De vino y amor

Entras por la vista.

Entras por el olfato.

Entras por el gusto.

Tinto te escogí.

Y te vi, brillante.

Y te olí, afrutado.

Y te saboreé, azucarado.

Recorriste mis labios.

Recorriste mi lengua, mi garganta.

Tus sabores se percibieron en mí.

Ácidos, amargos, persistentes.

En cambio, tú, mujer.

Me sedujiste.

Tu sensualidad,

ese perfume de lima limón,

tus labios,

ese sabor al amor,

tu pelo,

ese rubio de luz intenso,

tus ojos,

ese azul de mar caribeño,

por el que naufragio,

por el que me pierdo.

Todo acabó en lo más placentero.