Ibiza

Una isla

La isla

La isla del mar

La isla de la luz

Donde agua y cielo son uno

el sol resplandeciente

Ciega tu vista

Sin motivo alguno la contemplas

inquietante como una llama

Sabes que te puedes quemar

Pero miras hipnotizado

se contonea sensual, hechizante

Así es Ibiza

Todo un descubrimiento

Descubres lo descubierto

Las historias hechas reales

Y aún así escribes una muy diferente

Fantástica, colosal, romántica,

Incluso con sus sombras.

Mezcla de colores

Azul, verde, blanco

Rodeada de mar

Acariciada por las olas

Los pinares

Las casas blancas

Playas y calas

Belleza indescriptible

La ciudad tan luminosa

Como ruidosa y enigmática

Enamoradiza.

Esa es Ibiza.

Descubriendo un paisaje (Lanzarote)

Era un lugar aparentemente inhóspito, aún así te dejaba atrapado y no sabias porqué, sin apenas nada en apariencia que me llamase la atención, el terreno irregular y lleno de rocas volcánicas, jugando con el rojo, el negro y el gris en diferentes tonalidades, como si se tratara de las últimas fotos que se habían sacado del planeta Marte o incluso de la Luna, rompía aquella monotonía y contrastando con lo demás, lo que podría ser un desierto, jugando con dunas y el poco verde que se apreciaba, era el de las palmeras, los cactus y alguna planta más. Según avanzabas, veías esos pequeños pueblos caracterizados por las casas de forma cúbica de color blanco, a veces era una urbe más grande dejando por un momento esa monotonía y esa tranquilidad, aunque parecía que la necesitases, para pensar que ahí, había vida, quizás el atractivo estaba en el conjunto, el todo o la nada, la tranquilidad y sobre todo las playas, con un agua azul claro, transparentes, dónde se apreciaban los pececillos de diferentes colores, como de esas playas que veías en las películas o en los reportajes sobre el caribe. Su extensa mar se perdía en el infinito, el sol radiante, con un brillo totalmente atrayente, cálido, de paz y tranquilidad, clave para una estancia de relax total.