Vieja canción

Las manecillas del reloj

rebelan lo tarde que es,

las tantas de la mañana.

Suena nuestra canción,

la que nos trajo a los dos,

en el concierto de rock.

Yo me hundo en la almohada,

tumbado en mi cama.

Las imágenes son constantes,

apuñalan mis entrañas,

sin piedad.

Me sedujiste con tu felina mirada,

yo no pude hacer nada.

El whisky baja por mi garganta,

me quema y me abrasa,

que rico colocón.

Mi pobre corazón,

pues añicos quedó.

La melancolía me atrapa

sin decir yo nada,

Las lágrimas se derraman,

Por mi mejilla van.

Una traviesa sonrisa,

una misteriosa mirada.

La luz en el infinito,

arrastra este cuerpo

a su suerte abandonada.

Tú, ya no puedes hacer nada,

nuestra canción ya terminada.

Casada con la muerte

Yo te quiero

Yo te amo

Yo te adoro

Yo, yo y yo

Mi  vida

Mi amor

Mi tesoro

Mía, mía y mía

En la salud y en la enfermedad

Ahora por siempre

Ahora me perteneces

Ahora ya

Aplacaras mi ira

Aplacaras mi rabia

Aplacaras mi frustración

Os declaro marido y mujer

A golpes

A tortas

A hostias

Con la mano

Con el puño

Con fuerza y gran violencia

Hasta que la muerte os separe

Y los separó.

¡Fuera de mi mente!

Me hechizaste con tu dulce mirada,

a mí me supo a mermelada.

Me susurraste tiernas palabras,

a mí me parecieron hermosas.

Me tocaste con tus suaves manos,

a mí me vinieron los pecados.

Me comiste y escupiste,

a mí me viste y me perdiste.

En mi mente te clavaste,

juegas conmigo al despiste.

Por mucho que quiero,

olvidarte no puedo.

Me la jugaste con esmero,

yo soy quien pierdo.

Pasa del firmamento

mi eterno lamento.

No miento

si pido

que te lleve el viento,

pues tenerte dentro

es un sufrimiento.

Soñando o despierto

te llevo tan adentro.

Que desesperado grito:

¡Fuera de mi mente!