ERTE

ERTE aquí, llegó lleno de alegría, ilusión y optimismo, saludando a sus compañeros de trabajo como solía hacer todos los días y más aún después de haber estado en confinamiento por largos días debido a un virus, el coronavirus, conocido como covid-19, sufriendo un ERTE junto con otros empleados de la empresa.

Pero todo se esfumó cuando su querido y estimado jefe, su hermano, lo llamó a la oficina con la misma hostilidad y sequedad que le caracterizaba, así sin más, ni los buenos días ni hostias en vinagre, ¿para qué?

Así que sin remedio alguno subió como manso corderito, sabía que no le esperaba nada bueno, la verdad nunca fueron positivas sus charlas y menos cuando se reunían en el despacho donde le hostigaba sin piedad, cruel destino, ¿qué le ampararía ahora?

De la misma manera que una metralleta dispara sin piedad, soltando dardos envenenados, quejas y más quejas, que no había trabajado nada, sin haber hecho ninguna de las tareas encomendadas durante esos días en los que sufrió el ERTE, sus palabras salían sin parar, crueles, llenas de odio e histeria, acusándole de mentiroso, de faltar la verdad, mientras que pensaba, -¿si haber publicado cuatro artículos en la web de la empresa? Y más aún estar en contacto con el padre de ambos para hacer un quinto y un sexto artículo para la página en la que trabajaban, si eso no era currárselo ¿qué coño era? Además que estaba en un ERTE, no tenía ni la necesidad ni la obligación de hacer nada y aun así se molestaba en realizar dichas tareas, joder para eso mejor se hubiera tocado los huevos a dos manos y entonces ahí sí, ahí si le podría dar la razón, siguió hablando sobre que otros trabajadores siguieron trabajando aun estando en ERTE, que era un vago y mentiroso.

Se sentía contrariado, confuso, la garganta seca, con ganas de llorar, no sólo le humilló en lo profesional, también en las cuestiones personales, diciendo, -aún sigues con esa mujer, tengo pruebas de que estáis juntos, ya no pudo más y respondió, -¿es un delito? ¿Por qué me tratáis como un delincuente? ¿Dónde está escrito que sea un delito? ¿Pruebas? ¿Es que me espías? ¿Qué pruebas? Demuéstralo, no tienes nada, ni puta idea de lo que hago, a lo que el jefe añadió, -hasta en eso me mientes, si me da igual lo que hagas, pero di la verdad, replicando- si miento demuestra esas pruebas y sino cállate y déjame en paz, así que se hizo un silencio, él salió por la puerta del despacho dolido y apenado, pensando lo triste que ese monstruo de jefe fuese su hermano, pues compartían la misma sangre.

Mobbing

Estaba incrédulo ante lo que sucedía delante suyo, no daba crédito a lo que estaba oyendo, su jefe, que en este caso al ser una empresa familiar, era su propio hermano mayor, le miraba fijamente de pie, desafiante, con una mirada de rabia contenida, las venitas de los párpados marcados con un rojo intenso que venía siendo frecuente cada vez que se increpaba, le decía –eres un lastre para la empresa, nos vas a llevar a la ruina, si estás aquí es porque eres hijo de y hermano de, yo cree esto de la nada, la hice crecer y la mantengo, aquí no  hay nadie imprescindible, que en cualquier momento te cambiamos por otra persona y punto- solo pudo alegar con voz temblorosa y cierto nerviosismo- papá y mamá pusieron el dinero y papá tuvo la idea de crear la empresa- todo esto mientras la congoja, la rabia y la tristeza se apoderaban de él- pensando que lo que él sabía era por el padre, ya que viendo que no terminaría la carrera universitaria, cosa que a día de hoy no llegó a hacer, se puso a trabajar con el padre aprendiendo todas las cosas del negocio, los clientes, los proveedores, y cosas así, ya no hubo apenas más palabras, excepto las del jefe –ya hicimos la remesa que tenías que haber hecho ayer- a lo que sólo pude llegar a decir- ah eh pues bueno yo es que sólo venía a eso ya que tanta prisa teníais por la remesa, yo que estaba de baja por recomendación médica y era eso a lo único a lo que vine aquí, será mejor que marche ya que lo hicisteis vosotros y no tenía planeado quedarme más tiempo, así que me voy- sin un simple adiós salió de la oficina  se despidió de las chicas de administración y de su amigo y compañero de caja con el que solía trabajar codo con codo, justo en ese momento empezaron a aflorar unas lágrimas en los ojos, su amigo le dijo-ánimo y recupérate para que nos veamos pronto- gracias adiós- dijo mientras se secaba las lágrimas.

Se subió al coche y se fue a su casa, cuando por fin llegó se cambió de ropa y se puso a reflexionar, empezando por lo sucedido ese día, retrocediendo en el tiempo, así hasta el día en que empezó todo.