Desde el recuerdo

Que bonito es recordar.

Mientras las sábanas me cubren,

me abrazan y me atrapan.

Hoy la pereza me arrastra,

mientras mi mente se evade,

se evade y me trae recuerdos,

recuerdos que se agolpan,

agolpan imágenes,

imágenes del ayer,

de un ayer veraniego,

de un ayer muy presente.

Donde somos dos.

Donde no estoy sola.

Donde él me enamora.

Imágenes de playas y olas

Del sol,

de la luna.

Donde amanece,

donde atardece,

donde anochece.

Imágenes aún vivas.

Donde aparecen velas y estrellas,

donde aparecen miradas y caricias,

donde aparecen abrazos y besos.

Imágenes del pasado,

tan presentes,

tan tangibles.

Desde la cama,

desde el presente,

digo:

Que bonito es recordar.

Del amor

Late mi corazón junto al tuyo.

Late mi corazón por ti.

Late mi corazón por amor.

Me gusta ver amanecer.

Ver lo hermoso de las cosas,

compartirlas contigo,

saben mejor.

Me siento a tu lado, a ver el mar.

El mar está en calma,

en calma, como un plato,

un plato irrompible, como nuestro amor.

Haces que me sienta tranquilo.

Haces que me sienta sosegado.

Haces que me sienta romántico.

Un paisaje idílico,

por un lado el mar,

al otro los olmos.

Los olmos se elevan en el monte.

Nuestro amor se eleva por el horizonte,

En medio los dos, juntos.

Tú y yo.

Ojos

Espejo del alma.

Son dos,

Pueden ver o no.

Saltones, vagos o bizcos.

De iguales colores o diferentes.

Iris, pupila, cornea.

Tan frágiles como necesarios.

Miran, sospechan, observan.

Leen

Libros, entrelineas, tu boca.

Ojos

de gata.

felinas, sensuales, seductoras.

vista

de halcón, de águila, de pájaro.

Miradas,

fijas, vigilantes, inquietantes.

Lágrimas

Tristes, vidriosas, melancólicas.

Ojos

sinceros, enamorados, alegres,

por y para ver,

por y para contemplar,

por y para admirar tu belleza.

Que cuentan historias

historias de miradas

miradas mezcladas

mezcladas con las tuyas

las tuyas que son las nuestras

las nuestras, de los dos.

Los sueños

Sueños,

dulces sueños.

Sueños,

irracionales, desordenados, alborotados.

Sueños,

donde yo cierro los ojos,

donde yo me tumbo,

donde yo duermo.

Atrapado por Morfeo,

me embarco viajando,

a todos los lados,

a ninguna parte.

En ocasiones terrible pesadilla,

donde yo corro y corro,

donde yo caigo y caigo,

donde yo grito y grito.

Sueños,

con los seres queridos,

con vivencias del pasado,

con el presente y

el futuro más lejano.

Sueño.

Nada, en blanco y negro, en color.

He soñado que soñaba.

Actualidad

Modas, grupos, drogas,

política, fútbol y sexo.

Eso es lo de hoy.

Skins, punks, rapers,

alcohol, cubatas y borracheras.

Eso es lo de hoy.

Juventud, noches, fiestas,

guerras, accidentes, violaciones.

Eso es lo de hoy.

Sexo y violencia, estudio y paro,

hoy gobierna uno y mañana otro.

Eso es lo de hoy.

Sólo eso, no hay más, eso es lo de hoy.

Silencio

Nace con la calma

Se pronuncia de una vez

Se hace poco a poco

Es el todo y la nada

Un crujir

Un llanto

Un latir

Respuesta a una incómoda pregunta

Sosiego, paz, tranquilidad.

De día,

De noche,

Según qué momento.

Se pide,

Se ruega,

Se suplica.

Puede darse o ¿no?

Grande, enorme, inmenso.

Chissss, silencio, se rueda.

Silencio inmediato.

Silencio incomodo

Silencio, por favor.

Silencio.

Música

Nacen con el sol

Por el carril del pentagrama van

Entran en el túnel del oído

Con parada en el corazón

De ahí veloces al cerebro.

Un impulso que mil cosas hace

Desde un tatareo

Pasando por el silbido

Un tímido canturreo.

Una voz, o varias.

Un instrumento, o varios

El trinar de un pájaro

Llenan tu cuerpo de sentimientos

Alegres, tristes, enérgicos.

El tiempo no pasa

Tu siempre estas

Do, re mi, fa, sol.

Nos haces bailar

Un pie mover

Saltar, brincar, desplazar

Al ritmo de las notas

Acorde a un compás

Ya sea bien o mal

Lento o rápido

Tienes duende

Flow, color, calor

Alma de soul

Alma de blous

Alma de rock

Espíritu libre, ganador

ganamos al oir cada letra

ganamos por leer cada canción.

Nos transportas a un mundo mejor.

De vino y amor

Entras por la vista.

Entras por el olfato.

Entras por el gusto.

Tinto te escogí.

Y te vi, brillante.

Y te olí, afrutado.

Y te saboreé, azucarado.

Recorriste mis labios.

Recorriste mi lengua, mi garganta.

Tus sabores se percibieron en mí.

Ácidos, amargos, persistentes.

En cambio, tú, mujer.

Me sedujiste.

Tu sensualidad,

ese perfume de lima limón,

tus labios,

ese sabor al amor,

tu pelo,

ese rubio de luz intenso,

tus ojos,

ese azul de mar caribeño,

por el que naufragio,

por el que me pierdo.

Todo acabó en lo más placentero.

Cuatro estaciones

Cuatro son las estaciones,

primavera, verano, otoño e invierno,

como si de un tren se tratase,

siempre haciendo el mismo recorrido,

pasando por los días, meses, años,

pasa por nuestra vida,

pasan, apenas paran,

lo sentimos, lo vemos, lo oímos.

En primavera, que

“la sangre altera”

brotan las flores,

como un pintor que

da pinceladas al cuadro,

de vivos colores,

el gusano, de capullo,

pasa a mariposa,

siempre tan revoltosa,

los pájaros con sus

dulces pías que pías,

como un músico,

creando maravillosas melodías.

En verano cambian los colores,

azul, verde o amarillo,

colores del monte, del pino

la playa, arena y el sonido,

de una sirena,

el descansar,

riachuelo, lago, mar,

te apetece disfrutar.

En otoño, cuando

a los árboles ves deshojar,

las hojas, como hermosas mujeres,

las contemplas moverse,

sin parar de bailar,

los troncos tal como

la madre naturaleza

trajo al mundo,

con ritmo, alzan los brazos al viento,

su cuerpo desnudo,

moverse sin para de danzar.

En invierno, tan

crudo, frio, helado, gélido,

como las almohadas,

se desprenden de las plumas,

llega la navidad,

llega la ilusión,

llega el mazapán y el turrón,

los regalos tocan comprar,

termina el año y

vuelta a empezar.

¡Fuera de mi mente!

Me hechizaste con tu dulce mirada,

a mí me supo a mermelada.

Me susurraste tiernas palabras,

a mí me parecieron hermosas.

Me tocaste con tus suaves manos,

a mí me vinieron los pecados.

Me comiste y escupiste,

a mí me viste y me perdiste.

En mi mente te clavaste,

juegas conmigo al despiste.

Por mucho que quiero,

olvidarte no puedo.

Me la jugaste con esmero,

yo soy quien pierdo.

Pasa del firmamento

mi eterno lamento.

No miento

si pido

que te lleve el viento,

pues tenerte dentro

es un sufrimiento.

Soñando o despierto

te llevo tan adentro.

Que desesperado grito:

¡Fuera de mi mente!