Cuatro estaciones

Cuatro son las estaciones,

primavera, verano, otoño e invierno,

como si de un tren se tratase,

siempre haciendo el mismo recorrido,

pasando por los días, meses, años,

pasa por nuestra vida,

pasan, apenas paran,

lo sentimos, lo vemos, lo oímos.

En primavera, que

“la sangre altera”

brotan las flores,

como un pintor que

da pinceladas al cuadro,

de vivos colores,

el gusano, de capullo,

pasa a mariposa,

siempre tan revoltosa,

los pájaros con sus

dulces pías que pías,

como un músico,

creando maravillosas melodías.

En verano cambian los colores,

azul, verde o amarillo,

colores del monte, del pino

la playa, arena y el sonido,

de una sirena,

el descansar,

riachuelo, lago, mar,

te apetece disfrutar.

En otoño, cuando

a los árboles ves deshojar,

las hojas, como hermosas mujeres,

las contemplas moverse,

sin parar de bailar,

los troncos tal como

la madre naturaleza

trajo al mundo,

con ritmo, alzan los brazos al viento,

su cuerpo desnudo,

moverse sin para de danzar.

En invierno, tan

crudo, frio, helado, gélido,

como las almohadas,

se desprenden de las plumas,

llega la navidad,

llega la ilusión,

llega el mazapán y el turrón,

los regalos tocan comprar,

termina el año y

vuelta a empezar.

¡Fuera de mi mente!

Me hechizaste con tu dulce mirada,

a mí me supo a mermelada.

Me susurraste tiernas palabras,

a mí me parecieron hermosas.

Me tocaste con tus suaves manos,

a mí me vinieron los pecados.

Me comiste y escupiste,

a mí me viste y me perdiste.

En mi mente te clavaste,

juegas conmigo al despiste.

Por mucho que quiero,

olvidarte no puedo.

Me la jugaste con esmero,

yo soy quien pierdo.

Pasa del firmamento

mi eterno lamento.

No miento

si pido

que te lleve el viento,

pues tenerte dentro

es un sufrimiento.

Soñando o despierto

te llevo tan adentro.

Que desesperado grito:

¡Fuera de mi mente!

Confinados

Llegan tiempos bíblicos

En pleno S. XXI

Confinados a nuestra suerte

Encerrados en nuestras casas

Las paredes de nuestra prisión.

#yomequedoencasa

Con mascarillas

Con guantes

Manteniendo la distancia

Sin besos ni abrazos

Tus besos que conjugan

Conjugan con mis labios

Mis labios que combinan

Combinan con amor

Amor que

conjuga y combina

contigo

tus labios que saben a ti

tus abrazos que me abrigan

de amor

poniendo mí oreja

en el sonido

del latir de tu corazón.

Y día tras día

Siempre a la misma hora

A las ocho de la noche

Aplaudo, aplaudimos todos.

A los que limpian y desinfectan.

A los que hacen respetar la ley.

A los que nos sanan.

Un redoble, al amor.

Tic tac

Tic tac

Tic, he nacido.

Tac, soy bebé.

Soy persona, tengo sentimientos, pienso.

El tiempo pasa, no se detiene.

Tic, tac.

Tic, mis primeros pasos.

Tac, mis primeros descubrimientos.

Soy alguien, tengo errores, lloro.

El tiempo sigue, me empuja.

Tic, tac.

Tic, mi primer amor.

Tac, mi primer beso.

Soy yo, libre, transparente, sin ataduras.

El tiempo no corre, vuela, sin cesar.

Tic, tac.

Tic, mi primer rechazo.

Tac, mi primer llanto.

Soy presente, pasado y futuro.

Soy una vida,

Un inciso en el tiempo.

Tic, tac.

Tic, tac.

El tiempo todo lo puede,

Nos cambia, nos cura.

El tiempo es igual para todos.

Tic, tac.

Tic, tac

Tic.

Tac.

A todos nos llega su fin.

Coronavirus

Coronavirus,

Coronavirus.

Corona

virus.

En boca de todos,

En cuerpo de muchos,

En simpatía de nadie.

Pequeño eres,

Grandes tus estragos.

A todos nos tratas por igual,

A todos al agujero quieres llevar,

A todos nos caes igual, de mal.

Sin distinción alguna

Fichado estas,

Bajo el nombre de covid-19

Muchas fechorías cometes.

Ya luchamos contra tus hermanos

Gripe y ébola

Pero tú

No te rindes

Siempre arremetes

Nunca te arrepientes

No tienes límites,

No tienes fronteras.

No tienes maneras.

Temor, miedo, histeria.

Terror, confusión, congoja.

Sin mascarillas.

Sin desinfectantes,

Sin solución.

Por tu culpa

De los supermercados

Ni los helados,

 De sus despensas,

¡Ni las cervezas!

Hasta para cagar

El papel higiénico

Se ha agotado,

Eres único,

Pues sólo el del periódico.

Coronavirus

Coronavirus

Corona

virus

¿Hasta cuándo?

¿No piensas marchar?

Hasta las mismas narices

Hasta las mismas pelotas

Reflejo

Miraba y miraba

pero

en ningún momento

se encontraba.

Aquel joven muchacho

sonriente, alegre, divertido

se había esfumado,

ante él un ser ha aparecido,

ahora un hombre

alto, calvo, nervioso,

de uñas mordidas, arrancadas.

En un títere convertido,

pésimo

currante para una familia espantosa y

actor de la misma familia venenosa.

Sabía en qué momentos

callar y reír.

Sus sentimientos y

bajo una máscara

Su verdadero rostro ocultaba.

Impasible jugaba y

de la nada creaba

un ambiente cálido,

incluso hasta relajado

Pero nunca lo suficiente.

Antes o después

La guardia bajaba y

la tormenta en ese momento

estallaba.

Comprensión, premio o incluso risa

era lo que buscaba y

Nunca jamás encontraba.

Más un día

una persona encontró y

a pesar de ser mayor,

con quien decidió compartir

alegría y júbilo sin sufrir,

cuando aprendió a ser

natural, libre, verdadero,

podía volar y soñar.

Entonces decidió luchar,

Sus ataduras romper,

de su prisión escapar,

soltando

aquel lastre que

le arrastraba a un pozo sin fondo.

Sintiendo

rabia, ira, cólera,

que con un martillo hizo añicos

el espejo en el que se estaba mirando

¿Qué pasó después?

Sencillamente respiró y

Al fin

Vivió.

Noche cerrada

Oscuridad, soledad, grandeza.

Miles de estrellas brillan,

Parpadean, juegan, bailan.

El cantar de los animales

Lobos, búhos, lechuzas.

Fiesta de la naturaleza,

Hadas, duendes, elfos.

Cuando todos duermen,

La blanca luna vigila,

El  cielo con la suave manta nos arropa y

El  amarillo sol en el otro lado

Aguarda.