Campanas

Sonaban campanadas de boda, pero las notas no eran alegres, era más bien funestas, es  bien sabido que siempre sonarán alegres para una bautizo, una comunión, incluso para una boda, también hay que decir que en casos normales cualquier familia se alegraría por cualquiera de estos acontecimientos, tendría que ser algún caso excepcional para que no fuera así, ¿lo era? ¿Sería uno de esos casos en los que habría impedimento y no estaría bien visto por algún familiar o familiares? ¿Por qué negarse? Es que acaso ¿no querían ver a su hijo feliz?

Si es verdad que de la ilusión no se vive, que es todo un trámite, un puro papeleo, al cual estar sujeto para siempre o hasta que la muerte o el divorcio los separase, que en la época que vivían no hacía falta llegar al matrimonio, pero…si era la voluntad de los dos. A caso sus padres ¿habían sufrido la negativa de los abuelos y demás parientes? Si todas las bodas a lo largo de la historia de ambas familias habían sido celebradas con júbilo, ¿por qué no la de su hijo?

Así que fue que con cada campanada, rompían su corazón en trozos al cual más pequeño, hasta hacerlo añicos.