Dicen

Dicen por ahí que

“El que tiene boca se equivoca”

Dicen por ahí que

“rectificar es de sabios”

Y las balas…

¿Se equivocan?

Y la muerte…

¿Rectifica?

“la gaviota se equivoca, se equivocaba”

Y…

La violencia, la metralleta, las bombas,

¿Se equivocaban?

¿Quién rectificará?

Si…

Gritamos, vociferamos, manifestamos

¡Paz!

¡Basta ya!

¡Luego diréis que

Somos cinco o seis!

¿Qué pasa?

Que “por la boca muere el pez”

¡Si a la vida!

¡Si a la libertad!

¡Siiiiiiiiiii!

Vieja canción

Las manecillas del reloj

rebelan lo tarde que es,

las tantas de la mañana.

Suena nuestra canción,

la que nos trajo a los dos,

en el concierto de rock.

Yo me hundo en la almohada,

tumbado en mi cama.

Las imágenes son constantes,

apuñalan mis entrañas,

sin piedad.

Me sedujiste con tu felina mirada,

yo no pude hacer nada.

El whisky baja por mi garganta,

me quema y me abrasa,

que rico colocón.

Mi pobre corazón,

pues añicos quedó.

La melancolía me atrapa

sin decir yo nada,

Las lágrimas se derraman,

Por mi mejilla van.

Una traviesa sonrisa,

una misteriosa mirada.

La luz en el infinito,

arrastra este cuerpo

a su suerte abandonada.

Tú, ya no puedes hacer nada,

nuestra canción ya terminada.

Mentiras

Mentiras,

de las que llamamos piadosas,

de las que pesan,

de las que duelen.

Mentiras.

Verdades a medias,

verdades enmascaradas,

verdades ocultas.

Necesidad de enmascarar una dura verdad,

esa verdad que hiere y

se hace sangrante.

Cuando esa verdad disgusto da,

traición por un sentimiento,

que enterrado queda,

con un confuso pensamiento,

de una idea quizás errónea,

que sólo tú creas acertada,

hacia esa persona o personas,

ya sea

amistad, pareja, familia.

En un momento dado

creas ese engendro,

de pura farsa,

llamada mentira.

Una rata sucia

que se come tus entrañas,

y te retuerces,

y te ensucias,

y te manchas,

transformándote en un ser

esquivo, escurridizo, fugitivo.

Una montaña que alimentas,

hasta que sin darte cuenta,

la luz desquebraja esa oscuridad,

estallando, dejándolo perdido,

atado de pies y manos,

contra la espada y la pared,

sale la mierda a flote,

sintiéndote

impotente, indefenso, frágil.

Surgiendo una guerra de palabras,

amenazas, improperios varios.

Te acusan,

te increpan,

te interrogan.

Ante sus ojos

un delincuente eres.

Y todo…¿Por qué?

Porque tu verdad,

sabes que no la toleran,

sabes que no la respetan,

entonces, decides hacer

puro malabarismo,

puro teatro.

Juegas a ser,

juegas a reír,

intentas a nadie herir,

pero… ¿quién miente más?

Ellos que te criaron en el respeto,

ellos que te criaron en la tolerancia y

son los primeros que

ni respeto, ni tolerancia.

Al final, todos perdemos.

Casada con la muerte

Yo te quiero

Yo te amo

Yo te adoro

Yo, yo y yo

Mi  vida

Mi amor

Mi tesoro

Mía, mía y mía

En la salud y en la enfermedad

Ahora por siempre

Ahora me perteneces

Ahora ya

Aplacaras mi ira

Aplacaras mi rabia

Aplacaras mi frustración

Os declaro marido y mujer

A golpes

A tortas

A hostias

Con la mano

Con el puño

Con fuerza y gran violencia

Hasta que la muerte os separe

Y los separó.

Despertar

Quiero despertar

Y tu mirada encontrar

Quiero despertar

Y tu cara contemplar

Quiero despertar

Y tus labios besar

Sentirte

Hundirme en tu mirada

El calor de tu piel

El latir de tu corazón

Acurrucarme en tu regazo

La llama de tu vida

Quiero despertar

Y en tu pupila encontrar

El reflejo del amar

Poder disfrutar

Tu esencia una vez más

Pura, íntegra, real

Quiero despertar

Y encontrar

Con quien gozar

Con júbilo poder volar

Quiero despertar

Y las velas soplar

Jugar, corretear, saltar

Quiero despertar

Y tu piel surcar

Quiero despertar

Envolver tu cuerpo

Con el mío

Quiero despertar

Y contigo estar

De vino y amor

Entras por la vista.

Entras por el olfato.

Entras por el gusto.

Tinto te escogí.

Y te vi, brillante.

Y te olí, afrutado.

Y te saboreé, azucarado.

Recorriste mis labios.

Recorriste mi lengua, mi garganta.

Tus sabores se percibieron en mí.

Ácidos, amargos, persistentes.

En cambio, tú, mujer.

Me sedujiste.

Tu sensualidad,

ese perfume de lima limón,

tus labios,

ese sabor al amor,

tu pelo,

ese rubio de luz intenso,

tus ojos,

ese azul de mar caribeño,

por el que naufragio,

por el que me pierdo.

Todo acabó en lo más placentero.

Cuatro estaciones

Cuatro son las estaciones,

primavera, verano, otoño e invierno,

como si de un tren se tratase,

siempre haciendo el mismo recorrido,

pasando por los días, meses, años,

pasa por nuestra vida,

pasan, apenas paran,

lo sentimos, lo vemos, lo oímos.

En primavera, que

“la sangre altera”

brotan las flores,

como un pintor que

da pinceladas al cuadro,

de vivos colores,

el gusano, de capullo,

pasa a mariposa,

siempre tan revoltosa,

los pájaros con sus

dulces pías que pías,

como un músico,

creando maravillosas melodías.

En verano cambian los colores,

azul, verde o amarillo,

colores del monte, del pino

la playa, arena y el sonido,

de una sirena,

el descansar,

riachuelo, lago, mar,

te apetece disfrutar.

En otoño, cuando

a los árboles ves deshojar,

las hojas, como hermosas mujeres,

las contemplas moverse,

sin parar de bailar,

los troncos tal como

la madre naturaleza

trajo al mundo,

con ritmo, alzan los brazos al viento,

su cuerpo desnudo,

moverse sin para de danzar.

En invierno, tan

crudo, frio, helado, gélido,

como las almohadas,

se desprenden de las plumas,

llega la navidad,

llega la ilusión,

llega el mazapán y el turrón,

los regalos tocan comprar,

termina el año y

vuelta a empezar.

¡Fuera de mi mente!

Me hechizaste con tu dulce mirada,

a mí me supo a mermelada.

Me susurraste tiernas palabras,

a mí me parecieron hermosas.

Me tocaste con tus suaves manos,

a mí me vinieron los pecados.

Me comiste y escupiste,

a mí me viste y me perdiste.

En mi mente te clavaste,

juegas conmigo al despiste.

Por mucho que quiero,

olvidarte no puedo.

Me la jugaste con esmero,

yo soy quien pierdo.

Pasa del firmamento

mi eterno lamento.

No miento

si pido

que te lleve el viento,

pues tenerte dentro

es un sufrimiento.

Soñando o despierto

te llevo tan adentro.

Que desesperado grito:

¡Fuera de mi mente!

Confinados

Llegan tiempos bíblicos

En pleno S. XXI

Confinados a nuestra suerte

Encerrados en nuestras casas

Las paredes de nuestra prisión.

#yomequedoencasa

Con mascarillas

Con guantes

Manteniendo la distancia

Sin besos ni abrazos

Tus besos que conjugan

Conjugan con mis labios

Mis labios que combinan

Combinan con amor

Amor que

conjuga y combina

contigo

tus labios que saben a ti

tus abrazos que me abrigan

de amor

poniendo mí oreja

en el sonido

del latir de tu corazón.

Y día tras día

Siempre a la misma hora

A las ocho de la noche

Aplaudo, aplaudimos todos.

A los que limpian y desinfectan.

A los que hacen respetar la ley.

A los que nos sanan.

Un redoble, al amor.

Tic tac

Tic tac

Tic, he nacido.

Tac, soy bebé.

Soy persona, tengo sentimientos, pienso.

El tiempo pasa, no se detiene.

Tic, tac.

Tic, mis primeros pasos.

Tac, mis primeros descubrimientos.

Soy alguien, tengo errores, lloro.

El tiempo sigue, me empuja.

Tic, tac.

Tic, mi primer amor.

Tac, mi primer beso.

Soy yo, libre, transparente, sin ataduras.

El tiempo no corre, vuela, sin cesar.

Tic, tac.

Tic, mi primer rechazo.

Tac, mi primer llanto.

Soy presente, pasado y futuro.

Soy una vida,

Un inciso en el tiempo.

Tic, tac.

Tic, tac.

El tiempo todo lo puede,

Nos cambia, nos cura.

El tiempo es igual para todos.

Tic, tac.

Tic, tac

Tic.

Tac.

A todos nos llega su fin.