Para que yo me llame Alejandro Muñoz (*)

para que yo me llame Alejandro Muñoz

miles de estrellas se movieron

miles de estrellas brillaron

miles de estrellas formaron galaxias

Para que yo me llame Alejandro Muñoz

Pasaron infinidad de acontecimientos

Pasaron infinidad de personas

Pasaron infinidad de años

para que yo me llame como me llamo

Fue larga la historia

El tiempo, los minutos, segundos.

Para ser el que.

para ser  quien

para ser y al final quien soy

hubo mucho amor

tristezas y alegrias

risas y llantos

susurros nocturnos, de los Beatles

historias de amor, de pasion

canciones de Elvis, los Rolling Ston

y mucho arte

Una Diosa, Afrodita.

Dos personas, papá y mamá.

Nueve meses, yo.

(*) Nota: Versionando el poemade Ángel González «Para que yo me llame Ángel González» queriendo hacer un pequeño homenaje.

Confianza

Ya sean dos personas o más, quien sabe

Todos pasamos por un aro, en este caso

El aro es el de la confianza, el de creo en ti

Creo en tus palabras, sinceras y puras

Unas palabras cristalinas, transparentes

Haciendo honor a cada letra y cada coma

Brotan de mí las ideas, las imágenes

Rezan mi boca cual plegaria, con su musicalidad

Musicalidad que entran en tu cerebro y naufragan en tu corazón

Naufraga sin remedio, un salvavidas con una inscripción

La inscripción es tu salvación la de los dos

Ponen de manifiesto fe, esperanza, plenitud.

Confianza, confianza, confianza

Irrompible bajo el escudo y protegido por el techo

Techo del amor sufrido, fundado en las risas y lágrimas

Lágrimas de desengaños y mentiras contrastadas

Contrastadas por la verdad, una verdad resplandeciente

Juntos vencemos desde la lucha a base de respeto

Atrincherados en el amor mutuo que se vuelve recíproco

Al igual que un bumerang que lo lanzas y regresa

Confianza ciega con una venda atada a tus ojos

Atada fuertemente con un duro nudo caparazón casi irrompible

Pero aflojadas por el amor, la alegría y el sentimiento

Queriendo la ira, la desconfianza veneno

Con sus artimañas el odio, insultos y falta de respeto

A base de gritos y rabietas varias

De tos es sabido que tras la tempestad llega la calma

Y sale el sol que hacen brillar tus ojos

Esa mirada llena de luz y comprensión

Al final la victoria está en nuestras manos

La tuya, la mía, la de todos

Y grito: ¡VIVA!

La cuenta

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, Carlitos asustado, va contado desde el primer estruendo al siguiente, así refugiado bajo las sabanas va sabiendo si se acerca o se aleja la tormenta, otro sonoro ¡broummmm! Interrumpe los mágicos consejos de su padre, uno, dos, tres, así hasta diez, esta vez es más suave y lejano que el primero, suspira, un tímido uf lo relajan un poco, pero sin dejar la almohada.

Uno, dos, tres, cuatro, hoy Carlos a sus 43 años ya no tiene miedo a las tormentas, siempre se acuerda del consejo de su padre cuando cae una, especialmente cuando son virulentas, aunque es inevitable que alguna vez se le ponga la carne de gallina y se le ericen los pelos, sobre todo con los flases que iluminan todo hasta el punto que parece que le van a cegar.

Anoche al llegar a casa del trabajo empapado y después de haberse cambiado, mira por la ventana antes de bajar la persiana, afuera en la calle hay una pareja besándose.

Uno, dos, tres…

Zapping tv

Me acuerdo cuando compramos nuestro televisor, como si de hoy se tratase, fue  de las  primeras que salieron  al mercado, yo brincaba de alegría, estábamos todos a la gran expectativa, éramos la envidia de la vecindad, diría más, del barrio entero, mi hermano mayor dijo desilusionado que menuda mierda, que se veía en blanco y negro, con un canal nada más, a lo que mi padre le contestó que era lo que había.

Mi abuela  poco a poco dejó de oír su serial por la radio, en la cocina, mientras hacía sus guisos, a sentarse con las amigas a tomar las pastas mientras veían la televisión.

Fueron grandes momentos los que vivimos contemplando ese gran invento llamado televisor, Masiel, con el “La, la, la” ganó Eurovisión y Salomé con “Vivo Bailando” un año después, no sólo reunía a nuestros familiares, sino a los vecinos y cuando pasados los años y ya prácticamente todos  veían sus teles en sus casas y a color, decidimos que seguiríamos siendo una piña para ver cualquier otro acontecimiento, especialmente el fútbol, más aún si era para ver la selección española, ¿quien no recuerda la primera copa de Europa del 64?, el 12 a 1 contra Malta en el 83, con goles de Santillana, Rincón, Maceda, Sarabia y Señor.

Mis programas favoritos eran el “Un, dos, tres responda otra vez”, con los super tacañones y que miedo pasaba con “Historias para no dormir” de pequeños mi madre siempre nos acostaba con el “vamos a la cama” donde salían unos niños y un bebe cantando para que los mas pequeños nos acostásemos pues al día siguiente teníamos que ir al cole.

Años después saldrían más canales, y las mama chicho, donde empezaría la tele basura casi sin darnos cuenta, con una tal Belén Esteban, al frente, sacada de una carnicería, aunque creo que fue ahí donde la operaron la nariz, otro invento de la tele fueron los realiti, obligando a que nosotros, el gran público, inventemos el zapping y mas ahora con la TDT, todavía hoy nos unió para vivir otros dos grandes acontecimientos, ver como la selección española ganase  otra Eurocopa y su primer mundial, aunque siempre sepamos que está ahí, al acecho, una manera para desatascar nuestras neuronas de intoxicación sufrida por nuestros televisores, sería apagar y leer, aunque si bien y más drástico sería poner a nuestro hijo o algún sobrino o nieto delante con un balón de futbol, chuta y gooooooool!!!

Petula Polenta

Petula Polenta, mujer desgarbada, de unos andares mas bien cortos, pero a buen ritmo, acaba de cumplir los cincuenta, con el moño recogido, vestido casi siempre triste, el físico pues mas bien delgada, ella que nunca se inclinaba a pronunciarse en ese tema al menos, siempre dice que ni un gramo más ni un gramo menos, su justa medida, trabajadora, muy correcta, puro nervio, jamás se metía con nadie, por lo general era muy reservada en cuanto a su vida privada, la única cosa que la ponía de un humor de perros, eran ciertas noticias o personas que consideraba fascistas o fachas y que jamás perdonaría a los que maltrataron a su familia, huérfana de muy joven, se afilió al partido comunista.

Puesto que nació en un pueblo, pero se crió en una ciudad, se compró una casa a las afueras, a escasos minutos del centro, la cara siempre seria y algo gruñona, tenía ojos azul claro, con ligeros surcos en la frente, cerca de la boca, aunque mas disimulados y en el cuello.

Se dedicaba desde que incidían los primeros rayos de sol a su huerto, con lo que ganaba unos dinerillos, por lo demás, era coser, pasear y leer.

Lo que pudo ser

Fue una tarde de otoño, casi invierno, una noticia tuya me rompió el corazón, me destrozaste el alma, cegada como estaba, aún ahora y a pesar de todo, pensé en intentar engañarme y poder quererte, pero tras quitarme estas vendas que me cegaban, quería arrancarme los ojos, hacer oídos sordos y taparme la boca, no pude por más que llorar y romper a gritar, pude ver a través de tu alma, putrefacta, podrida, cruel. Me hiciste mucho daño, compartíamos una historia bonita, hermosa y de la misma manera que se cae un plato al suelo, de la misma manera que el impacto hace que se rompa en mil pedazos, es como yo me siento, lo que pasó con mi corazón, antes lo era todo, ahora nada, se esfumó, como la última bocanada de aire, un suspiro, lo que pudo ser ya no es, mis sentimientos se quedaron gélidos, helados, tan fríos que difícil será de recuperar ese sentimiento, ahora perdido, el daño que hiciste en mi interior es como una herida abierta, solo el tiempo me hará sanar, olvidarte de ti, tu persona y tu ser, aléjate de mí no dejes rastro alguno y desaparece, solo albergo odio y rencor donde tenía que haber alegría, amor, miro al sol como un rayo a donde pueda regresar y salir de este infierno al cual me hundiste y con el tiempo poder sentir el latir, vivir.

Manolo Fuertes

Manuel Fuertes o manolo como lo conocen en el pueblo, es un hombre mas bien gordito, de complexión fuerte como se define él, la edad, bueno en sus cincuenta, cercano de los sesenta, pelo cano, no es muy alto, como persona es muy trabajador, honrado, alegre y dicharachero, siempre está con sus labores, que vienen a ser la de dar de comer a las gallinas, ordeñar sus dos vacas y cuidar el huerto y cuando no, pues jugar a las cartas o al dominó con los amigos, disfrutando de un buen vino, por lo general es muy tranquilo, lo único que le saca de las casillas son los maricones y los rojos, aunque en este tema es mas bien por culpa de algunos amigos y lo bruto que llega a ser discurriendo, el apellido Fuertes, le viene que ni pintado porque auque apañado, tiene una fuerza en sus manos, son como tenazas, de lo cual presume mucho.

Los rojos

¿Por qué llaman “rojos” a los comunistas o a los de izquierdas? Papá Noel también va de rojo, aunque bueno en su caso es por los de la Coca-Cola, al no ser que… ¿ellos también son “rojos”? Y… ¿qué pasa con caperucita? También va de rojo y que yo sepa no pasa nada, claro que si la capucha fuera verde seria caperucita verde, ¿será tal vez que cada vez que nos enfadamos nos ponemos rojos? y como enfadarse está mal visto pues ala excluido, tal vez por eso al demonio o diablo lo pintamos siempre de rojo.

Los chinos decimos que son comunistas, además su bandera es roja pero ellos son “amarillos” y en África hay negritos o morenos, pero si los miras mal o les odias por su color de piel es cuestión de racismo, pero esto ya es otra historia.

Entonces, a las personas a las que llamamos o simplemente afirman ser “fascistas” “fachas” o más sencillamente de derechas… ¿son “azules”? o ¿de algún otro color? ¿Por qué no tienen color alguno? Y ¿por qué tiene que haber un color o cualquier denominación por tener afinidad a una ideología o partido político?

Que yo sepa los pitufos son azules, pero su “jefe” o “líder” es decir papá pitufo, viste de rojo (o granate) y no pasa nada, el cielo y el mar son azules aunque es ya una cuestión científica de la naturaleza donde no me meto.

De pequeño siempre he oído lo de “rojo” mayormente con odio y de una manera despectiva ¿por qué este color “rojo”? Y ¿Por qué por un pensamiento ideológico? ¡No lo entiendo!

En cambio con “la roja” todos a una, todos gritamos ¡GOOOOL! Con Iniesta, ahí sí que hay unión y alegría. Señores, dejémonos de hostias y arrimemos el hombro, se trata de una cuestión de una palabra, RESPETO, tan simple y sencillo.

Frio

El llanto sin lágrimas

Tristeza sin consolación

Auxilio sin ayuda

Frio, helado, gélido

Dolor de una traición

Corazón roto

Herida abierta

Haces, trabajas, sirves

Realidad truncada

Cuestión eterna

Dudas infinitas

Interrogante constante

Vivir sin compartir

Compartir para

Luego sufrir

Se comparten:

Cosas, vivencias, historias

Una acción del pasado

Una traición del presente

Una herida  del futuro

Todo es continuo,

Separado, distanciado, aislado

No compartes

Sólo trabajas

Sólo haces

Sólo actúas

No vives

O vives sin sentimientos

Sin ser tú

Ser tu no sirve

Ser tu es vivir una farsa

Ser tu es ser herido

Tu yo verdadero

Disfrazas, ocultas, entierras

Tienes que reinventarte

Una versión de tu

Tu otro yo

Un yo 2.0

Con caparazón

Una melodía sin música

Un baile sin compás

Un cantar sin color

Todo se rompió

No hay rastro de ti

Sólo unos pedazos

Rotos y pequeños

Igual que tu corazón

No sientes nada

Frio.

El destino

“¡Corre!” “¡venga!” “¡vamos!” “¡vas a perder el avión!” repito una y otra vez, es desesperante, una sensación de impotencia increíble, salimos con mucho retraso, mucho más de lo previsto.

Menuda carrera por la autopista, con el acelerador pisando hasta el fondo para llegar el aeropuerto lo más rápido posible, adelantamientos indebidos por todos lados, a una velocidad infernal, que seguro me ponen multa.

Cuando llegamos ya era tarde y el embarque cerrado, entonces empezamos con los gritos y los reproches, mientras nos sentábamos en el bar con la intención de calmarnos vimos el avión despegar.

Al poco de sentarnos y en menos tiempo que se tarda en parpadear, un pájaro entró en el motor de un ala del avión, empezó a ponerse en llamas, apenas había despegado cuando el avión se convirtió en una gran bola de fuego seguido de una inmensa explosión.

Pensando que ese era nuestro avión, al que no subimos por haber llegado tarde, no hubo palabras, una simple mirada y un abrazo hizo que aflorasen nuestras lágrimas.

Mariposas

Pasan los años

Soplando velas

Tu tarta, te delata

Enciendes diferentes números

Otra vez los amigos,

Los regalos,

Todos juntos

Te felicitamos siempre,

Pues, estarás ahí

Cuando más lo necesitamos.

Madre, amiga, amor

Ya sabes, al igual que

El vino, con el tiempo

Mejora su sabor.

te haces más sabia

Pero, cierto es

Algo no cambia

El cosquilleo en el estómago

Tu mirada seductora

Haciendo que cada año

Aumente nuestro amor.