Casada con la muerte

Yo te quiero

Yo te amo

Yo te adoro

Yo, yo y yo

Mi  vida

Mi amor

Mi tesoro

Mía, mía y mía

En la salud y en la enfermedad

Ahora por siempre

Ahora me perteneces

Ahora ya

Aplacaras mi ira

Aplacaras mi rabia

Aplacaras mi frustración

Os declaro marido y mujer

A golpes

A tortas

A hostias

Con la mano

Con el puño

Con fuerza y gran violencia

Hasta que la muerte os separe

Y los separó.

Despertar

Quiero despertar

Y tu mirada encontrar

Quiero despertar

Y tu cara contemplar

Quiero despertar

Y tus labios besar

Sentirte

Hundirme en tu mirada

El calor de tu piel

El latir de tu corazón

Acurrucarme en tu regazo

La llama de tu vida

Quiero despertar

Y en tu pupila encontrar

El reflejo del amar

Poder disfrutar

Tu esencia una vez más

Pura, íntegra, real

Quiero despertar

Y encontrar

Con quien gozar

Con júbilo poder volar

Quiero despertar

Y las velas soplar

Jugar, corretear, saltar

Quiero despertar

Y tu piel surcar

Quiero despertar

Envolver tu cuerpo

Con el mío

Quiero despertar

Y contigo estar

De vino y amor

Entras por la vista.

Entras por el olfato.

Entras por el gusto.

Tinto te escogí.

Y te vi, brillante.

Y te olí, afrutado.

Y te saboreé, azucarado.

Recorriste mis labios.

Recorriste mi lengua, mi garganta.

Tus sabores se percibieron en mí.

Ácidos, amargos, persistentes.

En cambio, tú, mujer.

Me sedujiste.

Tu sensualidad,

ese perfume de lima limón,

tus labios,

ese sabor al amor,

tu pelo,

ese rubio de luz intenso,

tus ojos,

ese azul de mar caribeño,

por el que naufragio,

por el que me pierdo.

Todo acabó en lo más placentero.

Pasado oculto. Capitulo 3: Nueva vida

Atrás habíamos dejado el hospicio de Oviedo, kilómetros recorridos hasta llegar a la frontera con León, ahí Miguel y yo nos separamos pues el tenía que regresar, le esperaba pues un largo regreso hasta Pola de Siero y aún mas cuando su mujer estaba embarazada, su hijo se llamaría Miguel, según me contó era una tradición familiar, su padre y antes su abuelo conservaban el nombre de una generación a otra, se lo ponían al primogénito.

Antes de partir un amigo nos retrató en una foto, a los dos, hombro con hombro, como si de dos hermanos se tratase, además al mío lo habían fusilado en la plaza, lo mostraron después como si de una presa de caza se tratase, poniéndolo de ejemplo de que tenían que contribuir al ejercito fascista,  eso era lo que les esperaba de oponerse, al pobre lo trataron como a un perro sarnoso, como si tuviese pulgas o la rabia, sólo por pensar diferente a aquel régimen opresor que lo único que hacía era esclavizarnos.

Él se adentró a última hora de la tarde y el párroco que lo vio, pues salía de la iglesia de dar la última misa, haciendo visitas de una casa a otra con tal de aprovecharse de la buena gente de buen hacer y buena voluntad, trabajadora y honrada, esa pobre gente que lo acogía y daba algo de comer, fue quien lo delató a los guardas civiles, no me enteré hasta pasados unos días,  justo antes de la ejecución, pero por temor y con gran rabia no pude quedarme ahí, cegado por el dolor y las lágrimas marché huyendo, con la cautela que me era posible, pues sólo pensaba en vengarme, días después a la ejecución sabiendo con certeza que Don Ramón, nuestro querido cura del pueblo, había sido quien vendió su alma al Diablo al decir dónde se encontraba mi hermano escondido, fui con la intención de matarle, pero antes quería averiguar dónde había enterrado a mi hermano, con sumo vigilo fui a la iglesia, y cuando entré, él al verme se sobresaltó pues ya intuía lo que pasaría a continuación, temblaba y sudaba, me miraba como si de un fantasma se tratase, como quien mira a la muerte cara a cara, saqué mi cuchillo, se lo puse en el cuello y…

Ahora me arrepiento de no haberlo hecho, pero por algún motivo me paré en seco, lo único que le llegué ha hacer fue una raja en su lado derecho de la cara, eso si la hice bien grande para que todo el mundo la viese, es posible que desde entonces mi cabeza valiese más.

El camino se hace largo, en León tomé un tren que fuera a Cáceres, dónde tenía un compañero simpatizante con el movimiento, por supuesto tenía dinero y documentación falsa, evitando en lo posible a los guardas, sentía cierta nostalgia de mi tierra, Asturias, desterrado pues a otro lugar, mas seguro, mas tranquilo, lejos de la vida que conllevaba ser un maqui en tierras asturianas, siempre vagando por sus montes, escondidos, agazapados, arrastrándonos por la tierra, con frío y el orvallo, con temor, sin saber si verás un nuevo amanecer, atrás quedan familias, amigos y sobre todo, mis Marías, mi mujer, la que enterré y mi hija, la que abandoné en el orfanato, es hora de empezar una nueva vida.

Pasa el tiempo, atrás queda el pasado, los recuerdos, todas esas vivencias, poco a poco me hago a la nueva situación, la guerra hace unos años que terminó, yo ahora estoy en Cáceres, me casé con una mujer que conocí aquí, nos presentó Juan el amigo que me ayudó a adaptarme y me cobijó, ella, Isabel, colaboraba con él, poco a poco fuimos charlando, al principio fue muy brusco por mi parte, los sentimientos, me sentía amargado, triste, pero ella hizo que regresara la sonrisa a mi cara, yo no hacía mas que refunfuñar, me contó que ella en la guerra también perdió a sus seres queridos en el frente y me comprendía, fue muy constante en su empeño por cambiarme y conseguir que fuera persona, humano, siempre malhumorado y bebiendo hasta perder la cordura y hasta el sentido, siempre estuvo ahí y consiguió que sintiera de nuevo, que mi corazón palpitara otra vez, un año después de la boda, nacería nuestra hija, para mí, mi segunda hija, tras María, pero en este matrimonio, la primera y única, Herminia.

Alumno enamorado

La incertidumbre estaba en el aire o más bien el amor, él ese año ya no sería un novato mas de los tantos que empezaban la carrera universitaria, aunque  para él esa situación era como una de las peores novatadas que podría recibir cualquier estudiante de aquella universidad en su primer año, todo esto traducido a uñas comidas, el cuaderno lleno de poemas y  el pupitre garabateado con corazoncitos emborronados o tachados, pues tenía que disimular ante los colegas, bien es cierto que la profe era la más joven del campus y quizá hasta la mas guapa, la comidilla entre los alumnos con sus chismorreos de que si estaba buena y demás, ¿quién no ha dicho alguna vez que el de mates o la de geografía sea guapo o guapa?

¿Sería él un alumno más? ¿Se habría fijado en él? eran muy frecuentes las fantasías que le venían en clase a la cabeza, menos mal que tenía las tutorías para aclarar las dudas, ese era el momento para abordarla, en que le pertenecía por unos momentos, en los que preguntaba miles de cuestiones pero ninguna de tipo personal, tenía miedo a que se sintiera incomoda y se enfadara, ademes tenía que ser muy discreto para no ofenderla y a la vez evitar la vergüenza y el sonrojo que suponía estar con ella.

Una vez, de tantas las tutorías a las que asistió, se le cayó el lápiz y ella fue a cogerlo y abrió las piernas para poder alcanzarlo, dejando las bragas a la vista, ella que se dio cuenta dejó que el lápiz se cayera de nuevo abriendo aún mas las piernas para que el pupilo lo viera bien claro a la vez al agacharse también dejó el escote a la vista con lo que pudo recrearse bien la vista, se acercó al oído y le dijo que sabía que la miraba atentamente y que eso la excitaba mucho, aprovechando el acercamiento fue a introducir la mano en su bragueta, ¿sería cierto lo que estaba sucediendo?.

¡Martínez despierte! ¡Martíiiiiinez!

Noche calurosa

Estoy en la cama, intento dormir, pero este calor no me deja pegar ojo, estoy prácticamente empapado en sudor, sin más, me levanto, voy al baño, me lavo la cara intentando refrescarme, salgo, me dirijo a la cocina, cojo el ron cubano, me lo sirvo con un hielo, le doy un sorbo, mmm, que recuerdos más extraordinarios me trae de mi viaje a Cuba, por cierto, los habanos, voy directo al cajón de la cómoda, donde los tengo guardados, enseguida echo mano y lo enciendo, noto que el humo entra y sale de mis pulmones, pongo la radio, una pequeñita que suelo poner en cualquier rincón para escuchar la música, procuro que no esté alta para no molestar a los vecinos, suena una canción de Celia Cruz, Azúcar!!!  Me siento en la mecedora de mi abuela y en un momento me sumerjo en la Habana Vieja, dónde la conocí, a ella, María, mulata, esbelta, buenas curvas, generosos pechos, pelo negro, brillante, ondulado y ojos de gata, mis pies me llevan bailando a ella, nos abrazamos, sus labios carnosos con sabor a miel se juntaron con los míos, doy otra calada, cierro los ojos y al abrirlos, estoy de regreso, en el balcón, sentado en la mecedora, su perfume se me escapa, sopla una ligera brisa, alzo el vaso a la luna y brindo, mi pensamiento habla por mí, hasta la victoria siempre!!!  Viva Cuba!!!

Final feliz

Guillermo es un joven de unos 30 años, delgado en apariencia, pero fuerte, alegre, muy laborioso. Criado en  las montañas de Asturias, trabaja en Oviedo, en unas oficinas de telecomunicaciones, no solo llevaba los asuntos de la oficina, también se encargaba de la informática de su sección, ponía apunto todos los ordenadores, las impresoras, etc.

En la oficina todo el mundo le conocía como “el correcaminos” pues no paraba ni un minuto, siempre de un lado para otro con prisas, guille arréglame esto!!!, guille arréglame lo otro!!!, guille necesitamos papel para imprimir los documentos!!! le ordenaban, además tenía el peor jefe que podría tener cualquier empleado, Guillermo tienen que estar las facturas para ayer!!! Espetaba, al pobre, no le permitía cometer ningún error, a la mínima le obligaba a ir al despacho para que enmendara el estropicio y pensara en ello, tras una bronca monumental que temblaba hasta las paredes.

Cuando llegaban las vacaciones siempre se marchaba con su familia en las montañas, lejos del estruendo y alocada vida de la ciudad, pero un día un amigo suyo de la infancia, vecino de la casa que había un poco más abajo de la casa de sus padres, le recomendó que en vez de veranear en las montañas se fuera a otro país, recomendándole que podría si quisiera ir China, que sería un viaje de lo más cultural y atractivo, así que le hizo caso, preparó las maletas y compró unos billetes de ida y vuelta, Oviedo-Madrid-Pekín y Pekín-Madrid-Oviedo.

El día del viaje, Guillermo no solo temblaba como un flan de lo nervioso que estaba, le sudaban las manos a chorros, bueno también la frente y el sobaco, en la aduana pitó por el detector de metales le hicieron quitar el cinturón y el pantalón como le caía se lo agarraba como podía con una mano, mientras con la otra enseñaba la documentación y tiraba del equipaje de mano, ya en el avión  fue algo más tranquilo, aunque los nervios no se le iban, lo peor fue sufrir la fuerte turbulencia al llegar a China tras haber soportado no sé cuántas horas, cuando por fin en el avión pudo aterrizar, peor fue buscar la salida ya que no entendía los letreros, una veces por intuición y otras preguntando y encima afuera llovía que parecía que tiraban calderos de agua, tras la encrucijada de llegar a una parada de bus y comprar un billete, el autobús no es que fuera malo, es que como mínimo era de segunda o tercera, extremadamente pequeño e incómodo, hasta el punto en que estaban todos apretados y había un hombre que llevaba una gallina que le estuvo picando la cabeza todo el recorrido hasta que llegó al hotel, bueno si eso se podría llamar así, le dieron una habitación de mala muerte, que olía a vómito y estaba plagado de mosquitos y otros insectos, así que de los nervios, se le puso un tic en una ceja, y la cama era dura como el demonio.

Al día siguiente reclamó y le pusieron en un bungaló, en la playa conoció a una joven muchacha, era un poco más joven que él, trabajaba para los misma agencia, además  se hospedaba en un bungaló un poco más allá, se llamaba Chun Lee.

Favor

-¡Manos arriba! Rrrg –lorito- grrrg- -¡joder que susto! ¡puto loro!- siempre que entro a su casa me pasa igual, no sé cómo hago para asustarme tanto, todo porque me comprometí a cuidar del jodido loro de los cojones y las malditas plantas, si además sé que siempre dice lo mismo cuando entra alguien, no sé por qué me altero, si es que de buenazo soy tonto, me quedo como un gili mirando sus tetas y claro no se decir que no, SSSS si- termino diciendo siempre –que mono, gracias vecino- mientras me acaricia el pelo, bueno en fin que hago lo que tengo hacer, regar y darle pienso al loro, que ya voy algo tarde para ir con los colegas a tomar unas birras que ahora con este calor entran de puta madre, bueno tarea cumplida, salgo por la puerta -¡manos arriba!- Coooño con el loro- grrrg- lorito- ¡pum!.

Mar de palabras

Intensa es la luz que en mí despierta, ella es la más bella y hermosa persona en este mundo, serían miles las palabras que por ella describiría, pues hace enorme mi sentimiento, incluso me pondría a escribir un soneto, quién, a mi nada ni nadie ahora me lo impedimenta, pues con ella, el amar y la música van unidas de las manos, ya que es este amor tan de verdad, que hace ser el origen de la música que en mí se produce, todo es paz, como un océano de agua mansa.

Ahora gozo de pasión, llegando al éxtasis que me embriaga el corazón, como si de un hechizo o embrujo se tratara, si antes estaba exánime, no fue más que un inciso en mi vida, a ella debo este vivir y sentir, pues ha de ser el ave fénix, el resurgir del latir en mi corazón.

Confinados

Llegan tiempos bíblicos

En pleno S. XXI

Confinados a nuestra suerte

Encerrados en nuestras casas

Las paredes de nuestra prisión.

#yomequedoencasa

Con mascarillas

Con guantes

Manteniendo la distancia

Sin besos ni abrazos

Tus besos que conjugan

Conjugan con mis labios

Mis labios que combinan

Combinan con amor

Amor que

conjuga y combina

contigo

tus labios que saben a ti

tus abrazos que me abrigan

de amor

poniendo mí oreja

en el sonido

del latir de tu corazón.

Y día tras día

Siempre a la misma hora

A las ocho de la noche

Aplaudo, aplaudimos todos.

A los que limpian y desinfectan.

A los que hacen respetar la ley.

A los que nos sanan.

Un redoble, al amor.