Madre naturaleza, poderosa.
Madre naturaleza, infinita.
Madre naturaleza, sabia.
Tú, que nos das vida.
Tú, que nos das amor.
Tú, que nos das luz
Ilumina mi corazón.
Corazón del alma.
Alma de pasión.
Pasión divina, pura, tierna, verdadera.
Madre naturaleza, poderosa.
Madre naturaleza, infinita.
Madre naturaleza, sabia.
Tú, que nos das vida.
Tú, que nos das amor.
Tú, que nos das luz
Ilumina mi corazón.
Corazón del alma.
Alma de pasión.
Pasión divina, pura, tierna, verdadera.
Este epitafio es a todos los seres que hemos dejado atrás por el sendero de la vida, derivando en el sendero del más allá, un nombre, un rostro, unos sentimientos, esos hechos que en vida nos hicieron reír, otras que sin querer nos hirieron, siempre hemos resaltado su bondad, su sonrisa, la alegría, las ganas de vivir, sueños rotos, sueños cumplidos, sueños por hacer.
Es un epitafio que no tiene edad, o que tiene todas.
Este epitafio, es para guardar mediante la memoria en nuestros corazones y que nos acompañe de esta manera hasta que nuestras vidas llegan a acompañar a nuestros seres queridos, ya sea un familiar, una amistad, nuestro amor, mascota.
No sabremos cómo se truncó esa vida que ahora no está, ya sea asesinato, cualquier tipo, pederasta, violencia de género, etc., también por un accidente, una terrible enfermedad o simplemente que era su hora.
Es posible que afloren las lágrimas debido a su falta, esa ausencia que nos entristece, pero siempre procuramos no rendirnos a la melancolía, luchamos y sacamos a relucir los mejores momentos, cuando nos abrazamos, cuando nos hizo sacar una sonrisa o una carcajada, un te quiero o que mejor que un gracias.
Tripas ruidosas
tripas hinchadas
tripas, tripas y más
tripas
cero comida
muchas moscas
mucha hambre
mucha muerte
si me dieran
pan, agua, harina
si me dieran
al menos una chocolatina
perdonarme soy egoísta
por pedir lo que no tengo
lo que no puedo comer
porque no hay nada
sólo
hambre.
Érase una vez, en un castillo, donde vivía un Rey, una Reina y su querida hija la Princesa, eran muy felices, reinaba la paz y la tranquilidad.
Todo era diversión, alegría, placer, las personas de aquel reinado trabajaban sin discutir, nadie pasaba hambre, se compartían las cosas.
Ajeno a tal maravilla, en una cueva, vivía un ogro, malvado y cruel.
Un día, el ogro interrumpió en el castillo montando encima de un dragón y se dirigió al Rey y a la Reina amenazante: -ya no habrá paz ni tranquilidad, nadie trabajará y además pasareis hambre-.
Todo el mundo en aquel reino empezó a tener miedo, las personas empezaron a discutir y a regañar los unos con otros como si de un maleficio se tratase, sembrando el caos, no conforme con esto, el ogro raptó a la Princesa.
Pasado un tiempo, un Príncipe joven y apuesto llegó al reino en donde en su momento fue luz y hoy, eran sombras, se notaba el pánico y la desconfianza, una vez en el castillo fue a ver al Rey y a la Reina, desconsolados por el rapto de su hija, la Princesa, él con sus palabras calmó a los Reyes, salió al palco y pronunció unas palabras:- que todo el mundo se tranquilice para que regrese la paz y serenidad a este reino, pues yo rescataré a la Princesa-.
Sin más se subió a su blanco corcel y partió, se dirigió a las montañas, a la cueva del malvado ogro, el lugar era desapacible, sin apenas vegetación y con la nieve tan fría y heladora dificultaba el camino, aún así nuestro valiente Príncipe encontró al ogro y al dragón, al fondo estaba la Princesa encadenada.
Se dirigió al ogro y le dijo: – Soltad a la Princesa y no os pasará nada, ni a ti ni a tu dragón, a lo que el ogro respondió: -jajaja, se rió burlonamente, -a mi dragón y a mi tendréis que vencer-, sin más el Príncipe se bajó del corcel, se dirigió a ellos y sacando una piedra de un pequeño saco que llevaba consigo dijo: -¡pequeño, ridículo!- y el dragón y el ogro se hicieron tan pequeños, del tamaño de un ratón y los metió en una jaula, liberó a la Princesa, regresaron al reino, dónde todo quedó como al principio.
Se casaron, vivieron felices y comieron perdices.
FIN.
Muy buenas, ladies and gentelmen, señores y señoras, niños y niñas, acérquense chissss, os voy a contar un secreto, pero que quede entre nosotros, sino, deja de serlo.
Esta es la historia de dos personas, empezaremos por presentarlas, en primer lugar tenemos a Eva, hace un par de años pasó el umbral de los cuarenta, rubia, ojos verdes, buenas curvas, aspecto juvenil, pues podría pasar por una chiquita de unos treinta años, está casada con un director de un gran banco, tiene varios hijos y una hija todos pequeños, le recuerda mucho a cuando era una niña, pues ella también tiene varios hermanos y era la única hija, al igual que lo fue su madre, ella era maestra de un pequeño colegio, su padre, por el contrario ya jubilado, se dedicó buena parte de su vida a la albañilería.
La otra persona es Luis, hace poco que empezó su quinto año navegando el mar de los veinte, rubio, pelo ondulado, algo largo, ojos azules, delgado, estaba en el último curso de carrera, al contrario que Eva, Luis no tiene ni hermanos ni hermanas, sus padres son azafatos, con lo que pasa muchos días solo.
Luis tiene una afición, la astronomía, por lo que sus padres le compraron un telescopio, con el que alcanza a ver todas las estrellas del firmamento, bueno estrellas y alguna cosa más, en concreto a Eva que vivía en el edificio de enfrente.
En una de esas noches de cielo despejado, tras observar las constelaciones, bajó varios metros, hasta el quinto, justo donde vivía ella.
Se enciende la luz, se ve claramente como se acerca a la ventana, la abre, se apoya, respira profundamente, se la nota algo melancólica, que estará pensando, en su vida, tan monótona, cuidando de sus hijos, nunca la pasaba nada fuera de lo común y lo que es peor esas dichosas reuniones de los viernes, de su marido en las que llegaba oliendo a puro, a vino y a Chanel Nº 5, claramente sabemos que se acaba de duchar tras un día agotador, pues tiene aún el pelo húmedo, la toalla alrededor, se levanta se da media vuelta se quita la toalla, se aleja, aunque regresa con un camisón puesto, cierra la ventana y echa la cortina, apreciamos como sus curvas reflejadas en la sobra se hacen cada vez mas difuso, apaga la luz.
El sábado por la mañana Eva y Luis, que se conocen del barrio, se ven en el supermercado, él aunque nervioso pero con voz firme, le cuenta esa pequeña afición suya y la imagen de anoche, y que quiere verla en su piso el viernes que viene sobre las diez, que sus padres tienen vuelo y no estarán, ella claro está se enfada y algo sofocada, así que le reprende, y se va indignada, pero con las palabras y la imagen en la mente llega el día y la hora y aunque sigue con cierto resquemor esta por completo ataviada de pies a cabeza y los niños con los abuelos, su marido como es lógico reunido, se siente algo confusa realmente está dispuesta a hacer lo que está apunto de ocurrir, pues si, sucede lo que en principio se suponía algo imposible, fuera de lugar, al final, tras varias horas de una grata velada, con cena romántica, en la que incluimos música y velas, habiendo consumido el acto amatorio, ella marcha, no antes con varias suplicas por parte de él y reproches por parte de ella, pues era una locura y tendrían que reflexionar. Eva de camino a su piso pensaba en aquel momento con Luis, se decía que estaba mal lo sucedido, aunque si bien, ¿no sería esa la locura que estaba esperando en su rutina?, si su marido olía a Chanel Nº 5, ¿por qué ella no podría oler a Nenuco?
Pero, chissss, es un secreto.
Un hombre que por la noche no puede dormir por culpa del calor, se levanta y va al primer bar que encuentra abierto, ahí toma unas cuantas cervecitas bien fresquitas, mmmm, al final se anima y empieza a tomar unas copas y otra, al final sale haciendo eses, va al parque, se acerca a un árbol, mira a todos los lados a ver si no le ve nadie, dicho y hecho el hombre orina y cuando termina, ve que en el suelo hay un objeto, se agacha y mira esa cosa incrédulo, y dice -coño la oreja de Van Gogh-, se acerca la oreja a la boca y le grita – ¡eh! ¡Qué vas perdiendo las cosas!-
La hoja
Cae la hoja
Con el viento airosa
Al blando suelo
Nieve
La blanca nieve
En la montaña sola
Esta al alba
Quiero que estés a mi lado
Quiero sentirte cerca de mí
Quiero refugiarme en tus abrazos
La cama crece, se hace
Grande, enorme, gigante
Una cama sin ti
Se siente vacía
Un desnudo sin alma
Se siente frio
Un cantar mudo
Se siente lejano
Sin ti, mi ángel
El mundo se hace inerte
La melancolía crece
Me invade, atrapa, agarra.
no me doy por vencido.
Lucho y peleo, me falta tu aliento.
Confusión, sinrazón, desesperación.
Mi mente se atormenta
Mi vida se desangra
Mi amor enloquece
Quiero sentirte dentro
Quiero el calor de tu cuerpo
Quiero empequeñecer el universo
Mis manos juegan
Los labios se juntan
Nuestras pasiones se desbordan
Tus besos me alimentan
Alimentan nuestro amor
Nuestro amor, el de los dos
El tuyo y el mío.
El día había transcurrido normal, vamos todo lo normal que se puede pedir a un día cualquiera, como otro día laborable más.
Eso sí, sin sobresaltos, sin confrontación con su hermano o lo que es lo mismo, su jefe, sobre todo porque este había salido a otra ciudad a ver a algún cliente, a negociar, vamos lo típico de un comercial, así que todo el mundo funcionaba a las mil maravillas, sin sobresaltos ni excitaciones, sin gritos ni voces, pura rutina, sincronizados como un reloj suizo, ¿podrían cometer errores? Pues seguro, pues hablamos de personas, hasta se permitieron el lujo de relajarse a la hora del café y charlar como lo naturaleza lo exige en esos momentos, pues era la única distracción que tenían, él estaba agradecido que hubiera días así, hasta pudo permitirse el ir a comprar cosas necesarias para la empresa que sus compañeros le pidieron por favor de ir y siendo así fue a los diferentes sitios haciéndose con las cosas que habían pedido, si es cierto que entre ir a esos lugares y encontrar lo pedido había tardado un poco más de la cuenta, gastando de su tiempo y gasolina.
Al día siguiente su jefe lo llamó a la oficina, para criticarle de esto y lo otro, sobre todo de haber tardado en hacer la compra, sin poder reprochar nada, o mejor sin ganas de decir nada por no contrariarlo, pues la experiencia, a pesar de tener razón, le instaba a callar, pues era una batalla perdida, aunque no la guerra, la cuestión era que si la chica de la oficina sólo venía por la mañanas y la compra fue por la tarde, y uno de los comerciales había estado viendo gente todo el día, entonces ¿cómo se había enterado? ¿Quién le había traicionado? ¿Con qué motivo? Era algo que no se podía explicar.
¿Cómo se describe la plenitud?
¿Cómo se describe el amor?
Tal vez juntando ambas
Tal vez juntando nuestras almas
Igual que los peces surcan el mar
Igual que los pájaros surcan el cielo
Igual que las estrellas surcan el universo
Si amasas mi mente
Si pintas mi alma
Si esculpes mi cuerpo
Mi cara esboza una sonrisa
Mi corazón late
Mi piel se eriza
Cual ave Fénix
Resurge de las cenizas
La sangre hierve
Acelera mi motor
Suena y suena sin temor
El pom pom del amor.
El compás de los dos
Con nuestras notas
Venimos y vamos
Llenando nuestras vidas
Jamás quedarán vacías
Bailando nuestra canción
En la pista, sin vacilación
Bajo los focos, entera coordinación
La música sigue nuestra pasión
Sin error, es nuestra actuación.
Sin más, es la fusión de los dos.