En la villa

Era ya noche cerrada, en la villa dormían todos, los animales en la granja y establos, estaba todo tranquilo, luna llena, apenas unas nubes que de vez en cuando se interponían a tal belleza y esplendor, el silencio apenas interrumpido por el cri cri de los grillos, el ulular del búho y el silbido del aire, tan solo una joven muchacha estaba a las afueras, se sentía inquieta, aunque con apariencia serena, esa noche sabía que sería la última como soltera, pues en la mañana del día siguiente se casaría, la brisa removía su larga cabellera, estaba arrodillada, rezando, posaba los codos sobre una roca, se levantó, y empezó a cantar, era distinta, se sentía distinta, era feliz.