Noche cerrada

Oscuridad, soledad, grandeza.

Miles de estrellas brillan,

Parpadean, juegan, bailan.

El cantar de los animales

Lobos, búhos, lechuzas.

Fiesta de la naturaleza,

Hadas, duendes, elfos.

Cuando todos duermen,

La blanca luna vigila,

El  cielo con la suave manta nos arropa y

El  amarillo sol en el otro lado

Aguarda.

A orillas del mar

Los peces juguetones y atrevidos

Nadan cerca de la orilla

El sol reluciente

Brilla en el alto cielo

Sus ojos se encontraron con los míos

Su angelical mirada ilumina mi alma

Una mirada llena de

Ternura, cariño y amor

Es limpia, cristalina y transparente

Pura

Como el mismo agua que nos baña

De ese inmenso mar

Nos abrazamos y…

Nos fundimos

En un beso

Su boca con la mía

Sus labios con los míos

Con las olas como único testigo.

El barquito

Mi corazón es un barco velero,

un barco velero que necesita aire,

aire de amor constante,

constante, ¡que no cese!

¡que no cese! Si cesa se hunde,

se hunde en un océano de lágrimas,

lágrimas provocadas por un sollozo,

sollozo debido a su gran tristeza,

tristeza por el barco hundido,

hundido, pues dejó de soplar el aire,

aire de amor que no llega,

no llega a su destino,

destino adjudicado a un barco,

barco que sin él zozobra,

zozobra y se hunde,

se hunde sin remedio,

sin remedio, ya que no sopla.

¡Sopla maldito!

¡Maldito sopla!

¡Sopla! O se hunde el barco,

el barco pues, es mi corazón,

mi corazón es el barco,

el barco lleva un tesoro,

el tesoro eres tú.