Atardecer y manifestación

La tarde estaba haciendo presencia, se notaba ahí donde mirases, la puesta de sol era espectacular, el cielo empezaba a cambiar de color, con una pincelada de naranja claro, era pleno otoño, a mediados de noviembre, el naranja se expandía no sólo en el cielo, sino también en los árboles, aunque algunos verdes, en su mayoría predominaba dicho color, junto con diferentes tonos de marrón, algo de rojo y amarillo, así pues aproveché para salir a pasear, me cambié de ropa, una vez preparado y bien abrigado, abrí la puerta y paso a paso fui a la calle, mi momento de libertad.

Corrían tiempos difíciles, de crisis y cambios, en la calle miles y miles de personas todas ellas unidas en un solo grito, cánticos de protesta y esperanza, me armé de unas buenas y calentitas castañas asadas, mmm… que ricas, fui uno más del infinito gentío que se agolpaban manifestándose, romper así las cadenas de la opresión del pueblo, ya casi al anochecer decidí retirarme a casa, había sido fantástico.