Reflejo

Miraba y miraba

pero

en ningún momento

se encontraba.

Aquel joven muchacho

sonriente, alegre, divertido

se había esfumado,

ante él un ser ha aparecido,

ahora un hombre

alto, calvo, nervioso,

de uñas mordidas, arrancadas.

En un títere convertido,

pésimo

currante para una familia espantosa y

actor de la misma familia venenosa.

Sabía en qué momentos

callar y reír.

Sus sentimientos y

bajo una máscara

Su verdadero rostro ocultaba.

Impasible jugaba y

de la nada creaba

un ambiente cálido,

incluso hasta relajado

Pero nunca lo suficiente.

Antes o después

La guardia bajaba y

la tormenta en ese momento

estallaba.

Comprensión, premio o incluso risa

era lo que buscaba y

Nunca jamás encontraba.

Más un día

una persona encontró y

a pesar de ser mayor,

con quien decidió compartir

alegría y júbilo sin sufrir,

cuando aprendió a ser

natural, libre, verdadero,

podía volar y soñar.

Entonces decidió luchar,

Sus ataduras romper,

de su prisión escapar,

soltando

aquel lastre que

le arrastraba a un pozo sin fondo.

Sintiendo

rabia, ira, cólera,

que con un martillo hizo añicos

el espejo en el que se estaba mirando

¿Qué pasó después?

Sencillamente respiró y

Al fin

Vivió.

A orillas del mar

Los peces juguetones y atrevidos

Nadan cerca de la orilla

El sol reluciente

Brilla en el alto cielo

Sus ojos se encontraron con los míos

Su angelical mirada ilumina mi alma

Una mirada llena de

Ternura, cariño y amor

Es limpia, cristalina y transparente

Pura

Como el mismo agua que nos baña

De ese inmenso mar

Nos abrazamos y…

Nos fundimos

En un beso

Su boca con la mía

Sus labios con los míos

Con las olas como único testigo.

El barquito

Mi corazón es un barco velero,

un barco velero que necesita aire,

aire de amor constante,

constante, ¡que no cese!

¡que no cese! Si cesa se hunde,

se hunde en un océano de lágrimas,

lágrimas provocadas por un sollozo,

sollozo debido a su gran tristeza,

tristeza por el barco hundido,

hundido, pues dejó de soplar el aire,

aire de amor que no llega,

no llega a su destino,

destino adjudicado a un barco,

barco que sin él zozobra,

zozobra y se hunde,

se hunde sin remedio,

sin remedio, ya que no sopla.

¡Sopla maldito!

¡Maldito sopla!

¡Sopla! O se hunde el barco,

el barco pues, es mi corazón,

mi corazón es el barco,

el barco lleva un tesoro,

el tesoro eres tú.