Melancolía

Noche cerrada, altas horas de la mañana, ya muchos de los bares, cafeterías y restaurantes habían cerrado en la ciudad, sólo aquella se mantenía abierta, aunque habían estando recogiendo, en ella se encontraba el camarero, gordo con bigote y denotaba no sólo por su cansancio de que el día había sido muy duro, además tenía manchas en el mandil y sudor por la camisa, posiblemente rondase los 40 si no los tuviera ya, el otro hombre, prácticamente de la misma edad más o menos, con gabardina gris oscuro, los ojos enrojecidos, debido a las copas de más que había tomado esa noche, sentado en el taburete rojo, con la luz tenue de la barra pues el resto estaba todo apagado, de fondo estaban radiando una canción que procedía de una pequeña radio que tenían en la cocina colgada en un clavo, aquel hombre mantenía el vaso de wiski en la mano, los cubitos de hielo flotaban, de vez en cuando agitaba el vaso haciendo círculos o hundiendo un dedo en él, por lo demás era todo tranquilo, nadie hablaba, alguna vez se oían lamentos, maldiciones y pestes del hombre hacia las mujeres, el camero, de vez en cuando le intentaba consolar, a la vez le intentaba persuadir para que dejara de beber, pues no ganaba nada de esa manera, además también le intentaba hacer ver que ya era tarde, ya era hora que ambos se retirasen, el camarero tenía que cerrar, a pesar de todo el hombre seguí a lo suyo, pasaron largos minutos, hasta que aquel hombre por fin se dignó a marcharse, como pudo sacó la cartera, pagó y en silencio se levantó, fue a la puerta, se giró, e hizo un reverencia al camarero, despidiéndose con un a dios, volvió a girarse salió se echó mano al bolsillo cogió la cajetilla de cigarros, encendió el pitillo, le dio un calada y marcho tambaleándose, al final de la calle la oscuridad le envolvió.

Noche cerrada

Oscuridad, soledad, grandeza.

Miles de estrellas brillan,

Parpadean, juegan, bailan.

El cantar de los animales

Lobos, búhos, lechuzas.

Fiesta de la naturaleza,

Hadas, duendes, elfos.

Cuando todos duermen,

La blanca luna vigila,

El  cielo con la suave manta nos arropa y

El  amarillo sol en el otro lado

Aguarda.