Mobbing

Estaba incrédulo ante lo que sucedía delante suyo, no daba crédito a lo que estaba oyendo, su jefe, que en este caso al ser una empresa familiar, era su propio hermano mayor, le miraba fijamente de pie, desafiante, con una mirada de rabia contenida, las venitas de los párpados marcados con un rojo intenso que venía siendo frecuente cada vez que se increpaba, le decía –eres un lastre para la empresa, nos vas a llevar a la ruina, si estás aquí es porque eres hijo de y hermano de, yo cree esto de la nada, la hice crecer y la mantengo, aquí no  hay nadie imprescindible, que en cualquier momento te cambiamos por otra persona y punto- solo pudo alegar con voz temblorosa y cierto nerviosismo- papá y mamá pusieron el dinero y papá tuvo la idea de crear la empresa- todo esto mientras la congoja, la rabia y la tristeza se apoderaban de él- pensando que lo que él sabía era por el padre, ya que viendo que no terminaría la carrera universitaria, cosa que a día de hoy no llegó a hacer, se puso a trabajar con el padre aprendiendo todas las cosas del negocio, los clientes, los proveedores, y cosas así, ya no hubo apenas más palabras, excepto las del jefe –ya hicimos la remesa que tenías que haber hecho ayer- a lo que sólo pude llegar a decir- ah eh pues bueno yo es que sólo venía a eso ya que tanta prisa teníais por la remesa, yo que estaba de baja por recomendación médica y era eso a lo único a lo que vine aquí, será mejor que marche ya que lo hicisteis vosotros y no tenía planeado quedarme más tiempo, así que me voy- sin un simple adiós salió de la oficina  se despidió de las chicas de administración y de su amigo y compañero de caja con el que solía trabajar codo con codo, justo en ese momento empezaron a aflorar unas lágrimas en los ojos, su amigo le dijo-ánimo y recupérate para que nos veamos pronto- gracias adiós- dijo mientras se secaba las lágrimas.

Se subió al coche y se fue a su casa, cuando por fin llegó se cambió de ropa y se puso a reflexionar, empezando por lo sucedido ese día, retrocediendo en el tiempo, así hasta el día en que empezó todo.

Punto de vista

En el trabajo siempre hacemos nuestras tareas, sumisos, sin apenas descanso, obedientes, pues nuestras vidas van en ello.

¿Relajarse? Ni un minuto, prohibido bajar la guardia y sino, zas, zas, zas, latigazo, impacientes siempre, pues deseamos la ausencia de ese a quien llamamos “jefe” sólo de esta manera hacemos nuestro trabajo más distendido, llevadero y aun así no paramos, pues no sabemos cuándo llegará, lo que hace que suenen las alarmas en nuestra cabeza, excepto si su vida comercial le hace desplazarse y marchar lejos por un día o dos.

Nos hace la vida impasible, especialmente a mí y luego con el resto de compañeros cuenta cualquier anécdota graciosa para ser el centro de atención y regodearse sabiendo que la paga va en ello, todo tan falso y frío siendo la peor obra junto con el peor decorado posible, una vida llena de hipocresía y maldad.

Conmigo todo es joderme, amargarme y hacerme la vida imposible, esa arrogancia y prepotencia, miradas que cortan, los parpado llenas de venas pequeñas ensangrentadas, las canas marcando su superioridad al igual que en el ejército, grados de amargura y crueldad, con su ordeno y mando, ¡ojo cuidado! Siempre tiene que ser como y cuando dice, esas preguntas infinitas, eternas, insufribles; parece más un interrogatorio o una tortura sicológica que me ponen los pelos de punta y me hace sudar, absurdo e innecesario.

Siempre saca su lado negativo, tan negro y a lo sumo puede parecer gris, siempre criticando y cuestionándome, que si llego tarde pues es totalmente falso, mentira, recuerdo que un día que llegué cinco minutos después de la hora de apertura y ojo que estamos hablando de tan sólo cinco míseros minutos que realmente eran menos, pero lo acepto con mi mayor resignación, siempre esos minutos serán una eternidad, sin rechistar y punto.

A cada paso, tarea o lo que sea que haga, es mal, mal, mal y mal, te amarga la existencia, da igual que afirmes tu error, siempre saca su miura, con su lengua bífida, tan venenosa y mortífera, prefiero mil látigos, aunque no los descarto, cualquier día de estos.

Hay secretos a voces, todo el mundo sabe cómo llamo yo al negrero este, Hitler, él en estos momento para lamer su herida crea una barrera y a modo de contra ataque cree reírse de dicha situación cuando sé que por dentro está herido, pero se resiste y dice a modo de humor que le llamemos führer o en su defecto puto amo, es narcisista y despreciable y lo peor de todo es que se trata de mi hermano.

A pesar de la “turra” que él dice que le dan mis padres y no digo que no sea sí, es que ellos le dan la razón y cualquier cosa se pone en mi contra, aunque estemos hablando de una falta suya, consigue dar la vuelta a la tortilla y tirarme mierda de tal manera que los pone de su lado, me entristece y enfurece es que estén comiendo de su puta mano, pero bueno todos iremos al hoyo, seremos juzgados, aunque todo dependa del punto de vista.