Para que yo me llame Alejandro Muñoz (*)

para que yo me llame Alejandro Muñoz

miles de estrellas se movieron

miles de estrellas brillaron

miles de estrellas formaron galaxias

Para que yo me llame Alejandro Muñoz

Pasaron infinidad de acontecimientos

Pasaron infinidad de personas

Pasaron infinidad de años

para que yo me llame como me llamo

Fue larga la historia

El tiempo, los minutos, segundos.

Para ser el que.

para ser  quien

para ser y al final quien soy

hubo mucho amor

tristezas y alegrias

risas y llantos

susurros nocturnos, de los Beatles

historias de amor, de pasion

canciones de Elvis, los Rolling Ston

y mucho arte

Una Diosa, Afrodita.

Dos personas, papá y mamá.

Nueve meses, yo.

(*) Nota: Versionando el poemade Ángel González “Para que yo me llame Ángel González” queriendo hacer un pequeño homenaje.

Viaje a Londres

Era semana santa, no me acuerdo de que año, salimos de Asturias a Cantabria porque vuelo directo a Londres no había, era jueves, por la mañana temprano, fuimos en coche de Oviedo al aeropuerto de Santander, llegamos, mochila al hombro y una maleta de mano de esas con ruedas que estaban muy de moda y listos.

En el aeropuerto nos repartimos los billetes que habíamos impreso previamente el día anterior, hicimos cola para embarcar, con el pasaporte en mano, pues una nueva aventura nos estaba esperando.

Una vez en el avión nos sentamos en los asientos que nos correspondían, siempre haciendo bromas entre nosotros, un humor muy peculiar y así reírnos un rato, estábamos muy ilusionados y animados.

El viaje, la verdad no sé cuánto tiempo tardó pero se hizo muy corto, además nos atendieron generosa y eficientemente, con cacahuetes y Coca-Cola, no sé si alguno tomó algo más, fue muy entretenido.

Al llegar, fuimos directos al baño a cambiar el agua al canario, si es verdad que picha española nunca mea sola, ahí estamos todos ocupando los urinarios, nos limpiamos las manos con su secado y nos pusimos en ruta otra vez, había que ponerse de acuerdo si ir en tren o en bus y al final decidimos que en autobús, buscamos cuál era el que nos llevaría lo más cercano a nuestro “pan y desayuno”.

Pero si algo tiene que ir mal ira fatal, parece que está escrito que no todo tiene que salir perfecto, resulta que yo tenía dinero ingles del año catapum y que para el año en el que estábamos ya no servía, pues me lo había dado mi madre pues lo tenía de recuerdo y por si las moscas, pero no contaban que al menos los ingleses cambian la imagen de su moneda y por lo tanto parte por no decir mucho de ese mismo dinero que yo llevaba no servía, estaba fuera del mercado, no tenía valor, así que me las agencié a pagar como pude casi todos los gastos, menos mal que me ayudaron mis amigos, eso y algún “truco” como dar el billete por la parte que si era igual o muy parecido.

Prosiguiendo con el viaje, una vez en el bus nos acomodamos, cada cual en sitios diferentes, a mí me tocó al lado de una chica, resultó que no era inglesa, que era española, de Pamplona y nos pusimos a hablar, que ella lo había dejado con el novio y venía a una boda de unos indios ingleses, pues había hecho muy buena amistad con la novia que se casaba esa semana, al parecer cuando terminó de estudiar fue a Londres a trabajar donde la conoció, yo por mi parte la comenté que veníamos de Asturias, de Oviedo a pasar el fin de semana aprovechando que era festivo.

La verdad he de reconocer que la chica era muy guapa, rubia, sonriente y muy simpática, en lo que hablaba con ella estaba pensando en decirla de ser su compañero en la boda, pero me parecía muy precipitado y supongo que no procedía, me acuerdo que mis amigos querían que la presentara supongo que al igual que yo para ligar con ella y de confesar que yo también quería, partiendo con la ventaja de que estaba sentado a su lado, también pensaba en que tenía el móvil con poca batería y lo tenía apagado, por lo que estaba dudando en si encenderlo para pedir su número o cómo demonios conseguirlo y por lo que fuera, bueno si, la cobardía e indecisión me hizo quedar con las ganas de seguir en contacto, quién sabe lo que hubiera pasado, aun hoy me lo pregunto.

Charcos

Reflejo de la vida

Del pasar del tiempo

Sudor de la naturaleza

Lágrimas de los ángeles

Una luna triste

Un sol roto

Pisoteado por todos

Diversión de los niños

Compañero del camino

Contenedor del agua

Desfiguras la realidad

Juegas con las imágenes

Presa del pasado

Del pasado de las dos Españas

Las que fueron y son una

De izquierda a derecha

Bajo un mismo demonio

Llamado guerra

Un grito ensordecedor

Desgarras a una madre

Por un hijo muerto

Son tu madre y la mía

Son tu hijo y el mío

Hoy el presente

Refleja un fantasma

Creído enterrado

Despiertas viejas heridas

Con pus y entrañas sucias

La calavera siempre aparece

Y esos charcos de antiguas trincheras

Hoy levantan altas torres

De una civilización manchada

Gobernada sin dignidad

Perdidos en un laberinto

Oscuro, lánguido y mugriento

De una nación y una bandera

Mancillada su inocencia

En la que somos muchos

Y no se piensa en nadie

Gritamos y alzamos las manos

Pues de izquierda a derecha

Somos todos uno

Tú y yo

Tu vecino y el mío

Pertenecemos a este mundo

A este país

Si ves un charco

Aquí estoy yo

Aquí estamos todos Respeto, amor, igualdad

Confianza

Ya sean dos personas o más, quien sabe

Todos pasamos por un aro, en este caso

El aro es el de la confianza, el de creo en ti

Creo en tus palabras, sinceras y puras

Unas palabras cristalinas, transparentes

Haciendo honor a cada letra y cada coma

Brotan de mí las ideas, las imágenes

Rezan mi boca cual plegaria, con su musicalidad

Musicalidad que entran en tu cerebro y naufragan en tu corazón

Naufraga sin remedio, un salvavidas con una inscripción

La inscripción es tu salvación la de los dos

Ponen de manifiesto fe, esperanza, plenitud.

Confianza, confianza, confianza

Irrompible bajo el escudo y protegido por el techo

Techo del amor sufrido, fundado en las risas y lágrimas

Lágrimas de desengaños y mentiras contrastadas

Contrastadas por la verdad, una verdad resplandeciente

Juntos vencemos desde la lucha a base de respeto

Atrincherados en el amor mutuo que se vuelve recíproco

Al igual que un bumerang que lo lanzas y regresa

Confianza ciega con una venda atada a tus ojos

Atada fuertemente con un duro nudo caparazón casi irrompible

Pero aflojadas por el amor, la alegría y el sentimiento

Queriendo la ira, la desconfianza veneno

Con sus artimañas el odio, insultos y falta de respeto

A base de gritos y rabietas varias

De tos es sabido que tras la tempestad llega la calma

Y sale el sol que hacen brillar tus ojos

Esa mirada llena de luz y comprensión

Al final la victoria está en nuestras manos

La tuya, la mía, la de todos

Y grito: ¡VIVA!

Muerte

Tu siempre tan presente

Un abrazo tuyo

Tan frio

Como gélido

Entras en mi mente

Con miles de imágenes

Tristes, amargas, melancólicas

desgarras mis entrañas

Me atormentas

Me asustas

Me acobardas

Jugamos al despiste

Y por un momento

Te olvido.

Tu mirada cadavérica

Ojos infernales, Rojos

Llama intensa

Alimentado con odio

Los cuervos te acompañan

Me confundes

Intentas seducirme

Acechas cual buitre carroñero

Martirio constante

Sin escapatoria

Familia

Amor

Resquemor

Ellos, yo

Todos

Por un amor prohibido

Por un trabajo confundido

Por un todo has interrumpido

Siento tu puñal en la espalda

Igual que Brutus y

Julio Cesar

Un segundo

Un suspiro

Un parpadeo

Menos que todo eso

Al hoyo iremos todos

Esqueletos y gusanos

Pero mi huella he dejar

Pues aquí estoy yo

Un guión por relatar

Luchar y pelear

Tengo rabia y furia

Te dedico esta mano

Como peineta

Es más

Por ahora

Que te den

Pues no será hoy

Hoy no.

Epitafio

Este epitafio es a todos los seres que hemos dejado atrás por el sendero de la vida, derivando en el sendero del más allá, un nombre, un rostro, unos sentimientos, esos hechos que en vida nos hicieron reír, otras que sin querer nos hirieron, siempre hemos resaltado su bondad, su sonrisa, la alegría, las ganas de vivir, sueños rotos, sueños cumplidos, sueños por hacer.

Es un epitafio que no tiene edad, o que tiene todas.

Este epitafio, es para guardar mediante la memoria en nuestros corazones y que nos acompañe de esta manera hasta que nuestras vidas llegan a acompañar a nuestros seres queridos, ya sea un familiar, una amistad, nuestro amor, mascota.

No sabremos cómo se truncó esa vida que ahora no está, ya sea asesinato, cualquier tipo, pederasta, violencia de género, etc., también por un accidente, una terrible enfermedad o simplemente que era su hora.

Es posible que afloren las lágrimas debido a su falta, esa ausencia que nos entristece, pero siempre procuramos no rendirnos a la melancolía, luchamos y sacamos a relucir los mejores momentos, cuando nos abrazamos, cuando nos hizo sacar una sonrisa o una carcajada, un te quiero o que mejor que un gracias.

Hambre

Tripas ruidosas

tripas hinchadas

tripas, tripas y más

tripas

cero comida

muchas moscas

mucha hambre

mucha muerte

si me dieran

pan, agua, harina

si me dieran

al menos una chocolatina

perdonarme soy egoísta

por pedir lo que no tengo

lo que no puedo comer

porque no hay nada

sólo

hambre.

Cuento feliz

Érase una vez, en un castillo, donde vivía un Rey, una Reina y su querida hija la Princesa, eran muy felices, reinaba la paz y la tranquilidad.

Todo era diversión, alegría, placer, las personas de aquel reinado trabajaban sin discutir, nadie pasaba hambre, se compartían las cosas.

Ajeno a tal maravilla, en una cueva, vivía un ogro, malvado y cruel.

Un día, el ogro interrumpió en el castillo montando encima de un dragón y se dirigió al Rey y a la Reina amenazante: -ya no habrá paz ni tranquilidad, nadie trabajará y además pasareis hambre-.

Todo el mundo en aquel reino empezó a tener miedo, las personas empezaron a discutir y a regañar los unos con otros como si de un maleficio se tratase, sembrando el caos, no conforme con esto, el ogro raptó a la Princesa.

Pasado un tiempo, un Príncipe joven y apuesto llegó al reino en donde en su momento fue luz y hoy, eran sombras, se notaba el pánico y la desconfianza, una vez en el castillo fue a ver al Rey y a la Reina, desconsolados por el rapto de su hija, la Princesa, él con sus palabras calmó a los Reyes, salió al palco y pronunció unas palabras:- que todo el mundo se tranquilice para que regrese la paz y serenidad a este reino, pues yo rescataré a la Princesa-.

Sin más se subió a su blanco corcel y partió, se dirigió a las montañas, a la cueva del malvado ogro, el lugar era desapacible, sin apenas vegetación y con la nieve tan fría y heladora dificultaba el camino, aún así nuestro valiente Príncipe encontró al ogro y al dragón, al fondo estaba la Princesa encadenada.

Se dirigió al ogro y le dijo: – Soltad a la Princesa y no os pasará nada, ni a ti ni a tu dragón, a lo que el ogro respondió: -jajaja, se rió burlonamente, -a mi dragón y a mi tendréis que vencer-, sin más el Príncipe se bajó del corcel, se dirigió a ellos y sacando una piedra de un pequeño saco que llevaba consigo dijo: -¡pequeño, ridículo!- y el dragón y el ogro se hicieron tan pequeños, del tamaño de un ratón y los metió en una jaula, liberó a la Princesa, regresaron al reino, dónde todo quedó como al principio.

Se casaron, vivieron felices y comieron perdices.

FIN.

Historia de dos perfumes

Muy buenas, ladies and gentelmen, señores y señoras, niños y niñas, acérquense chissss, os voy a contar un secreto, pero que quede entre nosotros, sino, deja de serlo.

Esta es la historia de dos personas, empezaremos por presentarlas, en primer lugar tenemos a Eva, hace un par de años pasó el umbral de los cuarenta, rubia, ojos verdes, buenas curvas, aspecto juvenil, pues podría pasar por una chiquita de unos treinta años, está casada con un director de un gran banco, tiene varios hijos y una hija todos pequeños, le recuerda mucho a cuando era una niña, pues ella también tiene varios hermanos y era la única hija, al igual que lo fue su madre, ella era maestra de un pequeño colegio, su padre, por el contrario ya jubilado, se dedicó buena parte de su vida a la albañilería.

La otra persona es Luis, hace poco que empezó su quinto año navegando el mar de los veinte, rubio, pelo ondulado, algo largo, ojos azules, delgado, estaba en el último curso de carrera, al contrario que Eva, Luis no tiene ni hermanos ni hermanas, sus padres son azafatos, con lo que pasa muchos días solo.

Luis tiene una afición, la astronomía, por lo que sus padres le compraron un telescopio, con el que alcanza a ver todas las estrellas del firmamento, bueno estrellas y alguna cosa más, en concreto a Eva que vivía en el edificio de enfrente.

En una de esas noches de cielo despejado, tras observar las constelaciones, bajó varios metros, hasta el quinto, justo donde vivía ella.

Se enciende la luz, se ve claramente como se acerca a la ventana, la abre, se apoya, respira profundamente, se la nota algo melancólica, que estará pensando, en su vida, tan monótona, cuidando de sus hijos, nunca la pasaba nada fuera de lo común y lo que es peor esas dichosas reuniones de los viernes, de su marido en las que llegaba oliendo a puro, a vino y a Chanel Nº 5, claramente sabemos que se acaba de duchar tras un día agotador, pues tiene aún el pelo húmedo, la toalla alrededor, se levanta se da media vuelta se quita la toalla, se aleja, aunque regresa con un camisón puesto, cierra la ventana y echa la cortina, apreciamos como sus curvas reflejadas en la sobra se hacen cada vez mas difuso, apaga la luz.

El sábado por la mañana Eva y Luis, que se conocen del barrio, se ven en el supermercado, él aunque nervioso pero con voz firme, le cuenta esa pequeña afición suya y la imagen de anoche, y que quiere verla en su piso el viernes que viene sobre las diez, que sus padres tienen vuelo y no estarán, ella claro está se enfada y algo sofocada, así que le reprende, y se va indignada, pero con las palabras y la imagen en la mente llega el día y la hora y aunque sigue con cierto resquemor esta por completo ataviada de pies a cabeza y los niños con los abuelos, su marido como es lógico reunido, se siente algo confusa realmente está dispuesta a hacer lo que está apunto de ocurrir, pues si, sucede lo que en principio se suponía algo imposible, fuera de lugar, al final, tras varias horas de una grata velada, con cena romántica, en la que incluimos música y velas, habiendo consumido el acto amatorio, ella marcha, no antes con varias suplicas por parte de él y reproches por parte de ella, pues era una locura y tendrían que reflexionar. Eva de camino a su piso pensaba en aquel momento con Luis, se decía que estaba mal lo sucedido, aunque si bien, ¿no sería esa la locura que estaba esperando en su rutina?, si su marido olía a Chanel Nº 5, ¿por qué ella no podría oler a Nenuco?

Pero, chissss, es un secreto.

La oreja

Un hombre que por la noche no puede dormir por culpa del calor, se levanta y va al primer bar que encuentra abierto, ahí toma unas cuantas cervecitas bien fresquitas, mmmm, al final se anima y empieza a tomar unas copas y otra, al final sale haciendo eses, va al parque, se acerca a un árbol, mira a todos los lados a ver si no le ve nadie, dicho y hecho el hombre orina y cuando termina, ve que en el suelo hay un objeto, se agacha y mira esa cosa incrédulo, y dice -coño la oreja de Van Gogh-, se acerca la oreja a la boca y le grita – ¡eh! ¡Qué vas perdiendo las cosas!-