El universitario

¿Quién era Esteban Martínez? Pues bien era un cincuentón, que además cojeaba de la pierna derecha, su familia era de lo más moderna, quizá demasiado, sus valores eran de los que cualquier hipee pudiera tener, ambos habían estado en diferentes comunas, y en unas de ellas fue donde se conocieron y concibieron a Esteban.

Era una persona sorprendente pues su personalidad era la de Doctor Jenkins y Mr. High, ya que pasaba de un ser perezoso, especialmente a la hora de ponerse a estudiar, pues era universitario, de ahí que le llamaran el universitario, si cierto, cincuentón y universitario, pero prefería esto a tener que estar en la tienda de sus padres ayudándoles, eso sí, no era su primera carrera, además solo era cuestión de tiempo, al principio, una vez que empezaba era trabajador, además estaba aficionado a hacer cualquier tipo de maquetas por muy difíciles que estas fueran.

Un día estaba con una de sus tantas maquetas, hasta que sus padres, ya que aún vivía con ellos, le mandaron a por un periódico, tal era su pereza que casi llega tarde al quiosco de Carlos, con la suerte de que compró el último, como siempre pasaba a comprar ahí se saludaron efusivamente, charlaron de esto y lo otro, el tiempo, los padres, la tienda de ellos, y por supuesto de la universidad, Carlos y Esteban se despidieron con un cordial estrecharon de manos mientras se decían adiós y hasta pronto.

Y así era Esteban y su vida.

Atardecer y manifestación

La tarde estaba haciendo presencia, se notaba ahí donde mirases, la puesta de sol era espectacular, el cielo empezaba a cambiar de color, con una pincelada de naranja claro, era pleno otoño, a mediados de noviembre, el naranja se expandía no sólo en el cielo, sino también en los árboles, aunque algunos verdes, en su mayoría predominaba dicho color, junto con diferentes tonos de marrón, algo de rojo y amarillo, así pues aproveché para salir a pasear, me cambié de ropa, una vez preparado y bien abrigado, abrí la puerta y paso a paso fui a la calle, mi momento de libertad.

Corrían tiempos difíciles, de crisis y cambios, en la calle miles y miles de personas todas ellas unidas en un solo grito, cánticos de protesta y esperanza, me armé de unas buenas y calentitas castañas asadas, mmm… que ricas, fui uno más del infinito gentío que se agolpaban manifestándose, romper así las cadenas de la opresión del pueblo, ya casi al anochecer decidí retirarme a casa, había sido fantástico.

Bizcochandro (*)

Ingredientes: 2 huevos amor de padre, leche amor de madre, yogur natural de la vida, azúcar dulce cariño, aceite de sabiduría, harina trabajo y levadura del crecimiento.

Utensilios: recipiente donde batir los ingredientes, batidora y molde.

Preparación: echar en el recipiente 2 huevos amor de padre, 1 yogur natural de la vida, con la medida del yogur, verteremos la mitad con leche amor de madre, 1 de aceite de la sabiduría, 2 de azúcar dulce cariño, 3 de harina trabajo y 1 sobre de levadura del crecimiento, hay quien añade ralladura de limón musical, batirlo, que no queden grumos, extenderlo bien repartido en el molde y meterlo al horno, se hará con el calor humano.

Que aproveche.

(*) Nota: De Bizcocho y Alejandro, esta basada en una receta real de un bizcocho.

Pasado oculto. Capitulo 5: Herminia

Estoy sola en la droguería de mi tía, ahora que tengo dieciséis años aprovecha a ponerme los fines de semana a última hora, cuando menos gente va, así poco a poco voy aprendiendo el oficio, para que luego me ponga trabajar con ella cuando termine los estudios, alguna vez pasa a vigilar, aunque lo que realmente la interesa son las cuentas, los números, es lo que la da vida, se los quitas y la da un patatús, ya la estoy oyendo esto hijita mía es el pan de cada día, nuestro porvenir, contando y recontado que no quede un céntimo, que las perras son muy duras de conseguirlas y muy fácil de perderlas, por eso hay que tener la mente siempre en su sitio, si su sitio, el único sitio que ella tiene es el del bar de Manolo a donde van todas sus amigas a criticar a la gente y luego ponen buena cara, la cara de vergüenza tendría que darlas porque muchas lo que buscan es un buen marido con quien casarnos y nos mantengan a las dos y a vivir del cuento y a seguir empinado el codo, y siempre me tiene que sacar una falta y si hay algún cliente siempre actúa de la misma manera, me dice ve tu anda para que aprendas que falta te hace, y luego enseguida me  hace reproches, quejándose  y apartándome a empujones, criticándome, terminando de atender a la persona en cuestión, sobre todo para cobrar, el sentir el dinero en sus manos y el sonido de la máquina registradora.

Pufff… que aburrimiento, ni un alma, por lo menos, vino a verme mi amiga, María, nos conocimos al año de mudarme yo a aquí, en Asturias, a este pueblo, Pola de Siero, vine porque fallecieron mis padres en un accidente, y mi tía era la única pariente que se podía hacer cargo de mí, me acuerdo porque yo tenía diez años, hacía mi primera comunión, ella se encontraba con unas monjas, sentada en una esquina en primera fila, al igual que todas ellas estaba rezando, tras la ceremonia, ella se acercó a mi, y charlamos hasta que mi tía nos separó, me contó que no tenía padres, eso la verdad nos unió a las dos, las monjitas se hicieron cargo de ella, de cuidarla y educarla, su apellido, Expósito, se lo pusieron ellas.

María es algo mayor que yo, y hoy vino a contarme que desde hace unos días, la ronda un pensamiento, una idea, quiere cambiarse de apellido y tiene la ilusión de que además quiere averiguar sobre su pasado, quiere saber quienes fueron sus padres, como buena amiga yo me implicaré en lo que pueda, la verdad no se si es por coincidir en cuanto a ser huérfanas o que, pero es como si nos uniera algo, para mi es como una hermana.

Pasado oculto. Capitulo 4: María

Hoy fui con las monjitas desde el orfanato de Oviedo a Pola de Siero, porque dicen que poco a poco tengo que aprender lo que ellas hacen, según ellas, hoy voy a echarlas una mano y trabajar como ellas, ayudando a las personas mas necesitadas, aquellas que se presentaban en la parroquia para poder darlas ropa y comida, aunque hacía algo, pero eran pequeñas cosas y siempre bajo la atenta mirada de las hermanas, como dicen que se llaman, porque según ellas, todas somos hijas de nuestro señor, Dios, el creador de todas las cosas, quien dice que es lo que se tiene que hacer, porqué, cuándo, cómo y dónde, de los colores y las formas, todos las cosas, seres y personas de la tierra, yo no entiendo que si eso es cierto, entonces mis padres tendrían que estar conmigo, ellas dicen que tienen una misión con Él, desde el cielo, pues una de las cosas es velar por mí, lo que yo no entiendo es que sería mas fácil si velasen a mi lado y estuvieran a mi lado siempre, jugando como los demás papas y mamas con los niños y niñas, que les dan besos, abrazos, hay veces que por mucho que insista me responden con lo mismo y que aprenda a mantenerme siempre firme y con la fe, que rece, que seguro que así mis padres me oyen y les puedo decir lo que siento, muchas veces me regañan porque yo me siento triste porque como no les conocí, sólo tengo una foto de mi madre en un colgante que tengo y lo beso todos los días antes de acostarme y la rezo y desde la ventana miro al cielo y cuando veo las estrellas imagino que me mira y me sonríe, a mi padre lo imagino al lado, pero no le hago una imagen de su cara.

Muchas veces la priora me regaña cuando me oye decir todas estas cosas, me dice que no tenga envidia de los demás niños que es un pecado, que como siga así perderé la fe y seré castigada por el poderoso e iré al infierno, hay veces incluso que se enfada tanto que me da alguna cachetada y me voy llorando a mi cuarto, siempre me dice que es por mi bien, que así iré por el buen camino.

En la plaza de enfrente hay muchos niños correteando de un lado para otro, jugando con el balón, niñas jugando a saltar la comba o a las palmas, en una esquina hay un chico contando en voz alta y otros agachados, jugando al escondite, hay varias, casas, casi todas las calles están empedradas, hay botiquines donde sirven fármacos para la gente que está enferma, se ven personas mayores haciendo cola, muchos tosen, hay veces que tosen a la vez y me hace gracia, me fijo que hay una tienda, está cerrada, pone droguería, parece que venden de todo por lo que deja entre ver el escaparate, hay un rótulo, cerrado, y una nota escrita a mano, regreso enseguida, disculpen las molestias, gracias, al lado hay un portal, una señora que va directa a ese lugar, con el chaquetón como de lana, negro, un paraguas que le sirve a modo de bastón, en la mano derecha porta una pequeño maletín marrón, el pelo lo tiene recogido, con un pequeño moño atrás, parece que mira aquí y me hago la disimulada, ella se pone muy rígida, levanta la cabeza, con un gesto muy serio y sombrío, me dan escalofríos, a escasos metros una niña, como de unos nueve o diez años, tiene coletas a los lados, va apenas abrigada con una chaquetita roja, una falda y va tirando de un maletón bien grande, marrón.

La señora desde la puerta del portal aquel la grita una y otra vez, que se hace tarde, la niña desde atrás, me mira, veo que tiene un semblante entre cansada y triste, aunque hace un esfuerzo o eso me lo parece por sonreírme, me da un palpito que en algún momento seremos buenas amigas, como hermanas, se oye que la señora a la que acompaña la llama por su nombre, Herminia.

Rayos y Truenos

La tarde se había tornado en diferentes tonalidades grises, tan oscuras que rozaban el negro y parecía que estuviese todo en una gran tiniebla, en penumbra, apenas unos rayos de sol se atrevían a traspasar esa barrera de nubes a esa hora, el cielo estaba escribiendo una vez mas, una de tormentas, con rayos y truenos, pero tardarían unos minutos, antes que aquel silencio se quebrara por el ruido rompedor y tembloroso que atemoriza cualquier corazón, nadie hubiera apostado, que en esa mañana soleada el cielo sufriera ese  lento y siniestro cambio.

Traicionado el cielo, prácticamente azulado, con el que había amanecido ese mismo día, las nubes tímidas y escasas no presagiaban dicho acontecimiento de la naturaleza, pero transcurría el tiempo y sin apenas apreciarse, las amenazantes nubes pasaron a grotescas.

La tormenta se precipitó inminente, rugiendo por doquier, las gotas caían a gran velocidad precipitándose sin cesar una tras otra, en abundancia, no se qué tiempo transcurrió, sé que todo cesó igual de rápido que los fogonazos, aquel día en que la primavera llegaba casi a su fin, la tierra olía muy diferente a como olió durante el día, mojada, empapada, las nubes agotadas, se desvanecieron, dando paso al cielo mas estrellado y la luna mas luminosa que uno pudiera imaginar.

El cáterin o cateringgg

Hoy vinieron de los EE.UU. unas estrellas de jolivu, venían a rodar unas escenas para no sé qué película, film me dijeron que se decía.

Había una que me llamo mucho la atención guapa, guapísima, que mujer, hermosa por donde las hubiera, me dijo mi amigo manolo que tenía un conocido que sabía de un tipo español Carlos pero que le conocían como Charls o algo así que trabajaba para la empresa que les daba todo tipo de comida y bebida, que era del cateringgg, que finolis estos americanos, el cateringgg, ni que fueran unos marqueses.

La cuestión es que había una actriz muy diva ella y súper elegante, ay homa que rica estaba la muchacha, pero estaba siempre de mal humor, se quejaba por nada, que si los mosquitos, que si la calor, eso si bien que la gustaba nuestra comida, nuestros productos de primerísima calidad, que se van a pensar estos de los EE.UU. o de los estadossss unidosssss que gracia cuando me decían así, jajajaja, usa decían también o la uesei, que ridículo estos panolis igual pensaron que aquí en España estaríamos en taparrabos  y usábamos tam tam para comunicarnos.

La diva cuando no rodaba una escena estaba con una pamela y gafas de sol y una ratita presumida de ojos saltones más feo que pifio, mai darlin decía o cam jia mai lof y la ratita con sus patitas iba menando la colita y luego se subía a sus brazos y de ahí no bajaba el chucho ese raquítico, aunque en cierto modo lo envidiábamos, bien que reposaba sobre sus pechos.

Para comer ni dieta ni hostias, bien se ponía la jodia como una cerdita, sólo comía liebre en salsa de tomate, pero resultó que de liebres escaseábamos por aquel entonces, así que afloró el ingenuo, nuestra picaresca y en el menú de la estrella empezó a cambiar, como ya no había liebre, buenos eran gatos, de ahí la expresión gato por liebre.

Alumno enamorado

La incertidumbre estaba en el aire o más bien el amor, él ese año ya no sería un novato mas de los tantos que empezaban la carrera universitaria, aunque  para él esa situación era como una de las peores novatadas que podría recibir cualquier estudiante de aquella universidad en su primer año, todo esto traducido a uñas comidas, el cuaderno lleno de poemas y  el pupitre garabateado con corazoncitos emborronados o tachados, pues tenía que disimular ante los colegas, bien es cierto que la profe era la más joven del campus y quizá hasta la mas guapa, la comidilla entre los alumnos con sus chismorreos de que si estaba buena y demás, ¿quién no ha dicho alguna vez que el de mates o la de geografía sea guapo o guapa?

¿Sería él un alumno más? ¿Se habría fijado en él? eran muy frecuentes las fantasías que le venían en clase a la cabeza, menos mal que tenía las tutorías para aclarar las dudas, ese era el momento para abordarla, en que le pertenecía por unos momentos, en los que preguntaba miles de cuestiones pero ninguna de tipo personal, tenía miedo a que se sintiera incomoda y se enfadara, ademes tenía que ser muy discreto para no ofenderla y a la vez evitar la vergüenza y el sonrojo que suponía estar con ella.

Una vez, de tantas las tutorías a las que asistió, se le cayó el lápiz y ella fue a cogerlo y abrió las piernas para poder alcanzarlo, dejando las bragas a la vista, ella que se dio cuenta dejó que el lápiz se cayera de nuevo abriendo aún mas las piernas para que el pupilo lo viera bien claro a la vez al agacharse también dejó el escote a la vista con lo que pudo recrearse bien la vista, se acercó al oído y le dijo que sabía que la miraba atentamente y que eso la excitaba mucho, aprovechando el acercamiento fue a introducir la mano en su bragueta, ¿sería cierto lo que estaba sucediendo?.

¡Martínez despierte! ¡Martíiiiiinez!

Noche calurosa

Estoy en la cama, intento dormir, pero este calor no me deja pegar ojo, estoy prácticamente empapado en sudor, sin más, me levanto, voy al baño, me lavo la cara intentando refrescarme, salgo, me dirijo a la cocina, cojo el ron cubano, me lo sirvo con un hielo, le doy un sorbo, mmm, que recuerdos más extraordinarios me trae de mi viaje a Cuba, por cierto, los habanos, voy directo al cajón de la cómoda, donde los tengo guardados, enseguida echo mano y lo enciendo, noto que el humo entra y sale de mis pulmones, pongo la radio, una pequeñita que suelo poner en cualquier rincón para escuchar la música, procuro que no esté alta para no molestar a los vecinos, suena una canción de Celia Cruz, Azúcar!!!  Me siento en la mecedora de mi abuela y en un momento me sumerjo en la Habana Vieja, dónde la conocí, a ella, María, mulata, esbelta, buenas curvas, generosos pechos, pelo negro, brillante, ondulado y ojos de gata, mis pies me llevan bailando a ella, nos abrazamos, sus labios carnosos con sabor a miel se juntaron con los míos, doy otra calada, cierro los ojos y al abrirlos, estoy de regreso, en el balcón, sentado en la mecedora, su perfume se me escapa, sopla una ligera brisa, alzo el vaso a la luna y brindo, mi pensamiento habla por mí, hasta la victoria siempre!!!  Viva Cuba!!!

Favor

-¡Manos arriba! Rrrg –lorito- grrrg- -¡joder que susto! ¡puto loro!- siempre que entro a su casa me pasa igual, no sé cómo hago para asustarme tanto, todo porque me comprometí a cuidar del jodido loro de los cojones y las malditas plantas, si además sé que siempre dice lo mismo cuando entra alguien, no sé por qué me altero, si es que de buenazo soy tonto, me quedo como un gili mirando sus tetas y claro no se decir que no, SSSS si- termino diciendo siempre –que mono, gracias vecino- mientras me acaricia el pelo, bueno en fin que hago lo que tengo hacer, regar y darle pienso al loro, que ya voy algo tarde para ir con los colegas a tomar unas birras que ahora con este calor entran de puta madre, bueno tarea cumplida, salgo por la puerta -¡manos arriba!- Coooño con el loro- grrrg- lorito- ¡pum!.