A orillas del mar

Los peces juguetones y atrevidos

Nadan cerca de la orilla

El sol reluciente

Brilla en el alto cielo

Sus ojos se encontraron con los míos

Su angelical mirada ilumina mi alma

Una mirada llena de

Ternura, cariño y amor

Es limpia, cristalina y transparente

Pura

Como el mismo agua que nos baña

De ese inmenso mar

Nos abrazamos y…

Nos fundimos

En un beso

Su boca con la mía

Sus labios con los míos

Con las olas como único testigo.

En la villa

Era ya noche cerrada, en la villa dormían todos, los animales en la granja y establos, estaba todo tranquilo, luna llena, apenas unas nubes que de vez en cuando se interponían a tal belleza y esplendor, el silencio apenas interrumpido por el cri cri de los grillos, el ulular del búho y el silbido del aire, tan solo una joven muchacha estaba a las afueras, se sentía inquieta, aunque con apariencia serena, esa noche sabía que sería la última como soltera, pues en la mañana del día siguiente se casaría, la brisa removía su larga cabellera, estaba arrodillada, rezando, posaba los codos sobre una roca, se levantó, y empezó a cantar, era distinta, se sentía distinta, era feliz.

El barquito

Mi corazón es un barco velero,

un barco velero que necesita aire,

aire de amor constante,

constante, ¡que no cese!

¡que no cese! Si cesa se hunde,

se hunde en un océano de lágrimas,

lágrimas provocadas por un sollozo,

sollozo debido a su gran tristeza,

tristeza por el barco hundido,

hundido, pues dejó de soplar el aire,

aire de amor que no llega,

no llega a su destino,

destino adjudicado a un barco,

barco que sin él zozobra,

zozobra y se hunde,

se hunde sin remedio,

sin remedio, ya que no sopla.

¡Sopla maldito!

¡Maldito sopla!

¡Sopla! O se hunde el barco,

el barco pues, es mi corazón,

mi corazón es el barco,

el barco lleva un tesoro,

el tesoro eres tú.

Destino

Las estrellas fueron testigo

Del más alto cielo

Del más profundo deseo

Cupido usó sus flechas

Vaco hizo lo demás

Nuestras miradas se cruzaron

Nuestras sonrisas nos delataron

Nuestras bocas se besaron

Una canción sonaba

Con ritmo

El de nuestros corazones

Al son de los latidos

Quiero ser el envoltorio

Dulce bombón

Saborearte dejarme llevar

Fundirnos en un mismo abrazo

Si los caminos llegan a Roma

El tuyo a mi corazón

Si la llave abre mi habitación

Mi mente pierde la razón

Da paso a la pasión

Desearte, acariciarte, tocarte

En definitiva

Amarte.