Mentiras

Mentiras,

de las que llamamos piadosas,

de las que pesan,

de las que duelen.

Mentiras.

Verdades a medias,

verdades enmascaradas,

verdades ocultas.

Necesidad de enmascarar una dura verdad,

esa verdad que hiere y

se hace sangrante.

Cuando esa verdad disgusto da,

traición por un sentimiento,

que enterrado queda,

con un confuso pensamiento,

de una idea quizás errónea,

que sólo tú creas acertada,

hacia esa persona o personas,

ya sea

amistad, pareja, familia.

En un momento dado

creas ese engendro,

de pura farsa,

llamada mentira.

Una rata sucia

que se come tus entrañas,

y te retuerces,

y te ensucias,

y te manchas,

transformándote en un ser

esquivo, escurridizo, fugitivo.

Una montaña que alimentas,

hasta que sin darte cuenta,

la luz desquebraja esa oscuridad,

estallando, dejándolo perdido,

atado de pies y manos,

contra la espada y la pared,

sale la mierda a flote,

sintiéndote

impotente, indefenso, frágil.

Surgiendo una guerra de palabras,

amenazas, improperios varios.

Te acusan,

te increpan,

te interrogan.

Ante sus ojos

un delincuente eres.

Y todo…¿Por qué?

Porque tu verdad,

sabes que no la toleran,

sabes que no la respetan,

entonces, decides hacer

puro malabarismo,

puro teatro.

Juegas a ser,

juegas a reír,

intentas a nadie herir,

pero… ¿quién miente más?

Ellos que te criaron en el respeto,

ellos que te criaron en la tolerancia y

son los primeros que

ni respeto, ni tolerancia.

Al final, todos perdemos.

Desintoxicándome

Tenía sudores fríos, espasmos, el corazón me latía aceleradamente, sin casi poder respirar, apenas apreciaba ya las imágenes, me parecían totalmente borrosas, lo veía todo muy distante, las voces distorsionadas por completo, qué me pasaba, era una sensación de verdadera angustia, me venían a la mente personas ya fallecidas, fantasmales, como mi mama, muerta de un cáncer cuando yo tenía dieciséis años, mi padre, que se suicido años mas tarde acusándome de todo, es cierto, que tras lo de mi madre igual reaccione de una manera que no correspondía a un comportamiento normal, y fui muy rebelde, con lo que pueda que no ayudase lo suficiente, pero hasta ese extremo, creo que estoy en mi cama, aunque atado posiblemente por mis tíos que se ocuparon de mí, pues eran los únicos familiares que tenía, no paraba de retorcerme, me dolían los músculos, ya no sé cómo lo hacían para que yo comiese, o hiciera mis necesidades, tal vez me había muerto ya y sufría toda esta tortura por mi vida, en la que me vi involucrado en miles de situaciones ilegales y a las que incluyo la droga, robo, etc.

Si no estoy en el mas aya, porqué esto, este sin vivir, muerte, muerte, muerte, es que no veis mi agonía por Dios que me rematen de una vez y se termine el suplicio por el que estoy pasando.