Mobbing

Estaba incrédulo ante lo que sucedía delante suyo, no daba crédito a lo que estaba oyendo, su jefe, que en este caso al ser una empresa familiar, era su propio hermano mayor, le miraba fijamente de pie, desafiante, con una mirada de rabia contenida, las venitas de los párpados marcados con un rojo intenso que venía siendo frecuente cada vez que se increpaba, le decía –eres un lastre para la empresa, nos vas a llevar a la ruina, si estás aquí es porque eres hijo de y hermano de, yo cree esto de la nada, la hice crecer y la mantengo, aquí no  hay nadie imprescindible, que en cualquier momento te cambiamos por otra persona y punto- solo pudo alegar con voz temblorosa y cierto nerviosismo- papá y mamá pusieron el dinero y papá tuvo la idea de crear la empresa- todo esto mientras la congoja, la rabia y la tristeza se apoderaban de él- pensando que lo que él sabía era por el padre, ya que viendo que no terminaría la carrera universitaria, cosa que a día de hoy no llegó a hacer, se puso a trabajar con el padre aprendiendo todas las cosas del negocio, los clientes, los proveedores, y cosas así, ya no hubo apenas más palabras, excepto las del jefe –ya hicimos la remesa que tenías que haber hecho ayer- a lo que sólo pude llegar a decir- ah eh pues bueno yo es que sólo venía a eso ya que tanta prisa teníais por la remesa, yo que estaba de baja por recomendación médica y era eso a lo único a lo que vine aquí, será mejor que marche ya que lo hicisteis vosotros y no tenía planeado quedarme más tiempo, así que me voy- sin un simple adiós salió de la oficina  se despidió de las chicas de administración y de su amigo y compañero de caja con el que solía trabajar codo con codo, justo en ese momento empezaron a aflorar unas lágrimas en los ojos, su amigo le dijo-ánimo y recupérate para que nos veamos pronto- gracias adiós- dijo mientras se secaba las lágrimas.

Se subió al coche y se fue a su casa, cuando por fin llegó se cambió de ropa y se puso a reflexionar, empezando por lo sucedido ese día, retrocediendo en el tiempo, así hasta el día en que empezó todo.

#yomequedoencasa

Llegan tiempos bíblicos, en pleno S. XXI, confinados a nuestra suerte, encerrados en nuestras casas, entre cuatro paredes, como si fuera nuestra prisión.

No puedes salir, sólo si es para comprar, con mascarillas, con guantes, manteniendo la distancia, sin besos ni abrazos, hecho de menos cuando te abrazaba y podía oír el latir de tu corazón, sentir el calor de tu cuerpo.

Y día tras día, siempre a la misma hora, a las ocho de la noche, aplaudo, aplaudimos todos, a los que limpian y desinfectan, a la poli, y en especial a sanidad.

La silla

Estaba en la habitación, de pie en una silla, la perspectiva era diferente, donde todo se veía distinto, mis manos sudaban temblorosas, me pregunte: ¿Cómo había llegado a esto?

Dicen que cuando estas a punto de morir ves tu vida suceder como si de una peli se tratara y así era ¿qué título le pongo? Pues “desastre total”, o no, tal vez muy sencillo bueno y que más da llegado a este punto de mi vida, sin novia, sin trabajo, me habían dejado o quizás les había dejado yo que más da el orden, en mi mente todo sucede igual y acaba siendo un error tras otro y ya no sé cómo suceden las cosas ni en qué orden, me encuentro solo en mi habitación, la soledad me invade es algo que llevo conmigo desde no se cuánto tiempo ya, el peligro, los problemas, pues que me zurzan ¿no? O mejor que les jodan a ellos es todo una mierda, vivimos en una sociedad putrefacta y llena de mentiras.

El tiempo transcurre lento, despacio o quizá muy rápido no se sabe, me da vueltas todo, me siento nervioso, mareado, tengo la necesidad de un cigarro, encender el piti de una vez y darle una última calada, meto mano en el bolsillo de los vaqueros, saco la cajetilla, pito en mano lo enciendo, la calada me lleva el humo hasta los pulmones, toso, tengo que dejarlo, joder que mal, me acuerdo de mi primera calada, fue en el bus escolar ya de regreso a casa, tendríamos 17 años y por lo tanto ocupábamos los asientos de atrás, teníamos las ventanillas bajadas para que se fuera el humo y no nos delatase, pero pecamos de ingenuos y la profe nos pilló, lo peor de todo es que al único que castigaron fue a mí, la fama o más bien la mala fama me precedía, así que como consecuencia me castigaron junto con otros dos o tres sin ir de viaje de estudios y encima bronca en casa.

Ya nada me ataba  a este mundo, estaba vacío, la mente sólo me llevaba a sentimientos e ideas negativas, todo era negro, no había esperanza mi corazón o los sentimientos que albergaban en él se habían podrido, dentro estaba hecho añicos, polvoriento, otra calada, la ceniza cae, y… ¿Qué esto? Se tambalea, se mueve ¡pum! La silla se rompe bajo mis pies y yo caigo rompiéndome algún hueso, mi fin tendrá que posponerse.

Las hermanas

Corríamos tan rápidas como nos lo permitía nuestras piernas, jamás pensé que podría ir tan rápido, aquel sitio era un laberinto de pasillos y un sinfín de puertas que daban a otras celdas como las que habíamos escapado, al final dimos con una más grande y más dura que las demás, efectivamente era la de salida, daba a un campo abierto pero lleno de alambradas, no sabíamos dónde ir, vimos un gimnasio a donde nos dirigimos, entramos, estaba a oscuras y las luces no se encendían, nos guiaba la luz que entraba por las ventanas, en aquel recinto había un espejo, ya que yo miraba como loca a todos los lados buscando una salida, una vía de escape, no me percaté de lo que en él se reflejaba a lo que sí mi hermana y tiró de mi brazo para llamarme la atención, efectivamente, reflejado en el espejo había un pelotón de soldados alemanes apuntándonos, miré hacia donde me decía el espejo que estaban, allí aguardaban los soldados apuntándonos con sus rifles, aquellos nazis se reían de nosotras pobres y desvalidas polacas huyendo de sus invasores haciendo alarde de su poderío, creando el caos y la destrucción, sembrando de muerte y pánico al pueblo polaco al que en un santiamén conquistaron y sometieron, me preparé para lo peor, cerré los ojos y cogí bien fuerte la mano de mi hermana, rezando, a mi mente vinieron miles de imágenes, como si de un película se tratase, eran mis recuerdos, desde mi más tierna infancia hasta hoy, todo ocurrió muy rápido, los fusiles sonaron.

No me acuerdo el día exactamente, era por septiembre, sonaron las alarmas, mi familia y yo salimos al refugio, una vez en la calle una bomba cayó cerca nuestro la que mató a mis padres, cuando me levanté vi a mi hermana que estaba viva, luchando por ponerse en pie, estuvimos vagabundeando de un lado para otro, pasaron los días, comíamos lo que encontrábamos en algunas casas abandonadas o semiderruidas, hasta que fuimos apresadas, nos llevaron a un edificio que usaban como cárceles y oficinas, nos torturaron, nos metieron en una de esas celdas, hubo una explosión alertando a los alemanes, afortunadamente nuestra puerta se abrió y salimos corriendo.

Abrí los ojos, me encontré con los cadáveres de aquellos nazis muertos, por suerte para nosotras llegaron un grupo reducido de la pequeña resistencia, estábamos vivas.

Locura

Día a día están las noticias informando de las diferentes alertas por culpa de un virus, con nombre de coronavirus o conocido también como Covid-19, hasta que no hubo pasado no sé cuánto tiempo y después de tantas muertes y contagios a lo largo de todo el mundo, intentan convencernos que ya no es un simple virus y que se trata de una pandemia, lo peor no sé si es este virus o la histeria que ha generado, que ya no hay ni papel higiénico, será que se cagan del miedo.

 Ahora tenemos que quedarnos en casa, guardando cuarentena, que si contención, contención reforzada, estado de alarma, si es que vamos siempre por detrás y todo por un pequeño intruso, el muy cabrón hace estragos por donde pasa, ya ni besos ni abrazos, a un metro de distancia, prohibido toser o estornudar, hay de ti si lo haces, malas caras por no decir de espantadas varias, aunque pensándolo bien ¿si lo hiciera en la cola de la carnicería o frutería? ¿Pasaría a ser el primero?

Entre rejas

¿Cuándo había llegado hasta ahí? No recordaba casi nada, me venían pequeñas imágenes a modo de flashes, mi avión había sido derribado, salte justo en el momento del impacto, no sé qué fue de mi acompañante, supongo que muriera en el acto, todo sucedió muy rápido, mi capacidad de reacción fue instantánea, no podía pensar con claridad, a pesar de activar el paracaídas, mi caía fue muy precipitosa, entre arboles, quedé colgado y no llegue al suelo hasta que se rompió la rama que me aprisionaba, sabía que tenía que actuar rápido, el paracaídas estaba prácticamente destrozado, inservible total, aún así lo tenía que ocultar para no dejar rastro, estaba magullado y cojeaba ligeramente de la pierna derecha, intenté despistar al enemigo todo lo que pude, pero dieron conmigo y fui apresado, me torturaron, sé que me hicieron muchas preguntas, yo no entendía su idioma, vino un fulano que si hablaba mi lengua, pero después del interrogatorio me desmayé, luego ya nada, me desperté en ese lugar cutre, oscuro y con dos ventanas con rejas por la que entraban los rayos de sol, estaba atado de pies y manos a una silla, escapar de ahí era lo único que tenía en mente, pero, ¿cómo?

Diario de un tigre

Hoy pasó algo excepcional en mi día a día, hoy vi con mis propios ojos como enjaulaban a un hombre, el primer hombre en la historia en ser enjaulado, luego me enteré que sería para un zoo, si un zoo de personas humanas, este humano sería el primero de muchos otros que vendrían más tarde, mujeres y hombres con sus crías y críos, me entere por mi amigo Poo, mi antiguo compañero de piso, el pobre no superó su adicción a la miel.

El espécimen que habían enjaulado descendía de una familia de políticos, de los últimos en ser casi extinguidos.

Aún me acuerdo cuando fui enjaulado por humanos al igual que ese humano lo fue por nosotros, no sé cómo llegamos a dominarles, aunque sí como llegué a ser libre, fue gracias a King el gorila que estaba enjaulado al lado mío, él mismo con una llave abrió la puerta de la jaula donde me encontraba, me dijo que podía salir, claro yo no entendía lo que me decía, pero avancé instintivamente, luego mediante otros gorilas me suministraron no sé qué sustancia mediante una jeringa no sin antes ofrecer  resistencia, pero poco a poco empecé a caminar con mis patas traseras y a entender lo que me decían, años después me enseñaron a leer y escribir y hacer todo tipo de cosas que los humanos hacían antes de caer en nuestras manos, en especial la de los simios, un ejército de simios liderado por un tal Saimus, ni que fuera su planeta.

Me puse los cascos y pongo música para salir y hacer un poco de ejercicio, “Eye of the Tiger”