Pasado oculto. Capitulo 3: Nueva vida

Atrás habíamos dejado el hospicio de Oviedo, kilómetros recorridos hasta llegar a la frontera con León, ahí Miguel y yo nos separamos pues el tenía que regresar, le esperaba pues un largo regreso hasta Pola de Siero y aún mas cuando su mujer estaba embarazada, su hijo se llamaría Miguel, según me contó era una tradición familiar, su padre y antes su abuelo conservaban el nombre de una generación a otra, se lo ponían al primogénito.

Antes de partir un amigo nos retrató en una foto, a los dos, hombro con hombro, como si de dos hermanos se tratase, además al mío lo habían fusilado en la plaza, lo mostraron después como si de una presa de caza se tratase, poniéndolo de ejemplo de que tenían que contribuir al ejercito fascista,  eso era lo que les esperaba de oponerse, al pobre lo trataron como a un perro sarnoso, como si tuviese pulgas o la rabia, sólo por pensar diferente a aquel régimen opresor que lo único que hacía era esclavizarnos.

Él se adentró a última hora de la tarde y el párroco que lo vio, pues salía de la iglesia de dar la última misa, haciendo visitas de una casa a otra con tal de aprovecharse de la buena gente de buen hacer y buena voluntad, trabajadora y honrada, esa pobre gente que lo acogía y daba algo de comer, fue quien lo delató a los guardas civiles, no me enteré hasta pasados unos días,  justo antes de la ejecución, pero por temor y con gran rabia no pude quedarme ahí, cegado por el dolor y las lágrimas marché huyendo, con la cautela que me era posible, pues sólo pensaba en vengarme, días después a la ejecución sabiendo con certeza que Don Ramón, nuestro querido cura del pueblo, había sido quien vendió su alma al Diablo al decir dónde se encontraba mi hermano escondido, fui con la intención de matarle, pero antes quería averiguar dónde había enterrado a mi hermano, con sumo vigilo fui a la iglesia, y cuando entré, él al verme se sobresaltó pues ya intuía lo que pasaría a continuación, temblaba y sudaba, me miraba como si de un fantasma se tratase, como quien mira a la muerte cara a cara, saqué mi cuchillo, se lo puse en el cuello y…

Ahora me arrepiento de no haberlo hecho, pero por algún motivo me paré en seco, lo único que le llegué ha hacer fue una raja en su lado derecho de la cara, eso si la hice bien grande para que todo el mundo la viese, es posible que desde entonces mi cabeza valiese más.

El camino se hace largo, en León tomé un tren que fuera a Cáceres, dónde tenía un compañero simpatizante con el movimiento, por supuesto tenía dinero y documentación falsa, evitando en lo posible a los guardas, sentía cierta nostalgia de mi tierra, Asturias, desterrado pues a otro lugar, mas seguro, mas tranquilo, lejos de la vida que conllevaba ser un maqui en tierras asturianas, siempre vagando por sus montes, escondidos, agazapados, arrastrándonos por la tierra, con frío y el orvallo, con temor, sin saber si verás un nuevo amanecer, atrás quedan familias, amigos y sobre todo, mis Marías, mi mujer, la que enterré y mi hija, la que abandoné en el orfanato, es hora de empezar una nueva vida.

Pasa el tiempo, atrás queda el pasado, los recuerdos, todas esas vivencias, poco a poco me hago a la nueva situación, la guerra hace unos años que terminó, yo ahora estoy en Cáceres, me casé con una mujer que conocí aquí, nos presentó Juan el amigo que me ayudó a adaptarme y me cobijó, ella, Isabel, colaboraba con él, poco a poco fuimos charlando, al principio fue muy brusco por mi parte, los sentimientos, me sentía amargado, triste, pero ella hizo que regresara la sonrisa a mi cara, yo no hacía mas que refunfuñar, me contó que ella en la guerra también perdió a sus seres queridos en el frente y me comprendía, fue muy constante en su empeño por cambiarme y conseguir que fuera persona, humano, siempre malhumorado y bebiendo hasta perder la cordura y hasta el sentido, siempre estuvo ahí y consiguió que sintiera de nuevo, que mi corazón palpitara otra vez, un año después de la boda, nacería nuestra hija, para mí, mi segunda hija, tras María, pero en este matrimonio, la primera y única, Herminia.

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