¡Fuera de mi mente!

Me hechizaste con tu dulce mirada,

a mí me supo a mermelada.

Me susurraste tiernas palabras,

a mí me parecieron hermosas.

Me tocaste con tus suaves manos,

a mí me vinieron los pecados.

Me comiste y escupiste,

a mí me viste y me perdiste.

En mi mente te clavaste,

juegas conmigo al despiste.

Por mucho que quiero,

olvidarte no puedo.

Me la jugaste con esmero,

yo soy quien pierdo.

Pasa del firmamento

mi eterno lamento.

No miento

si pido

que te lleve el viento,

pues tenerte dentro

es un sufrimiento.

Soñando o despierto

te llevo tan adentro.

Que desesperado grito:

¡Fuera de mi mente!

Reflejo

Miraba y miraba

pero

en ningún momento

se encontraba.

Aquel joven muchacho

sonriente, alegre, divertido

se había esfumado,

ante él un ser ha aparecido,

ahora un hombre

alto, calvo, nervioso,

de uñas mordidas, arrancadas.

En un títere convertido,

pésimo

currante para una familia espantosa y

actor de la misma familia venenosa.

Sabía en qué momentos

callar y reír.

Sus sentimientos y

bajo una máscara

Su verdadero rostro ocultaba.

Impasible jugaba y

de la nada creaba

un ambiente cálido,

incluso hasta relajado

Pero nunca lo suficiente.

Antes o después

La guardia bajaba y

la tormenta en ese momento

estallaba.

Comprensión, premio o incluso risa

era lo que buscaba y

Nunca jamás encontraba.

Más un día

una persona encontró y

a pesar de ser mayor,

con quien decidió compartir

alegría y júbilo sin sufrir,

cuando aprendió a ser

natural, libre, verdadero,

podía volar y soñar.

Entonces decidió luchar,

Sus ataduras romper,

de su prisión escapar,

soltando

aquel lastre que

le arrastraba a un pozo sin fondo.

Sintiendo

rabia, ira, cólera,

que con un martillo hizo añicos

el espejo en el que se estaba mirando

¿Qué pasó después?

Sencillamente respiró y

Al fin

Vivió.

La “T”

Triste, amargura, dolor.

Teatro, ficción, interpretación.

Tolerancia, decepción, incomprensión.

Triste es el teatro de la vida,

sin tolerancia,

de una gran mentira.

Triste, teatro y tolerancia,

todas empiezan con “T”

sin conexión alguna.

Ahogados en un mar de dudas

¿Vida? ¿Verdad? ¿Existencia?

Realidad enmascarada,

actores de cruel engaño.

La tolerancia enseñada, aclamada,

con la mentira sepultada.

Padres, madres, familia,

amistad, amor, unión,

titiriteros todos,

tiramos de los hilos,

que vienen y van, se entrelazan, nos asfixian,

y al final, cansados, lloramos.

Triste verdad,

de esta  macabra obra,

de risa, cariño, amor y ternura,

de buenos momentos y agradable compañía.

Se derrumba bajo mis pies

como torre de naipes.

Sólo queda el presagio

de un gran terror,

con “T” mayúscula.

Destino

Las estrellas fueron testigo

Del más alto cielo

Del más profundo deseo

Cupido usó sus flechas

Vaco hizo lo demás

Nuestras miradas se cruzaron

Nuestras sonrisas nos delataron

Nuestras bocas se besaron

Una canción sonaba

Con ritmo

El de nuestros corazones

Al son de los latidos

Quiero ser el envoltorio

Dulce bombón

Saborearte dejarme llevar

Fundirnos en un mismo abrazo

Si los caminos llegan a Roma

El tuyo a mi corazón

Si la llave abre mi habitación

Mi mente pierde la razón

Da paso a la pasión

Desearte, acariciarte, tocarte

En definitiva

Amarte.

Para que yo me llame Alejandro Muñoz (*)

para que yo me llame Alejandro Muñoz

miles de estrellas se movieron

miles de estrellas brillaron

miles de estrellas formaron galaxias

Para que yo me llame Alejandro Muñoz

Pasaron infinidad de acontecimientos

Pasaron infinidad de personas

Pasaron infinidad de años

para que yo me llame como me llamo

Fue larga la historia

El tiempo, los minutos, segundos.

Para ser el que.

para ser  quien

para ser y al final quien soy

hubo mucho amor

tristezas y alegrias

risas y llantos

susurros nocturnos, de los Beatles

historias de amor, de pasion

canciones de Elvis, los Rolling Ston

y mucho arte

Una Diosa, Afrodita.

Dos personas, papá y mamá.

Nueve meses, yo.

(*) Nota: Versionando el poemade Ángel González “Para que yo me llame Ángel González” queriendo hacer un pequeño homenaje.