Ojo vago

Cuando era pequeño, entró en clase un niño con una gran  tirita que le cubría el ojo, no sabíamos qué le pasaba, unos incrédulos y comparecientes le preguntaron qué le pasa porqué tenía el ojo así, otros se reían de él, yo me quedé al margen y mi imaginación que vuela “hasta el infinito y mas allá” como diría guz light year, pues me imaginé como un temido pirata, y jugamos a eso, a ser barbarotas o barba azul, a falta de barbas, un cruel corsario, siempre en busca de algún tesoro y aunque no os lo creáis, en ese juego lo encontramos, si,  si,  tal cual, a día de hoy lo seguimos conservando, uno de los grandes tesoros.

La amistad.

Visita nocturna

Estaba tranquilamente viendo la televisión, era un sábado por la noche y ese día me quedaría en casa pues hacía mucho frío afuera.

Al principio no hice mucho caso a los ruiditos, no sabía qué podría ser y de donde podría venir, pensé que era cuestión de la película que estaban dando, luego cesó, y más tarde cuando fui a la cocina a beber un vaso de agua, regresaron los ruidos, toc toc, toc toc, sonaba una y otra vez entonces decidí investigar, fui por todas las habitaciones para averiguar qué eran esos ruidos, pero sonaban en diferentes sitios, hasta que…

Ahí enfrente, lo vi, nos miramos perplejos, con esos ojos, mas o menos redondo y con gran plumaje, así que alcé los brazos y se marchó volando, en la oscuridad, adentrándose en el bosque que había enfrente, no muy lejos.

El bolígrafo

“Esa noche, cuando el escritor comenzó a escribir, algo extraño le ocurrió: El bolígrafo no transcribía lo que él estaba pensando”…

Las palabras corrían fluidas, se agolpaban formando frases, las cuales en un principio no tenían sentido alguno, luego ordenándolas adquiría un significado, pero ¿dónde le llevaban? ¿Qué era lo que estaba escribiendo?

Había fragmentos que le eran conocidos, como si de una autobiografía se tratase, aunque algo maquillado, por otra parte algo inexplicable, misterioso, por alguna razón el bolígrafo le estaba mostrando un camino, si saber a dónde le llevaba, parecía la trama de una novela policiaca, había intriga, suspense y un cadáver.

Acaso, lo que estaba relatando ¿había sucedido de verdad? Y… ¿Cuándo? , decidió abandonar a su suerte  y que el destino demostrara la verdad, fuera cual fuese, dejando que el bolígrafo le diera más pistas, así que escribió y escribió y escribió…

Atardecer y manifestación

La tarde estaba haciendo presencia, se notaba ahí donde mirases, la puesta de sol era espectacular, el cielo empezaba a cambiar de color, con una pincelada de naranja claro, era pleno otoño, a mediados de noviembre, el naranja se expandía no sólo en el cielo, sino también en los árboles, aunque algunos verdes, en su mayoría predominaba dicho color, junto con diferentes tonos de marrón, algo de rojo y amarillo, así pues aproveché para salir a pasear, me cambié de ropa, una vez preparado y bien abrigado, abrí la puerta y paso a paso fui a la calle, mi momento de libertad.

Corrían tiempos difíciles, de crisis y cambios, en la calle miles y miles de personas todas ellas unidas en un solo grito, cánticos de protesta y esperanza, me armé de unas buenas y calentitas castañas asadas, mmm… que ricas, fui uno más del infinito gentío que se agolpaban manifestándose, romper así las cadenas de la opresión del pueblo, ya casi al anochecer decidí retirarme a casa, había sido fantástico.

Drácula despierta

Poco a poco el Conde Drácula se despertaba de su anestesia, se notaba algo raro, a la vez que abría los ojos, su lengua palpaba cada rincón de su boca, de inmediato se levantó sobresaltado, sus colmillos no estaban y comprobó con horror que delante suyo estaba su archi enemigo Van Helsin, se reíaburlonamente haciendo malabares con los colmillos sustraídos, los depositó en un cuenco, y sacó una estaca, apuntó al corazón y dijo –prepárese para morir-¿sería el final del conde?

Drácula en un suspiro se transformó en murciélago y salió huyendo, mientras volaba a su castillo donde estaría a salvo, pensaba en cómo había sido posible haber caído en la trampa, era de esperar que ese dentista que buscó en internet, era el único que habría las 24 horas, que también trabaja en la noche, y peor no reconoció a su enemigo enfrascado con aquel atuendo, su barba y esas ridículas gafas oscuras, ridículo además esa misma noche no había sido capaz de hincar el diente a esa suculenta y joven damisela, una noche nefasta, se metería en su ataúd y dormiría hasta la noche ya que tan solo quedaban una horas para que amaneciese.

Drácula y el dentista

Es de noche, un manto en el cielo se yergue con estrellas con estrellas parpadeantes de diferentes tamaños y colores, en medio de todas estaba la luna llena.

Hace  mucho frio, de esos que se te meten por los huesos y recorra tu espalda poniéndote la carne de gallina.

Las calles desiertas, vacías por completo, una niebla recorre las calles, al ras del suelo, es tan espesa que se va acumula en cada esquina y recoveco, un murciélago va revoloteando hasta que se cuela por una ventana de una habitación donde se encuentra una joven muchacha, una vez dentro el murciélago se transforma, terror, es un vampiro tan bien conocido como… Drácula.

La mira fijamente a los ojos, una mirada cautivadora a la vez que inquietante,  la hipnotiza, y cae en sus brazos, en su boca aparecen unos colmillos y justo en el momento que va a hincarlos en su tierno cuello…

¡Joder!-exclama, ¡como duele!- se queja ¡maldita sea! ¡Justo ahora! ¡Que dolor!- Grita una y  otra vez, entonces decide marcharse, se transforma en murciélago y va regreso a su castillo donde tiene su guarida.

Cuando llega se pone unas gafas y enciende el ordenador, pone internet, google, dentistas, haciendo clic en buscar, como resultado un sinfín de nombres que además ninguno le convence, hace una segunda búsqueda, dentista 24 horas.

Esta vez el resultado es de…uno, se acerca a la pantalla y lee atentamente “Dr. Bocas, Odontólogo muy cualificado, muy profesional, serio, trabajo las 24 horas” al lado había un numero para poder llamar, coge el móvil y llama, al cabo de un rato ya tiene cita para esa misma noche, así que se transforma en murciélago y en cinco minutos llega a la dirección donde le dice le había dicho el dentista, en el portal se pone unas gafas de sol para pasar desapercibido, no sea que algún vecino le vea y espante al vecindario.

Una vez dentro sube en el ascensor y llega al piso, la puerta ya está abierta, le recibe el propio dentista, con su bata unas barbas y gafas de sol, le acomoda en la camilla odontológica, -va a ser el primero que pruebe mi medicina, es lo último, una formula innovadora que yo mismo he creado y le será muy útil para solucionar de una vez por todas sus problemas, eso sí, antes le tendré que anestesiar, a lo que el propio Drácula accede de buen gusto.

Tras la anestesia cae profundamente dormido, pasados unos minutos, se despierta, al abrir los ojos ve con pavor que realmente el Dr. No es más que su archí enemigo Van Helsin y en la mano de este sus propios colmillos, está jugueteando con ellos, hace malabares con ellos y los deja en un cuenco, saca una estaca, apunta al corazón, Van Helsin dice ¡ahora muera!- Drácula no puede más que gritar -¡noooo! ¿Será el fin del conde Drácula? …y ahora… ¡cinco minutos de publicidad!

En la piscina

Uf, que calor tengo, menos mal que este año ya tenemos la piscina y nos podemos bañar, además quiero tomar un poco el sol para coger algo de color, que hoy viene mi hija con su novio, es un portento, y además abogado, tiene un cuerpo que es de pecado, sobre todo por los pensamiento impuros, mas que pensamientos son fantasías, casi mejor ni pienso que me da mas calor, me recuerda al de la tele, el presentador de no que programa, que bueno que esta, de tanto pensar en él me ha entrado sed.

Julio cariño ¿me puedes traer un vaso de agua por favor?-

Míralo es igual que un oso, eso si un oso dócil, amaestrado, con esa barriga que tiene ahora que dejó de fumar, que no para de comer o mejor de engullir un día le va a dar algo, si es que no para.

Aquí tienes amor, tu agua-

Gracias-

Le doy varios tragos, como lo necesitaba, si es que a poco me deshidrato.

Al instante veo que entran mi hija y su novo, ese pedazo de pan, les saludo,

Buenos días ¿Cómo están los tortolitos?- les doy un par de besos, cuando estoy a su lado le examino de arriba a bajo con un a mirada rápida, furtiva y concisa.

Cambiaros, poneros los bañadores, así podréis tomar el sol y bañaros que hay que disfrutar del día- les animo.

Ellos, prácticamente a la vez sueltan con gran alboroto,-¡nos casamos!

Que alegría os casáis que felicidad estoy emocionada- digo, me acerco para felicitarlos, me arrimo al novio y me dejo caer como entre desmayo y torpeza, me agarra fuerte entre sus brazos, fue un instante, pero que instante, me levanto y les abrazo efusivamente, si es que este chico esta fuerte, pero de verdad.

Mas tarde se cambian y salen en bañador, que cuerpo, que culo, si ese abdomen es una teta que me comería gustosa, si es que va provocando, intento centrarme pero me es imposible, así que me doy un baño en la piscina para refrescarme, salgo y me voy a mi cuarto a cambiarme, dejo que por un instante me aborden las fantasías, pero me interrumpe el pitido del móvil, es Alex, mi hijo, que viene a comer con su novia, esa fulanilla, ya me imagino a mi marido babeando todo el día tras ella y haciendo payasadas, hoy tendré que visitar al párroco a confesar estos pecadillos, eso si como  pille a Julio haciendo algo con la guarra de la novia de Alex se la corto.

Desintoxicándome

Tenía sudores fríos, espasmos, el corazón me latía aceleradamente, sin casi poder respirar, apenas apreciaba ya las imágenes, me parecían totalmente borrosas, lo veía todo muy distante, las voces distorsionadas por completo, qué me pasaba, era una sensación de verdadera angustia, me venían a la mente personas ya fallecidas, fantasmales, como mi mama, muerta de un cáncer cuando yo tenía dieciséis años, mi padre, que se suicido años mas tarde acusándome de todo, es cierto, que tras lo de mi madre igual reaccione de una manera que no correspondía a un comportamiento normal, y fui muy rebelde, con lo que pueda que no ayudase lo suficiente, pero hasta ese extremo, creo que estoy en mi cama, aunque atado posiblemente por mis tíos que se ocuparon de mí, pues eran los únicos familiares que tenía, no paraba de retorcerme, me dolían los músculos, ya no sé cómo lo hacían para que yo comiese, o hiciera mis necesidades, tal vez me había muerto ya y sufría toda esta tortura por mi vida, en la que me vi involucrado en miles de situaciones ilegales y a las que incluyo la droga, robo, etc.

Si no estoy en el mas aya, porqué esto, este sin vivir, muerte, muerte, muerte, es que no veis mi agonía por Dios que me rematen de una vez y se termine el suplicio por el que estoy pasando.

Noticia Ridícula

Un ex ministro británico vidente, se emborracha bebiendo gasolina y se va a Londres a jugar al “strip póquer”

El ministro británico de asuntos internos J. B. de 41 años, ha tenido que dimitir de la cámara de los Lores por el inexplicable pero real escándalo.

Todo sucedió en la noche londinense donde dicho ex ministro confesó en rueda de prensa al salir de la cárcel, que: estando en su casa y debido a su ceguera confundió la garrafa de la gasolina, con una de bebida isotónica, tras dicha ingesta de gasolina sin plomo, empezó a tener los mismos síntomas de una persona embriagada, tal es así que, decidió saltarse todas las normas y cualquier lógica, decidió conducir el coche de su mujer hasta un club, donde había un torneo de “strip póquer” montando un escándalo, aun así ganó varias manos  llevándose unas cuantas libras extra al bolsillo, con su posterior detención, fue llevado al calabozo, donde pasó la noche, añadiendo que al día siguiente no recordaba nada, se sentía confuso, mareado, con un tremendo dolor de cabeza y de estómago.

Carnavalesco

Ya hacía meses que había terminado carnaval, pero por las calles seguíamos usando la misma mascarilla, confinados en nuestras casas, convertido en prisión, la gente para sentirse libre y hacer que fuera más amena esos días echaban mano a la imaginación, transformando las cuatro paredes en panaderías, reposterías, restaurantes, gimnasios para intentar mantenerse en forma y sobre todo en lugares de ocio, donde ver la tv, jugar a la play, leer, pintar, un sinfín de cosas, entretenimientos varios, en busca de esa felicidad que les permitiera evadirse.

Al igual que en las cárceles se permite al preso salir de sus celdas por un rato y que pueda estirar las piernas mientras camina por el patio, a la gente se le concedió la opción de salir a comprar, siempre que llevase mascarilla y sólo saliese una persona adulta, dieron la libertad de poder hacerlo con la compañía de algún hijo o mascota.

He de confesar que tenía su lectura positiva, dentro de esa nueva experiencia para la humanidad, una era que los padres pasaban más tiempo con sus hijos, otra que la madre naturaleza se estaba recuperando de los estragos sufridos por las personas, el aire empezaban a ser más puros, sin esa contaminación que se sufría a diario, los ríos, lagos y mares también se libraban de las basuras que ellos, los humanos, cosechaban en ella, las aguas empezaban a ser más claras y con mejor fluidez, a su vez la fauna lo notaba, tal era así que algunos de los animales como las cabras y jabalíes se atrevían a pasearse por los pueblos y ciudades sin ningún impedimento. Pero tras cumplir condena y con la condición de llevar la mascarilla, mantener la distancia en lo posible, a las personas se les dejó salir, hubo varias fases antes de poder regresar a una cierta o incierta realidad, sin dejar de lado la dichosa mascarilla, en seguida hubo un júbilo que se expandió cuan reguero de pólvora, coincidiendo con el verano y las vacaciones, haciendo fiestas y botellones por doquier, reuniones de gentío innumerable, la basura, la mugre, incluso la mierda nos envolvió, añadiendo a esa porquería las dichosas mascarillas que nos protegen del virus, haciendo caso omiso a los agentes de la ley que nos recuerdan la importancia de llevarla puesta y la consecuencia de lo que conlleva, más contagios y sobre todo multas, así que otra vez regresamos a la contaminación, más las mascarillas flotando a doquier llegando a los fondos de los mares y ríos. Hoy día vamos retrocediendo cautelosamente y regresando a nuestras mazmorras por un castigo autoimpuesto, siempre cumpliendo unas normas según qué lugares, confinados barrios, pueblos y algunas ciudades, me pregunto ¿hasta cuándo?