Es mi tierra, donde yo nací.
La tierra en la que yo reí.
La tierra por la que yo sufrí.
Verde, húmeda, montañosa.
Con todos los visitantes generosa.
La comida abundante y jugosa.
Con mucha historia y hermosa.
Es mi tierra, donde yo nací.
La tierra en la que yo reí.
La tierra por la que yo sufrí.
Verde, húmeda, montañosa.
Con todos los visitantes generosa.
La comida abundante y jugosa.
Con mucha historia y hermosa.
Un lugar donde vivir,
Sus lenguas, sus costumbres,
Su historia y su cultura.
Con nuestras bocas,
Para discutir y reír,
Para dar y recibir,
Con todo,
Ya seas de allá o de aquí.
Mi España, la de todos.
Mi corazón es un barco velero,
un barco velero que necesita aire,
aire de amor constante,
constante, ¡que no cese!
¡que no cese! Si cesa se hunde,
se hunde en un océano de lágrimas,
lágrimas provocadas por un sollozo,
sollozo debido a su gran tristeza,
tristeza por el barco hundido,
hundido, pues dejó de soplar el aire,
aire de amor que no llega,
no llega a su destino,
destino adjudicado a un barco,
barco que sin él zozobra,
zozobra y se hunde,
se hunde sin remedio,
sin remedio, ya que no sopla.
¡Sopla maldito!
¡Maldito sopla!
¡Sopla! O se hunde el barco,
el barco pues, es mi corazón,
mi corazón es el barco,
el barco lleva un tesoro,
el tesoro eres tú.
Triste, amargura, dolor.
Teatro, ficción, interpretación.
Tolerancia, decepción, incomprensión.
Triste es el teatro de la vida,
sin tolerancia,
de una gran mentira.
Triste, teatro y tolerancia,
todas empiezan con “T”
sin conexión alguna.
Ahogados en un mar de dudas
¿Vida? ¿Verdad? ¿Existencia?
Realidad enmascarada,
actores de cruel engaño.
La tolerancia enseñada, aclamada,
con la mentira sepultada.
Padres, madres, familia,
amistad, amor, unión,
titiriteros todos,
tiramos de los hilos,
que vienen y van, se entrelazan, nos asfixian,
y al final, cansados, lloramos.
Triste verdad,
de esta macabra obra,
de risa, cariño, amor y ternura,
de buenos momentos y agradable compañía.
Se derrumba bajo mis pies
como torre de naipes.
Sólo queda el presagio
de un gran terror,
con “T” mayúscula.
Tan rica como pobre
Multicolor, multicultural, multilingüistica.
Tan diferente como igual.
Naces con un llanto
Indefenso, pequeño;
Leche materna te dan,
Pipí y popó. Mamá y papá.
Quieres volar, no sabes hablar,
Gatear, andar, caminar,
Tus primeros pasos das ya.
Quieres:
Jugar, explorar, dormitar.
Te gusta ser:
Un héroe, espadachín, capitán.
Todos gigantes son,
Tu pequeño gnomo,
Viajas de aquí para ahí,
Un mundo por descubrir.
¿Preocupaciones? ¿Obligaciones?
Todas y ninguna.
Vivir y ser feliz, soñar y disfrutar.
Con tus alas
Los cielos surcar,
No te las dejes cortar.
Niños y niñas igual da.
Diversión sin parar
En tu cara
Una sonrisa
Ya dibujada está.
En el trabajo siempre hacemos nuestras tareas, sumisos, sin apenas descanso, obedientes, pues nuestras vidas van en ello.
¿Relajarse? Ni un minuto, prohibido bajar la guardia y sino, zas, zas, zas, latigazo, impacientes siempre, pues deseamos la ausencia de ese a quien llamamos “jefe” sólo de esta manera hacemos nuestro trabajo más distendido, llevadero y aun así no paramos, pues no sabemos cuándo llegará, lo que hace que suenen las alarmas en nuestra cabeza, excepto si su vida comercial le hace desplazarse y marchar lejos por un día o dos.
Nos hace la vida impasible, especialmente a mí y luego con el resto de compañeros cuenta cualquier anécdota graciosa para ser el centro de atención y regodearse sabiendo que la paga va en ello, todo tan falso y frío siendo la peor obra junto con el peor decorado posible, una vida llena de hipocresía y maldad.
Conmigo todo es joderme, amargarme y hacerme la vida imposible, esa arrogancia y prepotencia, miradas que cortan, los parpado llenas de venas pequeñas ensangrentadas, las canas marcando su superioridad al igual que en el ejército, grados de amargura y crueldad, con su ordeno y mando, ¡ojo cuidado! Siempre tiene que ser como y cuando dice, esas preguntas infinitas, eternas, insufribles; parece más un interrogatorio o una tortura sicológica que me ponen los pelos de punta y me hace sudar, absurdo e innecesario.
Siempre saca su lado negativo, tan negro y a lo sumo puede parecer gris, siempre criticando y cuestionándome, que si llego tarde pues es totalmente falso, mentira, recuerdo que un día que llegué cinco minutos después de la hora de apertura y ojo que estamos hablando de tan sólo cinco míseros minutos que realmente eran menos, pero lo acepto con mi mayor resignación, siempre esos minutos serán una eternidad, sin rechistar y punto.
A cada paso, tarea o lo que sea que haga, es mal, mal, mal y mal, te amarga la existencia, da igual que afirmes tu error, siempre saca su miura, con su lengua bífida, tan venenosa y mortífera, prefiero mil látigos, aunque no los descarto, cualquier día de estos.
Hay secretos a voces, todo el mundo sabe cómo llamo yo al negrero este, Hitler, él en estos momento para lamer su herida crea una barrera y a modo de contra ataque cree reírse de dicha situación cuando sé que por dentro está herido, pero se resiste y dice a modo de humor que le llamemos führer o en su defecto puto amo, es narcisista y despreciable y lo peor de todo es que se trata de mi hermano.
A pesar de la “turra” que él dice que le dan mis padres y no digo que no sea sí, es que ellos le dan la razón y cualquier cosa se pone en mi contra, aunque estemos hablando de una falta suya, consigue dar la vuelta a la tortilla y tirarme mierda de tal manera que los pone de su lado, me entristece y enfurece es que estén comiendo de su puta mano, pero bueno todos iremos al hoyo, seremos juzgados, aunque todo dependa del punto de vista.
Las estrellas fueron testigo
Del más alto cielo
Del más profundo deseo
Cupido usó sus flechas
Vaco hizo lo demás
Nuestras miradas se cruzaron
Nuestras sonrisas nos delataron
Nuestras bocas se besaron
Una canción sonaba
Con ritmo
El de nuestros corazones
Al son de los latidos
Quiero ser el envoltorio
Dulce bombón
Saborearte dejarme llevar
Fundirnos en un mismo abrazo
Si los caminos llegan a Roma
El tuyo a mi corazón
Si la llave abre mi habitación
Mi mente pierde la razón
Da paso a la pasión
Desearte, acariciarte, tocarte
En definitiva
Amarte.
-mmm ¿?
-Salam Aleikum, primo
– Aleikum Assalam, Mohamed, no sabía que eras tú, estaba dormido, perdona, ¿qué quieres?
-Te recuerdo que mañana tenemos que ver a Ahmed.
-si, lo sé, pero no sé si quiero seguir en todo esto, no lo veo claro.
-No me jodas Ha Kim, ya lo hemos hablado un montón de veces, no me vengas ahora con estupideces, no quiero que te rajes ahora y lo estropees todo.
-ya lo sé pero es que tengo dudas, está bien lo de la guerra santa y lo de liberar al pueblo y todo eso, pero… no se, no lo veo claro.
-Me cago en la puta, eres la hostia, si ya estamos a un paso de hacer historia y después de haber llegado a donde estamos, no vengas con idioteces, ¿eres un gallina?
-no, ya sabes que no.
-pues mañana te espero como hemos acordado, ma´assalama (adiós).
-Ila al-lika´ (hasta luego).
Por mucho que miraba no encontraba en él a aquel joven muchacho imaginativo, alegre y divertido, sólo era un títere que actuaba para los demás, según las necesidades o a quién tuviese delante.
Ante él había un hombre de cuarenta años a los que para algunas personas aparentaba más, físicamente era alto, calvo y con sobrepeso, denotaba cierto nerviosismo, pues se mordía las uñas de sus largos dedos, en momentos irascible, otras tremendamente sensible, con tendencia a derrumbarse y abrir el grifo del llanto.
Había aprendido a actuar frente a esos seres, su familia, para quien trabajaba duramente, sabía en qué momento callar y qué decir, e intentaba en lo posible ser impasible y mostrar sólo parte de sus sentimientos, de vez en cuando jugaba a crear un ambiente aparentemente cálido y relajado, pero nunca era suficiente y antes o después bajaba la guardia apareciendo la tormenta donde él buscaba comprensión, premio o incluso risa.
Solo una persona con la que se había comprometido a compartir el escenario de la vida, siendo ella mayor, hacía que sacase lo mejor, mostrándose natural y libre, podía volar sin las ataduras que suponía dicha jaula, pero había un peso, un lastre, que le arrastraba al fondo de aquel pozo sin fondo, sintiendo tal la rabia cogió un martillo y rompió el espejo en el que se estaba mirando.
Y ¿Qué pasó después? Pues voló al igual que las golondrinas vuelan, su pelo regresó, adelgazó, se hizo un famoso escritor, cosechó varios premios, sencillamente, vivió.
Hace tiempo que mis padres me vendieron, solo hizo falta unas cuantas vacas y otras tantas cabras, imagino que en el negocio también entraría una cantidad de dinero insospechada.
Quién me compró es un hombre blanco, responde al nombre de Yeiq, aunque siempre le tengo que llamar como él me pida en cada momento, amo, cariño, o cualquier otra cosa,
Para mí siempre será cabrón, hijo puta, capullo y similares, pero sólo lo pienso pues mi vida está en juego, aunque siempre procura tener cierta atención, sabe que depende de su producto para ganar su dinero.
Siempre hemos estado viajando de un lado para otro, hemos incluso cambiado de continente, pasamos por Europa y ahora estamos en Rusia, en muchos de los lugares en los que hemos pasado mal viviendo, he conocido a otras chicas de diferentes edades y naciones, incluso llegamos a trabajar juntas o en los mismos locales ofreciéndote de buena gana a esos hombres babosos y asquerosos que te manosean y te restriegan de una manera asquerosa su repugnante lengua por mi joven cuerpo ya irreconocible.
No recuerdo cuando perdí mi virginidad, sé que fue muy doloroso, humillante y horrible, lloré toda la noche, pero tienes que tragar tu orgullo y sonreír, has de actuar para esos degenerados clientes a los que llamo amor o cómo demonios quieran, da igual el dinero que gasten o la educación que muestren, al final va a ser siempre igual, procuro dar lo mejor de mí, pues de ello depende que reciba una paliza o no.
Mis padres me pusieron con el nombre de Ayana, cuyo significado es “flor hermosa”, aunque para muchos otros he sido Sofía, Danay, Amor, o al menos para algunos, mientras que otros soy perra, zorra y otras cosas peores.
Es posible que se me olviden muchas cosas, otras por el contrario lo intento olvidar como el noventa por ciento de mi vida, lo que siempre recordaré es la fecha de mi cumpleaños y aunque sé que no tendré regalo alguno, al menos tengo la certeza que hoy hago dieciséis años.