas, a mí me tocó de peón, a un compañero de barrendero, nos obligaron a debatir en orden y sin insultarnos, a cooperar el uno con el otro, entendernos, no hubo peor bajeza y humillación, casi me pongo a llorar, especialmente cuando me pusieron en la frente novato público, muchos abandonaron, si llego a político prometo suprimir las novatadas.

Indiferente

El arcoíris, es hermoso.

Lo vemos en el cielo

Después de la lluvia

Como de la nada sale

Parece magia.

Hay quien lo lleva por bandera

Con orgullo

Representado por los colores

Habrá

Quien no lo defienda

Quien no lo entienda

Quien no lo respete

Y

Cruelmente  juzgará

Cruelmente insultará

Cruelmente pegará

Mariquita, marica, maricón

Pero son personas

Como tú y como yo

Tortilleras, bolleras, lesbianas.

Pero son humanos

Como la gente que nos rodea

¿A quién le importa lo que yo haga?

Y digo

I want to break free

Belleza y horror

Flor, olor, color,

belleza puesta por la madre naturaleza,

agua, rio, mar,

belleza puesta por la madre naturaleza,

rocas, duras, formas,

belleza puesta por la madre naturaleza,

animales, alegría, vida,

belleza puesta por la madre naturaleza.

Dinero, ricos, pobres,

horror generado por el hombre,

metralleta, disparos, guerra,

horror generado por el hombre,

asesinatos, sed, hambre,

horror generado por el hombre,

creación, destrucción, muerte,

horror generado por el hombre,

mujeres, hombres, niños

¿Belleza o error de la madre naturaleza?

Terremotos, huracanes, volcanes,

horror generado por la madre naturaleza.

Contaminación, ruidos, violación,

horror generado por el hombre,

energía, comunicación, medicina,

¿Belleza generada por el hombre?

Saboreandote

¿a qué saben tus besos?

Besos

Tus besos

tus labios en los mios

los mios en los tuyos

se encuentran nuestras bocas

bocas que se besan

besos con sabor a miel

besos, puro nectar del amor, de la pasion.

Y te beso

Tu boca, tu cuello, tus pechos,

tu ombligo, tu monte de venus.

Te saboreo con mis besos dulces, tiernos.

Te saboreo cada rincón de tu cuerpo

Te saboreo tu ser, todo tú.

¿a qué saben tus abrazos?

Abrazos

Tus abrazos

Tus brazos alrededor de mi cuerpo

Los mios alrededor del tuyo

Nos abrazamos y nos unimos en un cuerpo

Abrazos con sabor a fruta

Abrazos, puro afrodisiaco de placer y desenfreno

Y te abrazo

Te saboreo con mis brazos, azucarados, acaramelados.

te saboreo jugosa, melosa.

Te saboreo y eres tu, los dos.

Tu y yo.