Los rojos

¿Por qué llaman “rojos” a los comunistas o a los de izquierdas? Papá Noel también va de rojo, aunque bueno en su caso es por los de la Coca-Cola, al no ser que… ¿ellos también son “rojos”? Y… ¿qué pasa con caperucita? También va de rojo y que yo sepa no pasa nada, claro que si la capucha fuera verde seria caperucita verde, ¿será tal vez que cada vez que nos enfadamos nos ponemos rojos? y como enfadarse está mal visto pues ala excluido, tal vez por eso al demonio o diablo lo pintamos siempre de rojo.

Los chinos decimos que son comunistas, además su bandera es roja pero ellos son “amarillos” y en África hay negritos o morenos, pero si los miras mal o les odias por su color de piel es cuestión de racismo, pero esto ya es otra historia.

Entonces, a las personas a las que llamamos o simplemente afirman ser “fascistas” “fachas” o más sencillamente de derechas… ¿son “azules”? o ¿de algún otro color? ¿Por qué no tienen color alguno? Y ¿por qué tiene que haber un color o cualquier denominación por tener afinidad a una ideología o partido político?

Que yo sepa los pitufos son azules, pero su “jefe” o “líder” es decir papá pitufo, viste de rojo (o granate) y no pasa nada, el cielo y el mar son azules aunque es ya una cuestión científica de la naturaleza donde no me meto.

De pequeño siempre he oído lo de “rojo” mayormente con odio y de una manera despectiva ¿por qué este color “rojo”? Y ¿Por qué por un pensamiento ideológico? ¡No lo entiendo!

En cambio con “la roja” todos a una, todos gritamos ¡GOOOOL! Con Iniesta, ahí sí que hay unión y alegría. Señores, dejémonos de hostias y arrimemos el hombro, se trata de una cuestión de una palabra, RESPETO, tan simple y sencillo.

Confianza

Ya sean dos personas o más, quien sabe

Todos pasamos por un aro, en este caso

El aro es el de la confianza, el de creo en ti

Creo en tus palabras, sinceras y puras

Unas palabras cristalinas, transparentes

Haciendo honor a cada letra y cada coma

Brotan de mí las ideas, las imágenes

Rezan mi boca cual plegaria, con su musicalidad

Musicalidad que entran en tu cerebro y naufragan en tu corazón

Naufraga sin remedio, un salvavidas con una inscripción

La inscripción es tu salvación la de los dos

Ponen de manifiesto fe, esperanza, plenitud.

Confianza, confianza, confianza

Irrompible bajo el escudo y protegido por el techo

Techo del amor sufrido, fundado en las risas y lágrimas

Lágrimas de desengaños y mentiras contrastadas

Contrastadas por la verdad, una verdad resplandeciente

Juntos vencemos desde la lucha a base de respeto

Atrincherados en el amor mutuo que se vuelve recíproco

Al igual que un bumerang que lo lanzas y regresa

Confianza ciega con una venda atada a tus ojos

Atada fuertemente con un duro nudo caparazón casi irrompible

Pero aflojadas por el amor, la alegría y el sentimiento

Queriendo la ira, la desconfianza veneno

Con sus artimañas el odio, insultos y falta de respeto

A base de gritos y rabietas varias

De tos es sabido que tras la tempestad llega la calma

Y sale el sol que hacen brillar tus ojos

Esa mirada llena de luz y comprensión

Al final la victoria está en nuestras manos

La tuya, la mía, la de todos

Y grito: ¡VIVA!

Zafio

Zafio, Zafia según la RAE (Real Academia Española):

Quizá del ár. hisp. falláḥ ṣáfi ‘mero labrador’.

1. adj. Dicho de una persona: Grosera o tosca en sus modales, o carente de tacto en su comportamiento.

2. adj. Propio o característico de la persona zafia. Modales zafios y ordinarios.

3. adj. Dicho de una cosa: Tosca o vulgar.

4. adj. Perú. Desalmado.

-pues eso amigo mío, es lo que me han llamado mis padres, a mi puta cara y en mi casa y todo gratis, después de estar toda la tarde revolviendo y poniendo todo patas arriba, yo sabía que irían a tomar unas medidas, supongo que lo hicieron, ya puestos pues también debieron de mirar todos los rincones, ellos con su buena voluntad de darme unos muebles que ya no quieren y así me los apañan siempre que les encaje claro. Ya que tienen una copia de las llaves, pues son mis padres y me fio, tiene confianza plena para venir cuando quieran, no sé, lo normal, si hay una emergencia o necesito que vengan a regar las plantas cuando me voy de vacaciones o vengan porque yo les invito o como en este caso para hacer eso que dijeron, pero cuando llego, tal es mi sorpresa, está todo manga por hombro, vamos un zafarrancho de combate, con un montón de bolsas y no contentos con eso, siguen hurgando entre las cosas y haciendo más paquetes todos para tirar, apartan uno que dicen que son bolas vacías para que puedan usar, que tengo de sobra, así que ven cosas como dice mi madre “de esa mujer” o también “de la vieja esa” que me parece horrible y grosero, de una falta de educación imperdonable, pero intento no mosquearme y trago con todo, aunque por dentro ardo en cólera, esperando a que marchen, viendo por la ventana como tiran los paquetes que tenían apartados y llevando más cosas, en cuanto hubieron marchado, bajé escopetado para rescatar de la basura el mayor número de bolsas, pero el daño ya estaba hecho, la habían tirado unos zapatos y una camiseta totalmente nuevas y no sé qué más cosas, no sé, colonias y objetos de belleza, que ya perdidas están y todo porque no consienten que esté con una persona que es mayor, de otro país, latina, yo que sé.

– Jooooder jandrix, yo no sé qué hubiera hecho, me dejas flipando, perplejo, no sabía que tus padres fueran así, yo les tenía otro concepto, de saber estar y más educados, respetuosos y sobre todo con las cosas ajenas, que vergüenza.

-pues sí y encima me llaman zafio, tócate los huevos, ¿crees que hago mal? ¿Estoy equivocado?

-Para nada amigo.

La “T”

Triste, amargura, dolor.

Teatro, ficción, interpretación.

Tolerancia, decepción, incomprensión.

Triste es el teatro de la vida,

sin tolerancia,

de una gran mentira.

Triste, teatro y tolerancia,

todas empiezan con “T”

sin conexión alguna.

Ahogados en un mar de dudas

¿Vida? ¿Verdad? ¿Existencia?

Realidad enmascarada,

actores de cruel engaño.

La tolerancia enseñada, aclamada,

con la mentira sepultada.

Padres, madres, familia,

amistad, amor, unión,

titiriteros todos,

tiramos de los hilos,

que vienen y van, se entrelazan, nos asfixian,

y al final, cansados, lloramos.

Triste verdad,

de esta  macabra obra,

de risa, cariño, amor y ternura,

de buenos momentos y agradable compañía.

Se derrumba bajo mis pies

como torre de naipes.

Sólo queda el presagio

de un gran terror,

con “T” mayúscula.