El retrato

Por mucho que miraba no encontraba en él a aquel joven muchacho imaginativo, alegre y divertido, sólo era un títere que actuaba para los demás, según las necesidades o a quién tuviese delante.

Ante él había un hombre de cuarenta años  a los que para algunas personas aparentaba más, físicamente era alto, calvo y con sobrepeso, denotaba cierto nerviosismo, pues se mordía las uñas de sus largos dedos, en momentos irascible, otras tremendamente sensible, con tendencia a derrumbarse y abrir el grifo del llanto.

Había aprendido a actuar frente a esos seres, su familia, para quien trabajaba duramente, sabía en qué momento callar y qué decir, e intentaba en lo posible ser impasible y mostrar sólo parte de sus sentimientos, de vez en cuando jugaba a crear un ambiente aparentemente cálido y relajado, pero nunca era suficiente y antes o después bajaba la guardia apareciendo la tormenta donde él buscaba comprensión, premio o incluso risa.

Solo una persona con la que se había comprometido a compartir el escenario de la vida, siendo ella mayor, hacía que sacase lo mejor, mostrándose natural y libre, podía volar sin las ataduras que suponía dicha jaula, pero había un peso, un lastre, que le arrastraba al fondo de aquel pozo sin fondo, sintiendo tal la rabia cogió un martillo y rompió el espejo en el que se estaba mirando.

Y ¿Qué pasó después? Pues voló al igual que las golondrinas vuelan, su pelo regresó, adelgazó, se hizo un famoso escritor, cosechó varios premios, sencillamente, vivió.

En el infierno

Hace tiempo que mis padres me vendieron, solo hizo falta unas cuantas vacas y otras tantas cabras, imagino que en el negocio también entraría una cantidad de dinero insospechada.

Quién me compró es un hombre blanco, responde al nombre de Yeiq, aunque siempre le tengo que llamar como él me pida en cada momento, amo, cariño, o cualquier otra cosa,

Para mí siempre será cabrón, hijo puta, capullo y similares, pero sólo lo pienso pues mi vida está en juego, aunque siempre procura tener cierta atención, sabe que depende de su producto para ganar su dinero.

Siempre hemos estado viajando de un lado para otro, hemos incluso cambiado de continente, pasamos por Europa y ahora estamos en Rusia, en muchos de los lugares en los que hemos pasado mal viviendo, he conocido a otras chicas de diferentes edades y naciones, incluso llegamos a trabajar juntas o en los mismos locales ofreciéndote de buena gana a esos hombres babosos y asquerosos que te manosean y te restriegan de una manera asquerosa su repugnante lengua por mi joven cuerpo ya irreconocible.

No recuerdo cuando perdí mi virginidad, sé que fue muy doloroso, humillante y horrible, lloré toda la noche, pero tienes que tragar tu orgullo y sonreír, has de actuar para esos degenerados clientes a los que llamo amor o cómo demonios quieran, da igual el dinero que gasten o la educación que muestren, al final va a ser siempre igual, procuro dar lo mejor de mí, pues de ello depende que reciba una paliza o no.

Mis padres me pusieron con el nombre de Ayana, cuyo significado es “flor hermosa”, aunque para muchos otros he sido Sofía, Danay, Amor, o al menos para algunos, mientras que otros soy perra, zorra y otras cosas peores.

Es posible que se me olviden muchas cosas, otras por el contrario lo intento olvidar como el noventa por ciento de mi vida, lo que siempre recordaré es la fecha de mi cumpleaños y aunque sé que no tendré regalo alguno, al menos tengo la certeza que hoy hago dieciséis años.

Lector

Tú que estas frente al texto, lees esto que va dirigido a ti, te dejas atrapar por lo que está escrito, te sumerges en un océano surcando los mares de la imaginación, llevándote a ti a esa mágica zona, donde todo es posible, saboreas cada palabra que se introduce en tu lectura.

Estas ahí, absorbes el infinito poder de la transformación, cambias montañas, castillos, playas, acción, ternura, miedo y risas.

Tú palpitas cada instante, ese tramo que lees, así que estimada persona lectora, gracias, pues haces posible la vida de este humilde escritor

Momentos

Hacía tiempo que Rodrigo estaba en ese lugar, siempre hacía las mismas cosas como los demás, a su lado había una persona, él se sentía inquieto pues no sabía quién era ella, aunque cuando empezaban a hablar él se sentía muy cómodo, se veía que era muy cariñosa y complaciente, suave en sus palabras, ya por la mañana se levantaban a la vez en camas separadas, ella dulcemente se presentaba, decía llamarse María, tenía una mirada angelical, era muy complaciente, siempre ayudando en lo que podía.

Había algún domingo que otro que recibía visita, entonces esa gente que decían ser su familia le rodeaba y paseaban todos, incluido la encantadora anciana que tanta compañía hacía al pobre Rodrigo, salían siempre al parque dónde en un pequeño estanque daban de comer a los patos, el agua era limpia y cristalina.

Él siempre recordaba un lugar, un pequeño pueblo al que marchaba con su familia a veranear, había un lago y en un árbol colgaba una rueda enorme dónde poder columpiarse o incluso para tirarse al agua, hizo muy buenas amistades y siempre se carteaban, se felicitaban las navidades y sobre todo los cumpleaños, Migue, el 18 de octubre, Fran el 4 de noviembre y María el 25 de diciembre, era algo que recordaba tan nítido como el agua del lago.

Una mañana de tantas, Rodrigo se levantó, miro a la cama de al lado, se encontraba vacía, eso le hizo ponerse muy nervioso, a pesar de estar en pijama salió al pasillo y llamó a una enfermera, y angustiado la agarro por los hombros gritando, ¿María? ¿dónde está María? ¿dónde está mi mujer?

La carta

Era una tarde lluviosa de domingo, el otoño estaba dando paso en esos fríos días de invierno, los árboles prácticamente desnudos con apenas hojas anaranjadas en las copas.
Sofia acompañada por sus tíos, Madelin y John, junto con unas pocas amistades.
Se encontraba en el cementerio, pues estaba enterrando a su madre Shara, pues falleció de cáncer al poco de haber descubierto un bulto en el cerebro.
De forma inesperada llega un mensajero, bien trajeado, con sombrero, gabardina, un paraguas en una mano y un sobre en la otra.
Este mensajero, era un hombre de unos cuarenta años o más, pregunta por Sofia y responde con un –“soy yo”-, el mensajero responde al nombre de Steven, de la compañía West Unión, firma un formulario y entrega el sobre. Tras el entierro y despedirse de su familia y demás, decide leer la misteriosa carta cuyo remitente no era otro que el de su madre.

“Querida hija:

                      Te escribo en el nombre de tu padre y mío, entiendo que, si llega esta carta a tus manos, es porque ya no estoy a tu lado, reuniéndome en el cielo con tu padre, tenía la necesidad de contarte la verdad sobre ti, sobre tu verdadera familia, he de confesar que ni tu padre ni yo hemos tenido el valor de confesarte la historia en cuanto a ti se refiere.
Has de saber que hace tiempo decidimos adoptarte, eras un bebe aún y nosotros no podíamos tener descendencia alguna, tenerte con nosotros ha sido una bendición y te hemos querido con todo nuestro alma, has sido una hija extraordinaria, nos sentimos muy orgullosos de ti, espero que no te enfades, aunque entiendo que estés enojada, te pido de corazón que nos perdones, en una tarjeta que añadí en el sobre está la dirección de tus padres biológicos.
  Con cariño
  Shara y Mikel”

Al día siguiente aun con los sentimientos y a flor de piel y la noticia sin apenas asimilar, Sofia decidió tomar rumbo a donde ponía la tarjeta.

Al atardecer

El sol brillaba en lo mas alto, hacía un calor de justicia, en la calle principal dos personas, sólo los más curiosos y osados se atrevía a mirar por la ventana, Billy y Jack se miraban fijamente, estudiando a su oponente, solo podía quedar uno, un grupo de buitres aguardaban.

Resaca

mmmmm…. ¿eh? ¿dónde estoy? Poco a poco empiezo a ver las cosas con nitidez y percibirlas dándome cuenta de donde estoy, echo mano al móvil que tengo en la cómoda, miro la hora, son mas de las dos de la tarde, no recuerdo nada de lo que hice anoche, ¿cómo cojones llegué ahí? Dios que dolor de cabeza, me duele todo el cuerpo, tengo mal estar, estoy jodidamente mal, resumen tengo una resaca del quince, menudo pedo, uf he de hacer memoria, veamos…

Era nochevieja, fui a cenar con, mis padres, hermano y mis sobrinos, yo llego solo, soy el solterón de mi familia, reparto besos y abrazos por doquier, la mesa ya está puesta, mis sobrinas cariñosamente me indican donde me tengo que sentar, pues es siempre igual, al lado de mi padre, mi madre preside y mi hermano con las pequeñas enfrente y al otro lado mi sobrino, ya que su madre está guardia.

A la hora de ponernos a cenar, mi madre saca un sinfín de comida, langostinos, chirlas, pescado, etc.

Siempre nos quejamos por los excesos, pero nada, será así todos los años, yo sabiendo lo que me espera intento comer con la mayor de mis moderaciones y no saturarme, pues me espera la rica tarta de la abuela preparada por las expertas manos de mi madre, después del atracón nos preparamos para recibir el nuevo año, contamos las uvas que van en cada plato, las niñas y el chaval usan pequeños trozos de chocolatina, sucede todo muy rápido, llegan las campanadas, nos felicitamos, brindamos por el nuevo año, me pongo la america, sesión de fotos, me despido de la misma manera que llegué, abrigo en mano bajo en el ascensor, me reúno con la pandilla en el punto indicado, Javi, Nacho y Toño son los primeros, nos saludamos efusivamente, elogios varios, luego llegan los demás, las chicas llegan juntas, este año hemos decidido ir de bares, pues consideramos que es un robo pagar todo ese pastón por unas horas en un lugar donde estás encerrado al igual que las sardinas en lata, pues no hay pelas para ciertas cosas.

Entramos en un bar donde al cual solemos ir algún fin de semana y tomar unas birras, vimos que no está muy petao y decidimos quedarnos ahí, las copas fueron sucediendo una detrás de la otra, la música hizo lo demás, bailamos como descosidos, nos reímos un montón, hicimos tonterías varias sin parar, supongo que a alguna chica no las haría gracia que nos emborracháramos tan pronto, aunque seguíamos en pie ya pasadas las seis de la mañana, la gente estaba moñas, hubo una pequeña bronca, pero nada importante, yo me puse ha hablar con la camarera, Esperanza, estudiante universitaria, trabajaba ahí para ganar dinero y pagar sus estudios, conté algún chiste y la insistencia hizo que bailara un poco conmigo, debí de car bien porque me invitó a varios chupitos de tequila, me ardía el estómago, y luego ya no recuerdo más.

Me levanto de la cama, voy al salón y ahí estaba viendo la tele sonriendo, desde aquel día deje de ser el solterón de la familia.

Cuento de Navidad

Hoy es 24 de Diciembre, Noche buena, aún es temprano, está empezando a amanecer, hay que acabar pronto el trabajo, para tener a los clientes satisfechos, como siempre.

Cojo la primera carpeta, el primer cliente del día, no es que los clientes lo sean porque quieran, es otro tipo de servicio y clientela, nosotros vemos, oímos y decidimos a quien hacer cliente, aunque suena a trabajo remunerado tampoco lo es, no hay ni jefes ni empleados, aunque si en cierto modo.

¿A qué nos dedicamos? Pues nuestro deber es, hacer cambiar a las personas, que sean mejores y por supuesto el objetivo final, es el mismo, que crean en la Navidad.

Leo la carpeta, ya el nombre me pone la carne de gallina, ni más ni menos que el Sr. Scrooge, uf esto por lo menos lo clasifico como alerta 4, siendo el 5, el máximo.

En estos casos, siempre uso a los mejores, no me queda otra, les llamo de inmediato, los tres fantasmas, el del pasado, el del presente y el del futuro, les doy la carpeta, con todos los datos, dónde vive, familia, si es que tiene, trabajo, carácter y demás.

Me pongo serio, comento la situación, como el tiempo apremia, soy breve, cuando llega la hora les deseo suerte, aunque sé que no lo necesitan.

Llega la hora, las 12 de la noche, todo empieza, uno a uno van haciendo su trabajo, pasado primero, presente segundo y para terminar futuro, me comentan que es un hueso duro de roer pero que caerá.

Todo termina cuando llega el fantasma del futuro, tras realizar su trabajo, nunca sonríe, pero sé que en el fondo se regocija de satisfacción.

Por la mañana vemos el resultado, el Sr. Scrooge abre las ventanas de par en par y felicita las navidades a todo el mundo, sonríe, más tarde vemos que va a la casa del sobrino a celebrarlo.

Misión cumplida, otro cliente o mejor dicho, otra persona más que cree en la Navidad.

Para que yo me llame Alejandro Muñoz (*)

para que yo me llame Alejandro Muñoz

miles de estrellas se movieron

miles de estrellas brillaron

miles de estrellas formaron galaxias

Para que yo me llame Alejandro Muñoz

Pasaron infinidad de acontecimientos

Pasaron infinidad de personas

Pasaron infinidad de años

para que yo me llame como me llamo

Fue larga la historia

El tiempo, los minutos, segundos.

Para ser el que.

para ser  quien

para ser y al final quien soy

hubo mucho amor

tristezas y alegrias

risas y llantos

susurros nocturnos, de los Beatles

historias de amor, de pasion

canciones de Elvis, los Rolling Ston

y mucho arte

Una Diosa, Afrodita.

Dos personas, papá y mamá.

Nueve meses, yo.

(*) Nota: Versionando el poemade Ángel González “Para que yo me llame Ángel González” queriendo hacer un pequeño homenaje.

Destino

Las estrellas fueron testigo

Del más alto cielo

Del más profundo deseo

Cupido usó sus flechas

Vaco hizo lo demás

Nuestras miradas se cruzaron

Nuestras sonrisas nos delataron

Nuestras bocas se besaron

Una canción sonaba

Con ritmo

El de nuestros corazones

Al son de los latidos

Quiero ser el envoltorio

Dulce bombón

Saborearte dejarme llevar

Fundirnos en un mismo abrazo

Si los caminos llegan a Roma

El tuyo a mi corazón

Si la llave abre mi habitación

Mi mente pierde la razón

Da paso a la pasión

Desearte, acariciarte, tocarte

En definitiva

Amarte.

Dialogo

-mmm ¿?

-Salam Aleikum, primo

– Aleikum Assalam, Mohamed, no sabía que eras tú, estaba dormido, perdona, ¿qué quieres?

-Te recuerdo que mañana tenemos que ver a Ahmed.

-si, lo sé, pero no sé si quiero seguir en todo esto, no lo veo claro.

-No me jodas Ha Kim, ya lo hemos hablado un montón de veces, no me vengas ahora con estupideces, no quiero que te rajes ahora y lo estropees todo.

-ya lo sé pero es que tengo dudas, está bien lo de la guerra santa y lo de liberar al pueblo y todo eso, pero… no se, no lo veo claro.

-Me cago en la puta, eres la hostia, si ya estamos a un paso de hacer historia y después de haber llegado a donde estamos, no vengas con idioteces, ¿eres un gallina?

-no, ya sabes que no.

-pues mañana te espero como hemos acordado, ma´assalama (adiós).

-Ila al-lika´ (hasta luego).